Archivo

Artículos etiquetados y‘Hyatt’

De qué reputación online hablamos

Hilton, en los albores de la hotelería industrial, decía que los tres factores decisorios en la elección de un hotel eran “location, location, location“. Con la popularización de la industria turística, el precio introdujo su cuña en las ofertas a gran escala de los turoperadores internacionales. La concentración empresarial y la formación de cadenas hoteleras de ámbito internacional vino a cerrar la triada con un nuevo protagonista: el factor marca. En ningún momento intervinieron, como muchos pueden creer, las estrellas. Entre otras razones porque no existe ninguna homologación internacional de las mismas y la parametrización de este modelo clasificatorio únicamente es fiable en la métrica de lo tangible (las instalaciones), nunca de la hospitalidad.

La inmersión de la industria hotelera en el mundo digital ha aportado un nuevo factor hasta ahora desconocido, aunque de refilón -y no en todos los casos- se pueda añadir al factor marca. Es la reputación online, lo que los clientes y desconocidos piensan, dicen y pregonan de un hotel en Internet. Hace gracia recordar la reacción unánimemente en contra de las nuevas herramientas de expresión popular que manifestó en su día la hotelería, en España y Leer más…

El futuro conserje de hotel es cuadrangular

Como locas se han puesto en estas últimas semanas las cadenas hoteleras a resucitar la figura del extinguido conserje. Supongo que no por nostalgia del pasado, cuando era el verdadero factotum del hotel, ni por ese complejo de culpa que les entra al recordar que las libreas de los porteros y los conserjes era el nexo necesario e imprescindible entre el hotel y la ciudad. El motivo indisimulado de este renacimiento es el poder aplastante de la tecnología y el desplazamiento del campo de operaciones internas a las redes sociales. Son numerosas las iniciativas promovidas desde la aparición del iPad y su consideración como un gadget atractivo desde la experiencia de usuario para que el huésped se sienta conectado al hotel y a la ciudad.

Hyatt, por ejemplo, acaba de anunciar que proveerá a sus clientes de una aplicación gratuita para el iPad con la que podrá buscar las direcciones más recomendables de la ciudad, conseguir entradas a espectáculos a través de una pestaña de reservas y establecer un chat con la persona encargada de recepción para cualquier menester que se le ofrezca. Por su parte, Intercontinental Hotels instruirá a su personal de recepción en el uso del iPad desde una aplicación en que se podrá visualizar un mapa en 3D de los alrededores. Su marca Andaz ha sustituido ya los clásicos mostradores de recepción por unos dispensadores informáticos en los que tramitar el registro del cliente, aunque sin perder el lado humano de la atención personalizada de carne y hueso. Diversos hoteles independientes, como el Eccleston Square, de Londres, han invertido igualmente en una aplicación para iPad de la mano de la tecnológica Intelity, autora de la app del Plaza Hotel de Nueva York.

En España conocemos también algunos movimientos de cadenas y hoteles independientes para dotar a sus habitaciones más tecnológicas de un iPad que recuerda la época en que anunciaban el ofrecimiento de un portátil de cortesía en la habitación (y casi nunca funcionaba…).

De cara al futuro, la pregunta es si consideramos así sustituible la figura del conserje de hotel o nada hay como el calor humano para recomendarnos un buen restaurante en las proximidades. Leer más…

Boutiqueidad

wpid-morgans1-2010-10-17-11-39.jpgIan Schrager, no cabe duda, ha sido un innovador en el mundo hotelero internacional. No solo porque hizo buen negocio con su discoteca Studio 54, en Nueva York, durante sus años mozos. También porque llegó a imponer un genérico en la hotelería urbana cuando, en 1984, abrió el Morgans, su primer hotel… boutique. Había diseño a raudales, por obra y gracia de Andrée Putman, un vestíbulo convertido en escenario teatral y sus salones estaban decorados con provocadoras fotografías de Robert Mapplethorpe. Eso… un hotel boutique.

Claro que para esa fecha ya teníamos en marcha el diseño del hotel La Rectoral, en Taramundi (Asturias), y contemplábamos un futuro prometedor con una saga de hoteles pequeños y diferebnciados al que añadimos la etiqueta (hoy, otro genérico de la causa) de Hotel con Encanto. Así, salvo en España, los hoteles con encanto en el mundo han acabado identificándose bajo la etiqueta de hoteles boutique.

La bouticomanía ha trascendido las fronteras de los Estados Unidos y también del negocio hotelero tradicional. Aquello que despreciaron durante décadas las grandes cadenas internacionales es hoy pieza esencial de su estrategia de crecimiento. No hay gigante de la hospitalidad que no Leer más…

Todo es mentira en este mundo, la verdad

Si estuviera en papel se lo tildaría de prensa amarilla. The Huffington Post, la sensación del nuevo periodismo digital, llama la atención por su franqueza, su rapidez y su desparpajo a la hora de contar historias. También, gracias a la ocurrencia de sus periodistas, capaces de sacarle punta a todo. Me sumo entonces a esa visión desinhibida que juega a denunciar los malabares del marketing científico en escamotear la verdad de un hotel. Porque todos sabemos que la postal de un viaje no es necesariamente lo que se ha vivido, sino el cómo se ha vivido. La imagen del paraíso no es la que es, sino como uno se lo imaginaría si se cumplieran al cien por cien las premisas que nos han llevado hasta él.

