La habitación multimedia

La Ruina Habitada –no el Foro, sino la residencia palentina que lo ha inspirado– goza desde que fue inaugurada de un sistema luminotécnico informatizado y de acceso wi-fi a Internet mediante un ordenador iMac, la joya del diseño actual en ofimática y televisión. Quienes la han visitado han podido aplicar en sus hoteles todas estas innovaciones que estarán presentes, indefectiblemente, en las suites de los años venideros.

Una de estas aplicaciones que se anticipan como obvias es la multicanalización de los gadgets domésticos en uno solo. El media center reúne en la misma pantalla todo lo que necesita el huésped para navegar por Internet, utilizar el correo electrónico, subir las fotos del viaje a su álbum personal, escuchar música, ver sus películas favoritas y asomarse también a la televisión. Ya lo vengo advirtiendo desde hace tiempo: si los periódicos de papel van a desaparecer, también lo hará la televisión tal cual la conocemos hoy. El futuro nos depara el uso a la carta de todo lo que significa conocimiento, información y entretenimiento en línea. La tele nos llegará a través de Internet, en streaming, como la música, los libros, los periódicos y la radio. Todo en uno.

Y qué mejor interfaz para recibir todo ese aluvión de sensaciones que el flamante iMac… Los hoteles de lujo ya lo empiezan a implementar en sus habitaciones con el añadido visual de un diseño pulcro, un estilo vanguardista y unas prestaciones muchas más gratas que las de un PC corriente. A mí, lo que más me gusta de mi iMac es que toda la CPU reside en el monitor, sin ruidos, sin abalorios, sin ese “culo” de tarjetas a que acostumbra cualquier PC del mercado. Me gusta todo lo de Apple, y espero que esta marca patrocine algún día este Foro por alabar sus productos como lo estoy haciendo ahora por mi propia convicción de que están anticipando nuestro futuro.

Porque el iMac posee un atractivo único para los hoteles de que nos gustan por sus desvelos en alimentar nuestros sentidos. Apple cuenta cómo ayudar a esto luego de su reciente experiencia en la apertura del hotel Nymphe Strandhotel & Apartments, a orillas del Báltico, en Alemania. Además del acceso a Internet, los huéspedes pueden hoy ver la televisión, la radio y toda la información del hotel de un modo fácil e instantáneo a través de un iMac de 24 pulgadas ofrecido en su habitación con un mando a distancia y un teclado inalámbrico utilizable desde la cama. El mismo sistema permite a los empleados del hotel utilizar el programa de gestión de reservas y todas las aplicaciones de administración habituales en el hotel. En la recepción han sido instalados dos Mac mini con monitores LED Cinema Display de 20 pulgadas, donde los huéspedes pueden pedir prestado un MacBook para navegar por Internet o leer el correo mientras toman el sol en la terraza de la playa.

Para seguir en esta línea, informa Apple en su web, se contrató a la empresa Omnilab GmbH para que desarrollara imágenes de software con una interfaz de escritorio que garantizara el acceso a los canales de televisión y de radio web. Los archivos necesarios están ubicados en un servidor central y al marcharse los huéspedes, se copian en sus ordenadores mediante NetInstall. Tan pronto como las nuevas versiones del software están disponibles, Omnilab envía una imagen de disco recién creada al hotel a través de una línea de ADSL, por lo que no hace falta mandar técnicos al hotel (en este caso, los dispositivos se mantienen de forma remota desde Berlín).

Los costes iniciales para implementar este sistema en las habitaciones de este hotel alemán han sido mínimos gracias a la solución de financiación a medida de los Servicios Financieros de Apple (Apple Financial Services). La matriz alemana presentó, al parecer, varias alternativas de leasing, pero el hotel optó por un plan de alquiler con opción a compra mediante pagos ajustados según temporada. Esto significa que, en temporada alta, los pagos se efectúan más rápido mediante cuotas más elevadas, mientras que, en temporada baja, las cuotas son inferiores.

Uno de los objetivos que vamos a impulsar desde el anunciado Clúster de Innovación Hotelera a punto de crearse va a ser la negociación con Apple España para extender el sistema con TV integrada a los hoteles miembros con descuentos o fórmulas de financiación similares a las que el director de programas de leasing de los Servicios Financieros de Apple para clientes de empresa y centros educativos de Alemania y Austria, Holger Forstbach, ha aplicado en el hotel del ejemplo antes expuesto.

Esta propuesta es especialmente tentadora si se está pensando ya en cambiar los monitores de televisión de todas las habitaciones.

Fernando Gallardo

Vamos en capillas en lugar de ir en red

Así como hay ideas novedosas que pueden quedar estancadas por parecer extravagantes a ojos de muchos, hay otras que podrían parecerlo aún más pero que nadie discute su practicidad. Buscar en el primigenio universo de Internet del año 1994, por ejemplo. Una insensatez digna de figurar en los anales del freakismo empresarial. Pues ese año dos chicos crearon Yahoo!, y poco después, otros dos universitarios, Google.

