Clasificaciones en el turismo rural

El segundo tema de los #microdebates sobre turismo rural que celebramos el 26 de noviembre de 20101 en INTUR Valladolid planteó lo más controvertido, si no espinoso, del actual momento por el que atraviesa esta actividad en España. ¿Espigas? ¿Estrellas? Frente a la homogeneidad se levanta el argumento de la diferenciación. Y en este debate entra la Administración turística, que suele ceder a los intereses corporativos de los empresarios y defender un modelo de normalización que iguala a los negocios de turismo rural como ya antes igualaba a los hoteles. Por esta razón, cuando hablamos de un hotel de 4 estrellas todos sabemos a qué nos referimos. Están todos cortados por el mismo patrón. Se ofrecen las mismas cosas, se exhiben incluso los mismos metros cuadrados.

Ahora se pretende hacer lo mismo con las casas rurales. Una espiga, dos espigas, cinco espigas… Cuando entremos en una casa con la originalidad del techo al descubierto, ya sabremos que se trata de una casa ilegal. Muchos propietarios de casas rurales son incapaces de vender su diferencia, de ahí que encuentren más asequible, cómodo y entendible el modelo de normalización parametrizada. De ahí que tengamos servida la polémica en este segundo tema de la jornada.

Protagonizaron este #microdebate Luis Rodríguez, presidente de ACALTUR; Mario del Real, turismorural.com; Nico Gutiérrez, hotel Doña Mayor; Javier Herrera, ex presidente de ALCALTUR; Joseba Cortázar, representante de Top Rural; Javier Pérez de Andrés, periodista; Antonio Gómez, Quitana del Caleyo; Dirk Renaat, periodista y responsable del centro de turismo rural La Estela Romana; Cinta Massó, representante de Hotelesconsulting; Rafael Pintado, director de Ruralgest; Faustino Castilla, director de la revista Viajes y Turismo; así como todos los que siguieron en distintos momentos del día los #microdebates a través de Twitter.

Clasificaciones en el turismo rural. Descarga aquí el PDF Tema 2 con todo lo que se dijo en aquella reunión.

Fernando Gallardo |

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  1. Estoy contigo Chus, cada uno se busca su clasificación, ¿ante quién? Ante sus posibles clientes. ¿Cómo? Innovando, ofreciendo servicios y trato diferenciado, con buenas, cómodas y confortables habitaciones, con los medios que se demandan y la clasificación ya se encargan tus clientes en otorgártela: los cardos, los limones amargos o las etéreas nubes de algodón. Y, además, se encargan de comunicarlo a otros. La revolución de la comunicación hoy en día ya lo hace posible y mañana, no digamos. Además de lo anterior existen blog y guías on-line que precisamente lo que tienen que hacer es aportar valor añadido a sus medios, mediante las visitas a los establecimientos y calificaciones, según sus criterios, y así los clientes tendrán donde elegir: lugares con encanto, encantados, con duende, con trasgu, minimalistas, de cristal, en un acantilado, para enamorados, para divorciados, en una colina, en un árbol, con glamour, con pintas, para noches románticas, para aventuras, para aventurarse, con trato familiar, junto a un lago, para ejecutivos, con wifi, con web cam, sin ruido, para familias, para parejas, para emparejados, para emparejarse, para jóvenes, para maduros o simplemente para dormir y que esté cerca de la oficina que visita. ¿Caben más clasificaciones y calificaciones? Seguramente que sí, pero es difícil que unas estrellas, alcachofas, espigas o candiles lo resuelvan y muy seguro que limitan a los que quieren crear y ofrecer cosas distintas.

  2. Así es, las clasificaciones pueden limitar pero bien es cierto que también orientan y muestran al futuro cliente hasta donde puede llegar el hotel que tienes delante. Bien es cierto que muchas veces los números no se corresponden con la realidad, tanto para bien como para mal -tanto por exceso como por defecto- pero el aventurarse a escoger un hotel entre cientos es ya decisión intransferible y personalísima del cliente.
    Digo esto desde el punto de vista de una clienta ya que no tengo el gusto y el placer de regentar un hotel -imagino que también muchas de las veces, la preocupación-. Sé que a los hoteleros no gusta demasiado que se les encasille en un estilo, nivel o estatus, pero desgraciadamente así funciona el mundo y las alcachofas, las lechugas, las rosas con espinas o los candelabros de zinc son, de momento, el medio de que nosotros, los clientes tiremos hacia uno u otro lado.
    De todos modos… yo ya voy cambiando esta tonta costumbre de contar las estrellitas o los tenedores… me dejo guiar por la intuición y por los comentarios contrastados en las redes sociales.

    • Comprendo que quienes han vivido en un mundo sin apenas información sigan apegados al faro de las estrellas y deseen extender su haz a las espigas del turismo rural. Pero celebro que otra persona más como Ana Requejo, que dispone ya de más información que otras por medio de las redes sociales y los prescriptores turísticos, vaya cambiando esa tonta costumbre de fiarse de las clasificaciones impuestas y se deje guiar por la intuición, los comentarios personales y los sistemas de clasificación libres. Porque muchos sabíamos desde el principio que la información y el conocimiento nos haría personas libres.

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