He aquí la segunda cuestión que se abordó en la entrevista que el Conde Nast Traveler en español publicó con motivo de la campaña #ministeriodeturimoya en las redes sociales. Una campaña que, a la vista de la proximidad de las elecciones generales en España (20 de noviembre), adquiere una especial relevancia y es de rabiosa actualidad.
Lo que cuesta crear un ministerio
Pregunta 2:
En estos tiempos en los que la palabra “crisis” es una realidad constante, ¿causaría más gasto que beneficio la creación de un Ministerio de Turismo?
Respuesta:
Por supuesto, un ministerio propio requiere una estructura burocrática necesariamente costosa. Algunos piensan que bastaría con la reconversión el organismo Turespaña en una institución gubernamental y la traslación a ella de las actuales competencias del organismo público. Para ese viaje no se necesitan tales alforjas, digo yo.
En cualquier caso, esto no constituye un argumento de peso, pues el gasto burocrático nunca sería tan superior al que hoy existe en la Administración pública con competencias en turismo. A mi entender, la pregunta que habría que hacerse no es con cuánto dotar a un hipotético nuevo ministerio, sino qué competencias asumiría. De entrada, muy pocas, ya que el total de competencias turísticas están transferidas a las Comunidades Autónomas. Y al Estado central solo se le reconocen atribuciones en la promoción exterior de España, que es como no decir nada, puesto que España como marca total no es un producto turístico. Al final, lo que hacen las campañas de promoción lideradas por Turespaña es fijar una imagen-país, lo cual es peor, ya que Leer más…
#ministeriodeturismoya es una plataforma creada por la revista sectorial Hosteltur en apoyo de lo que el propio hashtag anuncia: la necesidad de que el turismo en España recupere el rango ministerial que ya tuvo con Fraga Iribarne y uno de cuyos adalides hoy es el vicepresidente de Meliá International Hotels, Sebastián Escarrer. Pese a mi posición en contra, salgo a defender la perentoriedad que suscita este debate en torno a la consideración estatal del turismo porque me parece que en este momento de crisis profunda es cuando se debe “barrer la casa”, hablar claro, aportar ideas e imaginar el futuro con unas claves bien diferentes de las conocidas hasta ahora. Además, me parece digna de elogio, no la iniciativa en sí, sino la metodología utilizada por el equipo redactor de la citada revista a la hora de montar la plataforma y promoverla entre los profesionales del turismo. ¿Necesita España un ministerio de Turismo? Hosteltur despliega estos días una intensa actividad en las redes sociales que merma su protagonismo en papel y en web, pero llega directamente a la gente donde está la gente sin una postura sectaria como medio de comunicación; al revés, con una apertura de miras que ya quisiera para sí el conjunto de la clase política, por ejemplo.
Dicho esto, entro sin dilación al debate con una síntesis esquemática de los argumentos anticipados hace unos meses en este Foro: No necesitamos un ministerio de Turismo.
1 El turismo es el principal sector exportador de España y el impacto de sus ingresos desde el exterior —39.595 millones de euros— ha contribuido siempre a equilibrar la balanza comercial del país. Este volumen de negocio ha sido originado por miles de empresas que por culpa de su atomización está sufriendo actualmente una pérdida de competitividad en el mercado global, pero también lo coloca en una excelente posición de partida frente a competidores externos y sectores productivos internos con una fuerte cultura estatal. Salvo la red nacional de Paradores de Turismo, no existe en España ninguna empresa turística que no sea de ámbito privado. En su desarrollo, que Leer más…
Categorías:Actualidad turística
Etiquetas: c de cultura, clasificación hotelera, consorcio turístico español, cooperación, diferenciación, industria turística, innovación, joan gaspart, joan mesquida, ministerio de turismo, Q de calidad, secretaría de estado para el turismo, secretario general de turismo

Regreso de Marrakech con la lección bien aprendida. El lujo fue aterrizar en La Mamounia y comprender enseguida lo que significa un hotel sin estrellas: a pie de escalerilla, el servicio nos condujo derechos a la sala Vip que el propio hotel dispone en el aeropuerto, donde fuimos agasajados con un té menta, dátiles y otros refrigerios de nuestro gusto en tanto el comité de bienvenida se encargaba de tramitar las engorrosas diligencias de policía y aduana. Luego nos encarrillaron hacia la ciudad a bordo de un flamante Jaguar con asientos de piel clara. Una atención tan exclusiva como la que recibiría, días más tarde, el Rey de España.