Por qué en el extranjero disparatadas ideas como una fábrica de muebles donde éstos los monta el consumidor tiran adelante y en España muy probablemente se hubieran quedado en bellas utopías de cuatro chalados es una de las razones del atraso endémico de este país. Que inventen ellos, dijo Unamuno. De paso, nos cargamos algo tan básico como el I+D. Porque tuvieron dinero detrás para desarrollar sus productos en paz y demostrar que sus ideas eran dinero contante y sonante. Porque tuvieron un Estado -en el caso sueco- que apoyó a los hermanos suecos desde un principio, porque Estocolmo vio el elemento catalizador de riqueza que podía generar Ikea en ciertas zonas desfavorecidas del país nórdico. Porque, en definitiva, hay una cultura empresarial de red. También de competencia, cierto. Pero básicamente de red. Si en Europa hay empresas, zonas fabriles en constante crecimiento, viveros de empresas subvencionados por los organismos locales…, es porque hay un empresariado que cree en su respectivo sector como una red. No como compartimientos estancos de compañías aisladas, tú aquí y yo allí.

Quien suscribe este artículo es Licenciado en Geografía e Historia, especialidad de Geografía Humana, aquella rama dentro de las Humanidades que estudia las sinergias que se dan en los núcleos económicos de los países. Pues bien, en España dichas sinergias tienden a ser un tanto estancas, compartimentadas. Hay miedo a que nos copien, a compartir. La gran mayoría de los empresarios de nuestro país son individualistas, gente que tan sólo piensa en su beneficio -cosa muy respetable- y no en una idea de país, de nación. Los países que sí tienen un empresariado con vocación de servicio a su país no se plantean según qué cosas. Así lo comprobé en Amsterdam, donde cursé un año de mi carrera.

Seremos capaces de gastarnos 1.000 € en según qué gadgets para las habitaciones de nuestros hoteles, pensando que estamos a la última y que a modernos no nos gana nadie. La decepción gorda vendrá después, cuando venga el cliente de cierta confianza y nos diga aquello de que bueno, que eso hace 5 años estaba bien, pero ahora… La vergüenza que nos invade es grande, y nos preguntamos por qué le hicimos caso al decorador, a la chica guapa que nos vendía los televisores o a ese webmaster que nos diseñó una página que no puede ser localizada por los principales buscadores… La respuesta es obvia: porque no estábamos asesorados, ni funcionábamos en red.

El empresariado del sector rural no actuaba como lobby, y las marcas de Q tampoco, pues es como mínimo cuestionable su papel de asesoría de tendencias a cambio de, en algunos casos, cantidades francamente importantes de dinero, para quedar desfasados casi inmediatamente… No obstante discutimos 1.000 € anuales a algo que puede ir en beneficio de todos. Porque sencillamente no queremos ir en red, sino en capillas. Tú a la tuya, yo a la mía. Y dejaremos al cíclope ser el rey en el reino de los tuertos.

Me gustaría saber hasta cuándo este empresariado dejará de creer más en él que en España, y lo digo con mucho sentimiento y consciente que dicha frase puede abrir heridas más que cerrarlas. Pero este país no es una selección de fútbol, unos reyes y un Gobierno. Somos todos, aunque no lo parezca.

Hagamos, pues, de la innovación algo que valga la pena.

Bernat Jofre i Bonet, hotel Son Esteve

La 1/22ava parte de 22

grupo Facebook es el nuevo ecosistema de noticias. Se entiende que algunos directores de medios –poquísimos todavía– proclamen que hoy no contratarían a periodistas refractarios a utilizar Facebook. Y yo me atrevo a señalar que ni siquiera a los analfabetos twitteros.

Me explico. Según el principio de indeterminación de Heisenberg, la acción del observador modifica el sistema observado. El efecto no sigue necesariamente a una causa. Por tanto, no podemos determinar la realidad si queremos interpretarla. Solo acercarnos a ella mediante la estadística, esto es, la media de los resultados interpretativos. Los blogs, al igual que la física de partículas, constituyen el ecosistema de la información. Es más precisa la determinación de la realidad mediante de la estadística de la observación que mediante la observación propiamente dicha.

De modo que quien hoy no utiliza herramientas estadísticas, como lo son las redes sociales, tipo Facebook o Twitter, están más cerca del error que de la certeza, siendo ambos hijos racionales de la indeterminación. Ayer, en Lima, asistí a la representación teatral de Copenhagen, la obra de Michael Frayn sobre la famosa reunión celebrada  en la capital danesa entre Niels Bohr y Werner Heisenberg, en 1941, que cambió probablemente el decurso de la Segunda Guerra Mundial al retrasarse el programa alemán de la bomba atómica. Sin duda, salí inspirado del teatro al recordar mi niñez, cuando mi madre –una científica del CSIC que situó a España en la élite europea de la Espectrofotogrametría de Absorción Atómica– me hacía comprender los principios físicos del relativismo causal que tanto me servirían luego en mi vida de observador crítico.

