Manta o edredón

Horror en el supermercado… Algunos lectores de periódicos se quejan ahora del minimalismo en los hoteles con argumentos tan contundentes como el de la poca alegría que ofrecen los colores neutros en su decoración. Hay quien llega más lejos y parece dispuesto a sacrificar la limpieza de una cama blanca por la explosión de gozo que otorgaban a la estancia las mantas a rayas o de colores.

[Fotografía por gentileza de beddingfun.com, que los vende a unos 40 euros] 

Antonio Catalán fue el primero (?) en instalar en sus hoteles AC camas inmaculadas de blanco gracias a la versatilidad que procuran para este menester los edredones nórdicos. Se cambia la sábana o cubreedredón y ya está: limpieza asegurada. Menos es más, salvo en el número de almohadas. Cuatro es su fórmula mágica. Dos durezas, dos aprestos, para dos durmientes.Pues ahora van algunos -pocos, por fortuna- y se lamentan de no encontrar en las habitaciones las añejas mantas que llenaban el embozo hasta abrazarnos el cuello en las gélidas noches de invierno. Mantas, por cierto, mugrientas. Que no quiero acordarme ya de aquellos tiempos en que cumplíamos obligatoriamente los deberes patrios del servicio militar. Yo, por aquel entonces, hubiese preferido una patria nórdica y limpia antes que la mía, colorida y mugrienta. Menos mal que AC nos ha hecho olvidar la mugre…

Pero volviendo a nuestros días creo que las opiniones están divididas. Incluso entre los que distinguen, no sé por qué, un hotel rural de un hotel urbano. La cama, a fin de cuentas, tiene por utilidad el confortar nuestros sueños. Y todos sabemos que los sueños ocurren en otro planeta, no en el nuestro urbano o rural.

A fin de dilucidar qué porcentaje de clientela prefiere dormir bajo un edredón y cuánta abrigada por una manta invernal, me atrevo a proponerte, querido lector y miembro de este Foro, un cuestionario cuyoss resultados revelaré en cuanto la cifra de respuestas me permita arriesgar una aproximación conceptual a este tipo cuestiones.

¿Qué prefieres para dormir, edredón o manta?  Para contestar responde aquí.

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    Resultados:

  • Hoteles participantes suscritos a este Foro: 253
  • Partidarios del edredón: 171 (68%)
  • Partidarios de la manta: 82 (32%)
  • Partidarios de ambos: 6%

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Fernando Gallardo

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  1. Si Billy The Kid fuera miembro de este Foro de la Ruina no desenfundaría tan rápido como vosotros para responder al cuestionario propuesto. ¡Qué celeridad se dan algunos! Sin desmerecer a los demás, tengo que revelar el nombre del primero que ha respondido: Francis Paniego, cocinero de élite que despega ahora mismo con destino a Buenos Aires y Mendoza (Argentina) para preparar una cena en el hotel Cavas Wine Lodge. Toda una experiencia… Suerte, Francis, y si te da tiempo para saltar la Cordillera igual puedo conseguir que algún hotel superclase de Santiago (¿Ritz-Carlton) de invite a dar una clase magistral sobre tu arte en los fogones. Si no, ya nos veremos próximamente en el Echaurren, aprovechan que vaya a esquiar a Valdezcaray.

    Pues bien, de momento, a tres horas escasas de formular la encuesta sobre si edredón o manta, el resultado se decanta a favor del primero en una proporción del 73% al 27%

    Qué se dice en el Foro… Comentarios jugosos, desde luego.

    “La sabia unión de un buen colchón viscoelástico con edredón -higiene, limpieza, confort- es más guai…”, sostienen los propietarios de El Secanet. “Por su calidez y limpieza, teníamos muy claro cuando abrimos La Casa del Río, en el Pirineo, que la opción serían los edredones”. “Odio las camas encorsetadas en las que al entrar necesitas realizar un sobre esfuerzo con los pies para poder extender las piernas. No es menos cierto que la textura de las sábanas de algunos hoteles son tan confortables o más que el edredón (mantengo gratos recuerdos del Parador de Segovia). Pero en El Rodat vamos a comenzar incorporando el edredón en las Gran Suites para posteriormente hacerlo en el resto de las habitaciones”, afirma José Manuel Piña.