Eso sí que es trato Vip. Eso sí que es exclusividad. Eso sí que es lujo. Y, por esa expresión del lujo por antonomasia, el hotel La Mamounia se ufana de no poseer estrellas, de estar fuera de toda categoría. Que clasifiquen a los demás. Que clasifiquen a aquellos incapacitados para dispensar tales lujos. Que los clasifiquen por incapaces de ser ellos mismos.
Marrakech se ha llenado de hoteles con estrellas plateadas en los últimos años, pero ninguno es La Mamounia. Ninguno está facultado para no tener estrellas, distinción que se ha convertido ya en el Leer más…
No fumar. No a la copia digital. No a circular a más de 110 km/h… Vivimos en tiempos de tanta incertidumbre económica, social y política que la determinación simpática (en su sentido fisiológico) de los gobiernos es prohibirlo todo. Muerto el perro, se acabó la rabia. No nos consideramos responsables nosotros mismos de nuestros propios actos, y así no podemos avanzar en libertad. Porque, recordémoslo, a los gobernantes (al menos en Occidente) se les vota, se les aúpa o se les apea de su función pública. Veremos hasta dónde alcanza la campaña #nolesvotes.
Este retroceso en las libertades individuales es fruto de una irresponsabilidad compartida. Si no creemos en el individuo, más concretamente en un individuo, cortémosles las alas a todos los demás. Fumar molesta, y las flatulencias ajenas también. Correr por la autopista gasta energía, y ver correr a 22 jugadores de fútbol en un estadio por la noche también. Escuchar música compartida libremente en Internet supone un lucro cesante para los músicos, y sintonizar la radio también. Pero no por ello vamos a dejar de interesarnos por las noticias, echar humo si nos produce placer o apretar el acelerador cuando el camión que tenemos delante no nos deja ver el horizonte. ¿Será lo próximo decretar la obligatoriedad en el uso del preservativo?
Puede que al final de este proceso involucionista en que nos hallamos inmersos hoy con la crisis se nos abran de nuevo las alamedas por las que circule el hombre libre… O no, si nos empeñados en permanecer ciegos ante el futuro que se nos viene encima. Un escenario más social y compartido, gracias a los desarrollos tecnológicos, pero también más personal y customizado, gracias al desarrollo del conocimiento. Siempre se ha dicho que el hombre se apiña en defensa ante lo desconocido. La ignorancia anula al individuo y merma sus libertades. La sabiduría lo libera y ensancha su espacio vital.
Pues bien, todo esto viene a colación por la insistencia que muestran diversos colectivos gremiales por cercenar la libertad de empresa y frenar la tendencia diferenciadora que hoy se observa en la Leer más…
A veces no me entra la letra del turismo rural. No concibo otra manera de pasar unas vacaciones en el campo que henchido de aire puro, frente a un paisaje subyugante, impregnado de aromas silvestres, adormilado por el silencio, prisionero de una soledad tan beatífico-mística como deseada. Hummm…! Y si cada equis horas sacio la sed con un vinito regocijante y el hambre con unas viandas de figón honrado, pues mejor que mejor. Un soplo de gloria divina.
Por eso no me entra la letra del turismo rural. Será que necesito sangre. O una ración de tentetieso. Lo que observo siempre en mis viajes por la piel de España es el signo indeleble del desarrollo. Un paisaje domesticado de postes eléctricos, cortafuegos forestales, repoblaciones montunas, molinos de viento, granjas eólicas, huertos solares, carreteras bien Leer más…
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