Cuántas veces no habremos utilizado el Photoshop para borrar un poste eléctrico que se nos cruza en la foto de aquella montaña inolvidable. Cuántas veces no nos habremos movido del punto de observación para evitar ese rascacielos en primera línea de playa. Cuánto no habremos dicho cheese para que el sujeto esboce una sonrisa amable en vez de fotografiarlo con cara de circunstancias.

Y en los hoteles de nuestra vacación, lo mismo. Así lo refleja el diario de Arianna Huffington cuando denuncia el mensaje publicitario de muchos establecimientos hoteleros en contraste con la realidad vigente:

 

aqua1aqua2

Uno se imagina un complejo de piscinas tan espectacular como para andar con una tabla de surf en el hotel Aqua, de Miami, y la triste realidad es que el piscinón afrodisiaco no es más grande que nuestra bañera de casa…

 

bluemoon1bluemoon2

Lo mismo sucede con esta sugerente fotografía del hotel Blue Moon, de Miami. Chica mona, amante apuesto, bordes a ras de agua, palmeras tropicales… una composición sexy. Sin embargo, la piscina es una bagatela en un entorno feo y descuidado del hotel.

 

breezes1breezes2

Y qué decir de este arrebol en el Breezes Montego Bay jamaicano, que se parece al jacuzzi de Mr. Heffner en la casa Playboy… Pues no, la verdad de la milanesa (dicho chileno) es esta bañerita sin más pretensiones que el asomarse a la bahía desde su plataforma de madera.

 

gpalladium1gpalladium2

Qué lujuriante comedor el del folleto, ¿verdad? Pertenece al Gran Palladium Bávaro, en la República Dominicana. Pues así se queda después de la cena…

 

hyattcapitol1hyattcapitol2

¿Qué puede esperarse de un hotel Hyatt en Washington? Su emplazamiento junto al Capitolio, ¿no es cierto? La realidad es otra cuando no se usa teleobjetivo. El edificio capitolino se encuentra al cabo de un buen paseo, como queda constancia en la imagen.

 

puntacana1puntacana2 

Y esta playa paradisiaca del hotel Gran Bahía Príncipe Punta Cana… No difiere mucho de cualquier playa mediterránea en pleno mes de agosto (antes de la crisis).

 

Por cierto, Arianna Huffington ocupa actualmente el puesto nº 12 entre las mujeres más influyentes del mundo según la lista Forbes.

Fernando Gallardo |

Comparte este artículo: Twitter Facebook Buzz LinkedIn

Antología de cierres líricos

Seguro que algún día, cansado y aburrido, / compartirás con alguien un nuevo amanecer / trabajo de banquero bien retribuido / tu madre con anteojos volverá a tejer.

Malos tiempos para la lírica, cantaban Germán Coppini y Teo Cardalda en los años 80. Eran jóvenes y apenas podían prever que 30 años después, todos calvos, estos tiempos impredecibles les iban a coger, como a todos nosotros, jóvenes y viejos, con el paso cambiado. Tiempos muy malos para quienes aún se empecinan a tocar la flauta como Hamelín.

Las ratas corren por la penumbra del callejón / Tu madre baja con el cesto y saluda.

Porque la flauta no ha sonado para la mayoría de quienes trabajan en el sector turístico de este país, España, que no acaba de variar el ritmo de su pasodoble, pese a las continuas advertencias de quienes anticipaban otro compás menos melódico y tan sinfónico como la Patética de Beethoven.

En fin, todo esto para decir que la cadena Prestige cierra su recién estrenado –1 de enero de 2009, 32 millones de euros de inversión- hotel de Lucena, Córdoba, y que ya van unos cuantos después de su fracasado desembarco en Barcelona con aquel flamante hotel boutique del Paseo de Gracia. No menos sonada ha sido la retirada de la multinacional Hilton en Valencia, que tantas esperanzas depositaba en eventos deportivos tan sonoros como la Fórmula Uno y, algo menos estruendosa, la Copa América de Vela. Hyatt abandona en Madrid. Westin se va de Málaga. Ritz Carlton huye de la Costa del Sol. Six Senses ya hace tiempo que abortó su insensato proyecto de Jafre, en la Costa Brava.

El azul del mar inunda mis ojos / El aroma de las flores me envuelve / Contra las rocas se estrellan mis enojos / Y nuevas sensaciones me devuelven.

Malos tiempos para una lírica construida a pelotazo limpio. Goleada del fracaso que, lamentablemente, nos termina de contaminar a todos. Porque este dislate que se ha ido generando en la costa, en el interior, en las ciudades, como castillos en el cielo, no tiene otra

Leer más…

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 3.319 seguidores