    “En casa, porque me he acostumbrado, el edredón. En el pueblo seguimos durmiendo con manta y también es una gozada. En un alojamiento claramente me defino por el edredón, que es más higiénico. No tienes que estar en contacto con nada que haya tocado otra persona”, opina Resu. También se decanta por el edredón Secundino Cosmen, dueño ya de un imperio turístico, cuya opinión debe ser tenida en cuenta por quienes aún andan experimentando con timidez. “Aunque personalmente la mugre la veo en las llamadas colchas de día o decorativas que muchos hoteles mantienen, sin limpiarlas, años enteros”, asevera Secundino. “Cuando se abrió el hotel AC Aitana no había edredones, sino colchas de noche, al más puro estilo japonés (fuente sempiterna de la que bebe muy a menudo don Antonio…). Sin duda supuso toda una revolución, aunque algunos llevábamos un tiempo intentándolo. Hasta que él lo puso de moda, no nos atrevíamos”.

    Francis Paniego me cuenta: “tu defensa del edredón es incontestable, pero solo un matiz: existen en mi pueblo, Ezcaray, unas mantas de mohair que seguro ya conoces, que para colocar al pie de la cama, echar una cabezadita en la butaca del hotel, deberían ser obligatorias en todos los hoteles del mundo”. Así dde concluyente y resolutivo. “En cama de hotel, edredón. En cama particular, manta: es más caliente, la encuentro más afectiva. Quizás por ser mediterráneo, no sé”. Esto lo afirma Bernat Cofre i Bonet, propietario de Son Esteve, en Mallorca. La arquitecta Sara Silva también apunta a lo mismo: “el edredón es más blandito…”

    Entre los defensores de la manta, Ana María (no dice más) alega que el edredón “suele escurrirse de un lado para otro, además de que la parte que toca el cuerpo se calienta mucho y la que queda hueca siente frío”. O sea que manta… Igual que para Carlos Morante, un recién llegado al Foro que se dedica a la puesta en valor de edificios históricos como hoteles con encanto. “El edredón no recoge bien el cuerpo y se resbala. No hay nada como una buena manta, hoy en día de suaves tactos y pesos ligeros, para dormir bien . Claro que el tema de la limpieza en los hoteles… Tendrían que buscar una manera de que las mantas se percibiesen como nuevas. ¿Tal vez las nuevas tecnologías con aromas?”. María José es de la misma opinión: “El edredón, o es sintético, o las plumas cuestan un perú lavarlas y secarlas. Por ello, aunque me encanta el edredón en mi casa, temo por la recogida de todo tipo de suciedad en su esponjoso contenido”. Sin duda, un dato a tener en cuenta en los hoteles.

    Y seguimos esperando respuestas de nuestros foristas.

  2. Esto continúa… Pepe Menguiano, director del parador de Cervera de Pisuerga alega: “edredón, fundamentalmente por lo cálido en los hoteles de montaña. Pesa menos que la manta, es más fácil de percibir la sensación de calor y, si es de muy buena calidad, hasta no se suda… a pesar de tener alta la calefacción”.

    “Desde muy joven me ha gustado dormir en camas blancas: sábanas y almohadones blancos, edredón blanco en invierno o suaves y vaporosas colchas en verano. En la época de nuestras abuelas toda la ropa de cama era blanca, pero después llegaron los colores, las rayas, los cuadros, las colchas de círculos y flecos y las pesadas mantas. Poco a poco resultó imposible encontrar lencería blanca. Yo, que por entonces vivía en una pequeña ciudad de provincia, recurrí a comprar la tela (recuerdo que se llamaba Viuda de Tolra) y, en un pequeño taller de costura cerca de mi casa, me las confeccionaban. Mis amigas de allí me decían “qué poco moderna eres”. Hoy en mi pequeño hotelito Valle de Oca toda la lencería es blanca, ligera, de texturas naturales. Me relaja, tengo la sensación de que invita a un sueño placentero y reparador, se siente la limpieza, están tan cerca del cuerpo…”

    Anna Celma también es concluyente: “en un hotel 100%-100% edredoning… Las mantas en los hoteles me aterran, tienen un ecosistema propio dependiendo de la zona visitada. También es importante la calidad del tejido, ya que algunas realizadas de un conglomerado de telas imposible de descifrar pueden provocar sarpullidos. Eso sí, con cariño y nostalgia no olvidaré las mantas de casa de la yaya”.

