
En febrero de 2008 fui invitado una reunión de hoteleros en Porquera de los Infantes, provincia de Palencia. Mi cicerone no era otro que Fernando Gallardo, uno de los grandes prescriptores que sobre turismo hay en España. No se trataba –ni se trata, son reuniones de carácter periódico– de un acontecimiento publicitado en los medios para que los políticos de turno se hagan la fotografía de rigor al inicio o al final del mismo. No. Ni mucho menos. Se trataba de un acontecimiento puramente profesional, entre personas del sector, discutiendo y analizando sobre el futuro del mismo. Teniendo como moderador a uno de los más respetados personajes que conforman este curioso fuego de vanidades en que se ha convertido el turismo de hoy en día.
Y del Turismo del Futuro –así, en mayúsculas– hablamos. Para hablar de ello Gallardo nos invitó a su casa-loft, reflejo de lo que puede ser la arquitectura hotelera en un futuro muy cercano. De hecho, hay hoteles que ya están ensayando con bastante éxito las técnicas propuestas por el madrileño. La casa no es espectacular en sí misma (parece una ruina), sino por dentro, donde lo high-tech se da de la mano con la tradición milenaria japonesa en un maridaje casi perfecto.
Leds haciendo juegos de colores para formar diferentes escenas en diferentes momentos del día, siempre al ritmo de la música que iba sonando por la casa, suelo radiante acumulativo –se carga durante la Sigue leyendo