Hoteles con Encanto que valen 90 millones

Si una imagen vale 60.000 palabras, un vídeo de un minuto de duración (60 segundos) valdría (60 segundos x 25 imágenes/segundo x 60.000 palabras) la friolera de 90 millones de palabras, lo que equivaldría aproximadamente a unos 225 libros de 200 páginas. Por supuesto que éste es un cálculo a ojo de buen cubero y, por seguir con los redichos, haciendo las cuentas de la abuela. Lo importante no es pensar que ver un minuto de vídeo equivale a leerse 225 libros. Lo importante es saber que el vídeo, el cine, la imagen en movimiento y las historias que hay detrás de este medio de expresión puede afectarnos mucho en la vida.

Si gestionamos en un negocio turístico no podemos desdeñar el vídeo como formato de comunicación eficiente e incluso trascendental. Porque esto que sabe todo el mundo Sigue leyendo

Gastronomía del espíritu

Salotto Monti

Decía Adolf Loos que quien considera sagrado el ornamento como signo de la superioridad artística de las épocas pasadas reconocerá de inmediato, en los ornamentos modernos, lo torturado, lo enfermizo y lo penoso de los mismos. Y que la falta de ornamentos es un signo de fuerza espiritual (Sämlitche Schriften, Ornamento y Delito, 1908).

Porque en un habitáculo como el de la imagen (hotel Salotto Monti, Roma), lo funcional es el condumio esparcido por sobre la mesa. Alimentos destinados a reponer energía desde la frugalidad de unos cuencos y unas copas de vino, con una botella a mano para Sigue leyendo

Piers Dutton In Memoriam

Piers en La Ruina Habitada

Piers Dutton impartiendo sus conocimientos en las primeras Jornadas de la Ruina Habitada

Que lo que no me des y no te pida será para la muerte, que no deja ni sombra por la carne estremecida (Federico García Lorca).

Al británico Piers Dutton lo conocí en 1995, justo cuando acababa de abrir su hotel en la comarca turolense del Matarraña. Era una noche fría y tormentosa de primavera, si mal no recuerdo. La masía, su Torre del Visco, apenas se columbraba desde la pista forestal. Los seis kilómetros de piedras, sombras y abismos impedían distraerse al volante. Así es Sigue leyendo

¿Montarías hoy un hotel con encanto?

google earthAyer leí el enunciado de un debate en LinkedIn con el siguiente arranque: «Me he unido a este grupo porque me ronda hace mucho tiempo el crear un hotel con encanto… ¿Es una idea disparatada?» Lo firmaba Rebeca Almeida, experta en temas de calidad ambiental, imagino que entusiasmada por el sueño de regentar un lugar que fuera ejemplo de aquello en lo que posee experiencia. El debate, hoy desaparecido misteriosamente del grupo de Hoteles con Encanto en esa red social, estuvo animado durante unas semanas en las que se pudieron leer diversos comentarios (más a favor que en contra) sobre esta importante cuestión. ¿Es el momento de invertir en hoteles pequeños de interior o no?

Tras varias sesiones mordiéndome los labios, no he podido resistirme a la tentación de contestarle en los términos que siguen. Y que espero no hayan causado desánimo en la emprendedora en potencia de un hotel rural.

Hola, Rebeca. Si quieres mi opinión, dado que en el fondo de la cuestión me siento responsable de haber embarcado con mis guías a miles de hoteles rurales que hoy yacen dolientes por la geografía española, creo que la pregunta que deberías hacerte no es esa. ¿Es una idea disparatada? Nadie lo sabe. Solo tú misma lo puedes Sigue leyendo

Hoteles con Encanto para iPad e iPhone

Experimentando. Así nos hemos levantado estos días al calor de la publicación de nuestra guía de Hoteles con Encanto para iPad e iPhone. Rastreando las estadísticas para ratificar lo que ya es lugar común: que el mundo del papel se transforma inexorablemente en un orbe digital preñado de oportunidades aún desconocidas. Me he descargado, como un usuario más, mi propia guía de la Apple Store a fin de sentir el gustillo en las tripas. Ha sido como aquella primera vez en que me bajé Sigue leyendo

Manifiesto por un nuevo modelo de turismo rural

Si el turismo rural en España quisiera darse por enterado de que hay crisis el remedio ya estaría en la farmacia. Pero la resistencia de muchos propietarios de hotelitos y casas de campo a pasar por la clínica no solo esconde, sino agrava, la evidencia de una enfermedad que lastra la economía de muchas familias que habían puesto sus esperanzas de una vida digna en la industria turística rural. Seamos sinceros, el diagnóstico no puede ser más preocupante. El segmento más débil del turismo en España está sobresaturado en un buen número de comunidades autónomas, la oferta se halla también en gran parte desfasada, los canales de comercialización son prácticamente inexistentes, la ocupación media de las casas rurales es mínima y la abundancia de subvenciones durante unas décadas han distorsionado, cuando no falseado, las reglas competitivas del libre mercado. A veces, por dar satisfacción a todos, se ha premiado a quien no lo merecía en desfavor de quien realmente lo acreditaba.

Desde este Foro de la Ruina Habitada hemos alertado en reiteradas ocasiones sobre los problemas que afectan al turismo rural (entendido como el turismo en el medio rural) en España. Es comprensible la renuencia de quien ha hecho de su casa un modo de vivir, y sobre todo cuando esta vivienda le proviene de una herencia familiar o le transmite unas sentidas bienquerencias. Las gentes del campo suelen mostrar un indisimulado orgullo de su territorio y pertenencias, lo que en no pocas ocasiones provoca malentendidos con una clientela de procedencia generalmente urbana. Pobrecitos que vienen enfermos de la ciudad y necesitan este balneario natural para desestresarse, piensan con frecuencia celosos de su dignidad ancestral. En diferente sentido, pero igualmente expresiva de este falso prejuicio convivencial, los urbanitas tampoco esconden su incomprensión por el temor manifiesto de los campestres hacia la gran ciudad, sus agobios, su agresividad y su modernidad. Ese desencuentro cultural explica muchos de los comportamientos de la industria turística y la desafección por los viajes culturales fuera de temporada.

Porque no olvidemos algo trascendental. El turismo rural, que fue pensado como una alternativa al binomio sol-playa y, por ende, a la estacionalidad del turismo vacacional, presenta un cuadro
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