    Carlos Bueno, del Aire de Bardenas, arguye lo contrario: “la manta me recuerda a la infancia en la que te movías tanto en la cama que terminabas con ellas (yo llevaba siempre dos) por los suelos… y helado de frío”. Mientras que Carmen Ortega (Holos) dice: “el edredón, tanto para la casa como para el hotel. La clave está en saber elegir el adecuado. Cuando hace más de un año abrimos hice un pequeño muestreo y me sorprendió ver que además del edredón, el 99 % de los sitios que lo usaban, ponían además la sábana de arriba. Creo que la fórmula funciona y los clientes están satisfechos. En cuanto a lo que se ha comentado de los colchones de viscoelástica, me temo que aquí en Sevilla no es lo más adecuado. Hay que tener en cuenta que ese material con el calor hace sudar mucho con lo que sería poco higiénico utilizarlo en un hotel (al menos ese es el argumento que me dieron los de una afamada marca de colchones cuando compré los que utilizamos ahora”.

    Y continúan los alegatos a favor del edredón:

    Mónica Sunsundegui: Lo primero por higiene, en segundo lugar por calidad del sueño y lo que realmente me gusta es dormir en camas como las del Melia Reina Victoria en Madrid donde además de tener un edredón magnífico tienen un protector de colchón de plumas que hace del sueño el mayor placer. Dormir en el cielo está garantizado. En invierno y en verano.

    Nicolás, del hotel Doña Mayor: Un buen edredón, sin ninguna duda. En Frómista, después de recorrer las duras etapas del Camino de Santiago o visitar el románico bajo un frío intenso que tamiza la piel, llegar a la cama y envolverte en suavidad es una forma genial de recordar tu destino de viaje. Además de facilitarte el descanso te recoge como en un nido, da una sensación realmente apreciada por los amigos que nos visita. Respecto al color, el blanco inspira paz y tranquilidad, aunque lo mejor es que el cliente elija.

    Montserrat Abad, La Casona de la Paca: Me encanta que hagais una encuesta relativa a este asunto. Yo personalmente prefiero el edredón, y por eso llevo tiempo planteándome cambiar todas las camas de nuestro hotel y poner el relleno nórdico, pero hay algunas cosas que me hacen dudar. Lo primero es lo complicado de almacenarlos en verano cuando llega el calor y la gente prefiere algo más ligero, y lo segundo y más importante, es la dificultad que veo de que en épocas de mucho trabajo, el edredón quede bien colocado en la cama por parte de las personas que las hacen, pues un edredón mal colocado, destroza la habitación, con lo cual esto nos generaría un trabajo añadido al tener que revisar continuamente las camas.

    María Díez, Las Cinco Calderas: Hay para todos los gustos. Edredón en la cama y manta en el armario. Los motivos son estéticos (el protagonismo en mis habitaciones lo tiene la piedra de sillería y el intenso verde del campo que entra por las ventanas, no necesitan más color salvo algún detalle que no es la lencería), la limpieza (me obsesiona, soy alérgica al polvo y la lencería se lava con cada cambio de habitación a temperatura alta) y la comodidad (más ligereza y menos posibilidad de que se descomponga la cama).

    Asier Curero, Marixa: nunca estorba un segundo juego de mantas en armario… Los edredones de calidad son impensables para hoteles de 50 euros la noche: recogen mayor cantidad de olores y su limpieza es complicada. Surgen también problemas de alergias, ya que con materiales comerciales es obio la baja calidad. Los beneficos confort y durabilidad de la españolísima manta son por tradición un modelo de imagen. Eso sí, sin enquistar.

    Óscar Hernández, Villa de Mogarraz: Creo que al ver una cama con manta la sensación visual es que no está terminada de hacer, le falta algo… Otra cosa es que a una cama terminada le pongamos en la zona de los pies una manta bonita.

    Rafael Letosa, Selba d’Ansils: El edredón pesa mucho menos, no se pega al cuerpo y es más polivalente durante casi todo el año (nosotros estamos en la montaña), ya que se adapta a la temperatura ambiente mucho mejor que las mantas. El “color” y la “alegría” se pueden dar de otras muchas maneras. ¿Existe algo más sencillo que pintar las paredes, poner flores y abrir las ventanas?.

    Agustín de la Toorre, Villa Rosa: “Tu casa puede sustituir al mundo, pero nunca el mundo a tu casa, esta es tu casa.” Debemos intentar que nuestros clientes se sientan lo más cómodos posible. Edredón.

    Noelia Fernández, Can Joan Capó: Creo que todo en su extremo es demasiado, minimalismo, vanguardismo y demas cuidadosamente dentro de un orden y mezclado en una arquitectura concreta puede quedar muy bien, pero si es verdad que hay hoteles que han llegado al extremo máximo un minimalismo puro y duro es demasiado frío. Aunque elijo el edredón porque estoy a favor de las mezclas.

