Contratar personas discapacitadas, ¿buena idea?

En este Foro de La Ruina Habitada hablamos de tendencias, de modelos arquitectónicos, de diseño y, en definitiva, de todo lo que rodea a nuestro mundo, el hotelero. Hoy querría hablar de una iniciativa social que hemos tenido en nuestra Possessiò Son Esteve, algo que quizás nos salga bien pues es otro elemento más de lucha contra la crisis. Seguramente todos los hoteles tienen hoy problemas de personal; no por su escasez, como antaño, sino porque problamente los números no deben cuadrar. Se trata, pues, de compartir sinergias positivas cuando las hubiere, y creo que ésta lo es.

Vamos a dar empleo a una persona con discapacidad. Es una labor integradora y demostrar a una persona que es útil, a pesar de tener una minusvalía, se convierte en un acto cívico y tiene importantes bonificaciones. Y eso, en los tiempos que corren, se agradece.

Por cada contrato realizado a tiempo completo, el hotel obtiene una subvención de 3.907 euros. Además, existen otras bonificaciones: si empleamos a un hombre mayor de 45 años, de 5.700 euros por año. En el caso de contrato a menores de 45 años, la cuantía es de 4.500 euros al año en el caso de los hombres, y de 5.350 euros en el de las mujeres. Si los trabajadores sufrieran discapacidad severa, la subvención para los menores de 45 años sería de 5.100 euros anuales para los hombres, y de 5.950 para las mujeres, mientras que la cantidad asignada a los mayores de 45 años se eleva hasta 6.300 euros.

Además, el hotel se puede beneficiar de una deducción de la cuota íntegra del Impuesto de Sociedades en 6.000 euros anuales por persona, de acuerdo al incremento de la plantilla de trabajadores con discapacidad, contratados por tiempo indefinido, respecto a la plantilla media de trabajadores con discapacidad del ejercicio inmediatamente anterior. Para acabar, se otorgan bonificaciones en contratos para la formación de personas con discapacidad, en los que la cotización a la Seguridad Social será del 50% de las cuotas empresariales previstas para los contratos normales.

Nosotros vamos a contratar un jardinero, que ejercerá una labor rutinaria y metódica. Deberemos enseñar, sí. Deberemos tener paciencia, sí. Pero la sensación de cumplir con algo más que el pago de una nómina no nos la quitará nadie. Si a ello le sumamos  el ahorro de bastantes euros al año, pues mucho mejor.

Bernat Pere Joan Jofre i Bonet, hotel Son Esteve

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