Trabajadores en la era digital: ¿asalariados o autónomos?

UN NÚMERO PEQUEÑO DE VAINAS PRODUCE UN NÚMERO GRANDE DE GUISANTES

En mis disertaciones sobre los vectores que conducirán la evolución de la industria turística durante la próxima década, suelo extrapolar el Principio de Pareto o la Ley de los Pocos Vitales al ámbito específico de las relaciones laborales en los hoteles. Antes de continuar, precisemos que la regla paretiana del 80-20 describe el fenómeno estadístico por el que una proporción pequeña es la que contribuye siempre a la mayor parte del efecto.

En su Cours d’économie politique, publicado en 1896, el economista, ingeniero, sociólogo y filósofo italiano Wilfredo Pareto determinó esta relación desde los fundamentos Sigue leyendo

IKEA: lecciones de hogar para hoteles

IKEA ha participado en un estudio dirigido por la doctora en psicología Ditta M. Oliker acerca de cuáles son las necesidades emocionales que conforman el sentimiento hogareño o de pertenencia a una comunidad en el ámbito cultural de Occidente. Y resulta que son cinco, a saber:

Primero. Seguridad, sentirse pisando tierra, sin que nadie pueda entrar a distorsionar esa sensación introduciendo incertidumbre en los momentos de mayor fragilidad humana.

Segundo. Pertenencia, sentido de pertenecer a una comunidad, ser bienvenido y aceptado.

Tercero. Comodidad, sentirse a gusto en el entorno y manifestarse contento, realizado, con lo que se vive dentro.

Cuarto. Privacidad, poseer el control de cómo pensar, conectar o desconectar con los demás, afrontar la responsabilidad de los actos propios.

Quinto. Propiedad, que no significa necesariamente ser dueño de la casa, sino más bien de tener control sobre el espacio vital en que uno se desenvuelve.

Dicho estudio abunda, además, en la idea que los europeos sienten un grado de territorialidad superior al de los norteamericanos, para los que en un 40% no sienten que pertenecen a sus hogares. Quizá debido a la movilidad y flexibilidad que la sociedad norteamericana ha vivido con convicción desde su fundación.

Lo interesante de este análisis, en cualquier caso, es aplicar sus postulados psicológicos a la industria turística de manera que sean útiles a la hora de conformar el espacio multimodal en que se perfila el futuro de los alojamientos turísticos. ¿No será por alguno de estos motivos, o por todos ellos, que el número de plazas de viviendas vacacionales haya superado ya al de hoteles en numerosos destinos? Y si esto es así, ¿cuál será la estrategia que debería afrontar ya la industria hotelera para adaptarse a las necesidades hogareñas de sus clientes en lugar de perder el tiempo en la batalla estéril contra los alquileres turísticos?

Seguridad. No se puede decir que la puerta de la habitación represente el ideal de seguridad al que aspira todo huésped de hotel. Si bien su cierre es habitualmente hermético, siempre entran dudas con respecto a cuántos extraños tienen la llave de acceso. Quien haya frecuentado hoteles en todo el mundo sabe que alguien del servicio puede entrar en la habitación a veces sin preguntar. No basta, pues, con cerciorarse elegantemente de que no hay ocupantes dentro. Hay que monitorizar más y mejor a los huéspedes para detectar cuándo han salido de la habitación y nadie se ha quedado dentro.

Pertenencia. Salvo en el caso de grandes marcas internacionales, o en el de hoteles con encanto muy concretos, lo cierto es que la hotelería raras veces se ha ocupado de formar una comunidad de usuarios que pudieran compartir sus experiencias y aspiraciones turísticas. Más bien nunca. La mayoría de los hoteles independientes funcionan al margen de las normas no escritas, fuera de un sentimiento colectivo que pudiera justificar el carácter independiente de su negocio. Aquí la comunidad de usuarios de Airbnb gana por goleada.

Comodidad. En este aspecto hay que reconocer que los hoteles modelizan un nivel de confort muy alto, a veces superior al de las viviendas turísticas. Pero su catecismo empresarial les hace en exceso estrictos para colmar en algunas ocasiones las aspiraciones de sus clientes. Las viviendas son más flexibles, por ejemplo, a la hora de permitir que una familia de seis miembros compartan el mismo espacio. No solo para dormir, sino incluso para cocinar, reunirse, pasarlo bien, compartir experiencias en común. Para hogares y grupos de amigos, la estancia en una vivienda turística es más confortable que en un hotel.