    Dominga Osswald, Mosteiro de S. Cristóvão de Lafões: No inverno prefiro edredon e a manta está no roupeiro. No verão prefiro manta.

    Josep Font, Cap de Barbaria: Nosotros somos un hotel de temporada veraniega y solamente ofrecemos mantas ligeras para entretiempo.
    Pero si puede servir nuestra opinión como usuarios de hoteles en invierno,
    nosotros como otros amigos que hemos comentado el tema, la manta
    independientemente de sus colores, ofrece mayor confort que el edredón de pluma, mucho más caluroso y que no se puede dosificar, ya que no queda ni la sábana en caso de calor. Nosotros sistemáticamente pedimos rehacer la cama en caso de encontrar edredón, especialmente si es de pluma de oca, insoportable por el calor excesivo.

    Victoria Salvador, La Casa del Gallo: La manta porque, si tienes calor la puedes retirar y quedarte con la colcha. Y, si tienes frío, puedes poner otra manta. Con el edredón es lo que hay, no tendrás frío, pero si te agobia y lo quitas, te quedas helado. Para el establecimiento es más fácil cambiar las sábanas que las fundas de edredón.

    Javier Garcés, Caserón El Remedio: El edredón me parece más elegante. De hecho, yo no tengo los edredones blancos sino de alegres coloridos según la decoración de cada habitación. Me parece un toque de distinción con respecto a la gran mayoría de hoteles que no aportan nada de originalidad al cliente, sino la comodidad para ellos de comprar en grandes cantidades y la facilidad del lavado.

    Nos han llegado muchas más opiniones, pero las dejaré para otra intervención, que me tengo que ir a dormir… ¡en un edredón! Shhh… No se lo digas a nadie.

    Por cierto, a fecha de hoy el baremo sigue igual: edredón 73% – manta 27%.

  3. Me gusta esta encuesta y yo ya he dejado mi opinión (edredon ofcourse) y como veo, va ganando el edredón, pero no creeis que es un poco moda? Quiero decir que todos hemos dormido toda nuestra vida con mantas y colchas y ahora ¿no hay nadie que las eche de menos? ¿Tan maravillosos son los beneficios del edredón que nos hemos olvidado de algo tan tipical como las mantas de la abuela?

  4. Nuevas aportaciones (llueven…) que nos ilustra acerca de la temperatura de los edredones, su limpieza y -cáusticamente- su modernidad.

    Alberto Morales, Los Patios: Las camas de nuestro hotel están vestidas con edredones de algodón blanco que vamos cambiando de espesor (160 o 280 grs) segun lo requiera la época del año. Los edredones se disponen entre la sábana y el cubrecama, que hace las veces de funda para el edredón. La configuracion de la cama queda compacta, moderna y racional, más fácil de hacer, menos pesada para dormir y más barata de lavar. Si algún cliente necesita más abrigo (muy pocos lo solicitan) se le proporciona un segundo edredón.

    Hilaria Canoura, La Charola: yo pongo manta y, en vez de colcha, pongo un edredón nórdico, así que la habitación parece mas cálida y la gente lo agradece. Le da impresión de que está todo muy caliente. Además pongo la calefacción toda la noche, pero observo que aquí en el norte con todo ello notan menos la humedad.

    Manuel Luque, Casa Los Azulejos: Respecto a la blancura de las sábanas no tengo nada en contra. Sí lo tengo respecto a la blancura de la cama, que me resulta demasiado fría, aunque siempre quedan los bordados y esas cosas. La manta, porque quizás anhelo de mi infancia lo de sentirte aplastado por el peso que era sinónimo inequívoco de dormir calentito. Evidentemente las calefacciones han cambiado mucho el concepto de antes cuando lo único caliente en la habitación era la cama después de pasarle el frailero con las brasas y la ceniza. Respecto a los colores, nosotros hemos usado colchas pintadas a mano y actualmente tenemos de rayas, de cuadros y de colores varios. En esta casa tan sólo tenemos una habitación con parte de blanco, el resto del hotel siempre tiene color.

    Miguel Ángel Fernández, Posada de Lalola: el edredón pesa menos, aunque hay unas mantas de casimir que por su suavidad están entre mis gustos. Pero en este caso hay que tener encima de la manta una colcha.

    Francisca Figueira, Monte da Xica: La manta, porque me sinto mais aconchegada e protegida.

