Opiniones y amenazas en la Red

Continúo muy sorprendido por el aluvión de críticas que ha llovido estos días sobre las iracundas praderas de las redes sociales al respecto de La Residencia, un hotel de escaso relieve en la pintoresca villa costera de Cadaqués. Algunos hoteleros en avanzadilla ya me habían advertido de esta joya del marketing online a través de hormigascorreos personales, confiados quizá en que yo saldría de inmediato al ruedo arremetiendo contra los responsables de esta insólita campaña antisistema que no deja impávido a nadie que acceda a la web del hotel:

http://www.laresidencia.net

“Rogamos antes de continuar leer el siguiente escrito”, reza un layer en fucsia hetaira con una asquerosa hormiga recorriendo la pantalla. Y lo que hay que leer contiene amenazas inverosímiles contra quienes publiquen en Internet alguna crítica del hotel, más concretamente contra los portales 2.0 que se atrevan a insertar comentarios negativos hacia el establecimiento por parte de sus usuarios. “Más de un centenar de miles de personas que han estado en nuestro hotel nos avalan”, termina.

Esta última bravuconada me pudo enseguida sobre aviso, habida cuenta de que sus propietarios se reconocen admiradores de Dalí. Es un vacile, me dije. O, mejor, una táctica del marketing de guerrilla que propugnamos en cierta ocasión desde el Foro para los hoteles pequeños sin grandes presupuestos de promoción. Y vaya si lo es… Todos los portales de opinión turística se han inundado de comentarios airados, cuando no insultantes. Menéame, uno de ellos, lleva registrados en dos días… ¡1.095 comentarios! Ni ZP logra tantos en tan poco tiempo.

El caso es que La Residencia se ha encaramado gracias a esta acción promocional en lo más alto de Google, por delante incluso de esa otra La Residencia, más lujosa y refinada, que se ha hecho merecida fama en Deià, Mallorca. Habrá que felicitar, pues, a los responsables de esta campaña por su atrevimiento a costa del buen nombre del hotel. Y, de paso, aconsejarles desde nuestro Foro que con los réditos obtenidos procedan enseguida a remodelar sus depauperadas instalaciones que, tácticas guerrilleras aparte, buena falta le hacen. No basta la gracia con que se ha empleado el director del establecimiento en una réplica desaparecida en combate horas después: “soy el director de La Residencia Cadaqués… Todos a la cárcel!!! Habráse visto tanta insurgencia… Viva la ley Sinde!”, más propio del gracejo basto de Belén Esteban que de un hotelero serio, aunque virulento ante la crisis de su negocio.

Bien, yo no quería pronunciarme al respecto, ni mucho menos añadir publicidad a la sobada promoción que ha recibido estos días el hotel en cuestión. Pero este episodio me sirve de pretexto para desmenuzar un tema colateral del que ya he escrito en ocasiones anteriores. Se trata de la aversión manifiesta a la vox populi que siente un número no pequeño de hoteleros desde tiempos anteriores al fenómeno 2.0 y que yo particularmente he sufrido cada vez que salía a la luz una de mis guías de hoteles. Con mucho desparpajo me escriben correos postales o electrónicos en los que chillan su enojo y me conminan a borrar tal o cual comentario crítico. Algunos incluso me exigen, bajo amenaza judicial, que retire su hotel de mis guías o de Notodohoteles.com… porque no les sirvo a su promoción.

Naturalmente, mi respuesta es siempre la misma. La única manera de que yo retire su hotel de mi selección, les explico con mucha cortesía, es que se produzca el cierre del establecimiento, lo cual yo debería comunicar a mis lectores de inmediato. Y respecto a borrar las opiniones de los lectores informo también con mucha cortesía que me resulta imposible hacerlo por lealtad con quienes me siguen y que tal propósito es desatinado, pues si nos pusiéramos a la recíproca yo debería conminarles al borrado de su hotel por cada cosa que no me gustase particularmente del negocio. Así es que cada uno en su casa y Dios en la de todos, que quiere decir lo siguiente: cojamos un berrinche por las opiniones ajenas, pero no corrijamos a nadie la índole de su negocio si es que no queremos que ese alguien nos diga a nosotros también cómo quiere que gestionemos nuestro propio negocio.

Hay mucho hotelero por ahí que no entiende de qué va esto del 2.0 y el fenómeno de inteligencia colectiva en Internet. Por eso cobra mucho sentido este Foro de la Ruina Habitada, el crisol libre e independiente de todas las opiniones, gusten o no gusten. Un espejo donde mirarse y observar las tendencias que siguen los demás.

Fernando Gallardo |

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  1. Buen rato el que acabo de pasar viendo la web del hotel, que me ha hecho reir bastante. A mi las hormigas no me dan ni frio ni calor, pero en la oficina alguien me dice que le da la imagen de “poco limpio”.

    Las cosas caen por su propio peso, pero no puedo evitar copiar integramente de su web uno de sus inverosímiles pies de foto:

    El caviar iraní Beluga-Imperial y el champagne Dom Pérignon vintage de 1988, siempre están en existencia. La estancia en el Hotel es una buena razón para gozar de ambas cosas.
    *Momentanemente el caviar no esta disponible.

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