Privacidad. El ámbito personal de la habitación guarda la intimidad requerida en huéspedes procedentes de culturas donde la privacidad es un bien. No se puede decir lo mismo de los espacios públicos, como el vestíbulo, los salones o el comedor del hotel, donde el huésped carece siempre del grado requerido de privacidad por una simple configuración arquitectónica y la lógica estructura del negocio hotelero. El hogar turístico, en este caso, está más resguardado, posee un margen de privacidad más amplio. De hecho, una de las lecciones últimamente mejor aprendida por hoteles pequeños ha sido el privatizar las horas de spa con el fin de lograr una mayor intimidad para sus ocupantes.

Propiedad. Es posible que ni el hotel ni la vivienda de alquiler convenzan a sus moradores de que el espacio les pertenece al menos durante su estancia. Pero es verdad que la vitalidad de un hotel, sus espacios siempre habitados, cuando no vigilados por el personal de servicio, inducen a pensar que uno vive allí de prestado. De hecho, una de las funciones orgánicas de la recepción es hacer notar al recién llegado que ese lugar tiene dueño. Y es quien recibe al otro lado del mostrador.

Fernando Gallardo |

El ‘balconing’ de las gaviotas

Las gaviotas, cuando hay olas, chillan.

A través del Whatsapp me acaba de entrar un mensaje en el grupo de hoteleros con el que compartimos cada año, desde hace 15, unos encuentros de ideas y reflexiones en distintos puntos geográficos bajo la denominación de 4T (Think Tank de Tendencias Turísticas). Es un grito de rabia de una hotelera que acaba de ser denunciada por un huésped a causa de no poder soportar el griterío de las gaviotas en la localidad turística de Tossa de Mar.

Las gaviotas chillan para eliminar la sal del agua de mar que beben, tan letal para ellas como para el resto de las aves y los mamíferos. Pero aquella mañana de julio, a eso de Sigue leyendo

Fisiología del olfato

Vomeronasal, trigeminal y olfatorio. Estos son los tres sistemas por los que el ser humano detecta los estímulos químicos presentes en el medio ambiente. El primero percibe las feromonas cuyo cometido principal es asegurar las funciones reproductivas y de preservación dentro de la especie. El trigeminal alerta y protege de la exposición a irritantes que podrían causar perturbaciones en otros órganos. Mientras que el tercero, de vital importancia para la supervivencia humana, percibe los olores desagradables que generalmente se asocian a sustancias nocivas, gases contaminantes y alimentos en descomposición. Igualmente, colabora con el sentido del gusto en la percepción de los sabores y refuerza la memoria de los olores (entre 5.000 y 10.000 matices diferentes) y los eventos asociados a éstos.

El proceso se inicia con la inspiración de los odorantes presentes en el aire a través de los receptores olfatorios de la mucosa nasal, lo que desencadena un flujo nervioso entre las neuronas existentes en el epitelio nasal y sus axones que, en grupos, atraviesan la lámina cribosa del hueso etmoides hasta alcanzar el bulbo olfatorio. Esta Sigue leyendo

El mapa cerebral del viajero

Te imaginas efectuar una reserva de hotel con solo imaginarlo? Ir más allá del One Click, la máxima simplicidad de proceso en la industria turística… Buscar un destino sin utilizar una sola tecla, analizar las imágenes sin el interfaz gráfico de una pantalla, decidirse y reservar como una misma acción 2×1, sin la ayuda de ningún botón de compra… Algo que probablemente significaría una afrenta a Amazon, que ha hecho de su botón mágico el ser y el existir de sus siglas.

Pues esto es lo que ofrece el visionario más controvertido de nuestro siglo, el incansable emprendedor de proyectos inverosímiles, el inefable, el cuestionado, el Sigue leyendo

Tecnología frente a personas

La aceleración tecnológica es imparable. Y no solo eso, se desarrolla a un ritmo exponencial. Con un plus de inteligencia vertiginoso para el conjunto de la Humanidad. Hambre, guerras, terrorismo y cambio climático cederán en breve su puesto en la lista de las mayores preocupaciones humanas a la automatización y la sustitución laboral. En una extraña competición de alarmas sociales, la mayoría de los empleos que nos reserva este futuro inmediato está aún por definir. El 65 por ciento de las posiciones laborales que los humanos ocuparán en la segunda mitad de este siglo no existe hoy.

Sin embargo, el avance de la inteligencia artificial (software) está siendo mucho más rápido de lo previsto al tiempo que el avance de la robótica (hardware) toma el camino contrario: más lento de lo previsto. Parece lo mismo, pero no lo es. En la estructura Sigue leyendo