    Mario Reis, Posada de San Martín: La suavidad y ligereza de un buen edredón de plumón, envuelto en una funda nórdica de puro algodón, no tiene parangón con ninguna manta. Es importante llevar en cuenta el gramaje del edredón que, en mi opinión, no debe superar los 150grms por m2, si la temperatura ambiente es la adecuada. La cuestión higiene también cuenta. Las fundas nórdicas nunca pasan de un huésped a otro, por lo menos en nuestro caso, en cuanto que las mantas yo creo que sí.

    Ignacio Gabás, Posada Real: La manta tiene la ventaja de que primero tienes la sábana, después la manta y por último la colcha. Si tienes calor puedes optar por quitar la colcha o la manta, o las dos. Sin embargo, con el edredón, si lo quitas, te quedas en pelotas porque está la sabana, las plumas que son la manta y la parte de fuera que es la colcha, está todo en una pieza.

    Susan Reed, Posada Rincón de Alardos: Los edredones dan demasiado calor. Se pueden agregar o quitar mantas dependiendo del calor que quiera cada uno. Los edredones se han utilizado tradicionalmente en paises donde no se calentaban los dormitorios y se duerme con temperatura relativamente baja en el dormitorio, lo cual no suele ocurrir en los hoteles.

    Julián García, Arcea Los Lagos: El calor del edredrón quizá sea excesivo en algunas épocas del año. No debemos olvidar que nuestros hoteles no son hospitales, donde todo es monocromático. Permitámonos el lujo de poner color en nuestras estancias, como los que encontramos en la naturaleza, ya sea en una manta, un edredón o cojines, y no tengamos la sensación que estamos pasados de moda por no utilizar el blanco y el negro solamente. Un hotel no es solo la foto para decorar esa revista de actualidad; es para acoger a los clientes y que se sientan cómodos.

    María Freire, Casa Grande de Fontao: El edredón, si es de calidad, entre 96%-98% de plumón, es bastante más confortable que una buena manta de lana. Porque el edredón pesa menos, es más jugoso y además es isotérmico. Es muy importante que la funda nórdica que está en contacto con la piel esté confeccionada con un tejido 100% natural, bien sea algodón o lino. El placer del roce de la piel con la funda nórdica que encierra un edredón de plumón está en función de la calidad del tejido.

    Yessica Delgado, The 5 Rooms: Recuerdo la incómoda sensación de antaño, donde al meterte en la cama tenías que hacer ejercicios de pies durante 5 minutos para liberarte de la presión que ejercían las sabanas…

    Margaret von Korff, Cas Gasi: Me encanta el sistema francés de toda la vida, el suave tacto de la sábana encimera, encima una buena manta de lana virgen, otra fina sábana y por encima, la vuelta de la encimera con el logo del hotel. Hoy en día la pregunta no es edredón o manta, sino qué sistema se prefiere, porque en muchos hoteles ya te ponen el edredón directamente sin sábana encimera al estilo alemán, muy práctico como son ellos, pero queda en el camino el agradable tacto y la elegancia de las finas sábanas. Otra cosa es la cama con su encimera más el edredón, y la vuelta de la encimera por encima del edredón, pero con tanto tejido se impondrá el criterio de eliminar la encimera tarde o temprano, como ya es el caso en la cadena Starwood, sin contar a los que desde siempre usan el estilo alemán. La siguiente cuestión es: ¿edredón de qué calidad? ¿Pluma o sintético? Habría que diferenciar si el entorno es seco o húmedo, cómo se guarda…. Nosotros tenemos desde hace tiempo la doble opción, a saber: el estilo francés, con la sábana encimera, manta y otra sábana, todo ello remetido en el colchón, y lo que yo llamo estilo alemán (dos edredones individuales que se colocan en la cama de matrimonio sin encimera) porque los clientes desean o es su costumbre, libertad de movimiento, ya que no están acostumbrados a la rigidez del sistema francés.

    La diatriba ha variado ligeramente sus resultados en éstas últimas horas: edredón 68% – manta 36%.

  5. Mª Dolors canet, Hotel de la Moneda: Desde hace unos dias nos estamos planteando la misma pregunta. MANTA o EDREDON? Queremos cambiar la ropa de cama y va y nos planteais la misma cuestión. Aún no lo hemos decidido, pero nos estamos decantando por la manta, tenemos 2 meses por delante para ir resolviendo la cuestión. Las respuestas de los participantes nos será de gran ayuda.

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