Nuestra manera de ver el mundo en cierta medida naturalmente imprecisa lo modifica en su trayectoria y en el momento de interpretarlo. Es entonces una visión distorsionada la que tenemos como observadores, por lo que se imponen dos vías a seguir en su interpretación: o sometemos nuestro análisis a la probabilidad del error o diluimos esa probabilidad en el cálculo estadístico, en la observación simultánea, en las medias ponderadas. En suma, en analizar la opinión de los demás y compartirla después como un sistema de interpretación de la realidad. Es lo que nos permite hoy el ecosistema Facebook, y quienes no vivan en él se situarán lejos de la realidad. Al menos hasta como hoy la hemos conocido.

¿A cuento de qué viene todo esto? Está claro que después de la celebración, el lunes pasado, del webinario sobre el Clúster de Innovación Hotelera, me reafirmo en opinión de que el empresariado hotelero no ha tomado aún conciencia de que no se podrá sobrevivir fuera de Facebook, ni de otras redes sociales que se irán creando en los próximos tiempos. Y que, sin la socialización de la realidad, sin el sistema estadístico que interpreta esta realidad tan relativa, no habrá espacio para la supervivencia del negocio más que de una manera marginal. Los automarginados de Internet no tienen lugar en nuestras vidas.

Lo quieran o no nuestros empresarios, promuevan o no las relaciones sociales dentro de estos ecosistemas, lo cierto es que la existencia de los emprendimientos serán cada día más dependientes de la cooperación interempresarial. De un color o de otro. Con un clúster o con otro. Con estos objetivos o con aquellos. La cooperación tiende a convertirse en el nuevo escenario de competencia de las empresas en el sector que sea. Nada será igual después de la crisis actual.

Si la alta cocina española ocupa hoy el lugar que ocupa en el mundo es debido, en gran parte, a que los cocineros de élite han dejado sus diferencias personales y empresariales, sacan a la luz pública sus secretos culinarios, comparten y experimentan en grupo sus recetas, se aúnan en emprendimientos de laboratorio, investigan colectivamente y luego promocionan sus técnicas y conocimientos en todos los foros posibles. Adrià, Arzak, Subijana, Roca, Aduriz, De Felipe, Barrio, Paniego y tantos otros… Siempre los vemos juntos en la foto. Sonrientes, amigos, cooperantes.

¿De menor estirpe acaso son los hoteleros? Algunos sí, qué le vamos a hacer. Si interpretamos su displicencia en la innovación, acabaremos modificando su negocio. Los mejores, sin embargo, se acompañan en la vía indeterminada, pero apasionante, que lleva al futuro. Al igual que los grandes cocineros, éstos también inscriben desde ahora sus apellidos en la vía de la cooperación: Piña, Cazorla, Esteve, Gómez, Álvarez Garzo, Compañ, Gallego, Serramià, Fernandes, Pallarès, Cruz, Ortega, Vázquez, Gurriarán, Rodríguez-Carrascal, Capuchino, Jofre i Bonet, Somoza, Fisas, Iranzo, Escandell, Pemán, Terán y Planella. Éstos son los componentes del clúster que, a partir de la semana que viene, echará a andar con todas las de la ley para aspirar a lo más alto en la innovación hotelera. Estoy convencido de que sus establecimientos serán los mejor preparados para encantar, emocionar y excitar los sentidos de los viajeros del siglo XXI.

Como le dijo Bohr a Heisenberg: “yo no soy uno, sino la mitad de dos”.

Fernando Gallardo

Mil razones para invocar al Espíritu de Jávea

Ayer por la tarde asistí, entre ilusionado y sorprendido, al segundo webinario experimental sobre las nuevas formas de gestión hotelera, impulsado e inspirado con arrojo por Fernando Gallardo. Ilusionado porque imaginaba que la aventura de descubrir el futuro interesaría a  una mayoría significativa de los hoteleros que conocían la idea/embrión del cluster y sorprendido por la escasa asistencia y menor entusiasmo percibido en el ambiente.

También acabo de leer el melancólico y rebelde comentario de Fernando en el foro de la Ruina Habitada. Indudablemente no resulta agradable vislumbrar el poco interés mostrado por la esencia del proyecto, un puro laboratorio de ideas/sueño, y la perseverancia en los detalles operativos más aplazables. Aún así, creo que hay que tener en cuenta que algunas nuevas formas de comunicación, colaboración y desarrollo empresarial necesitan un cierto tiempo de rodaje que no es fácil de acompasar en un grupo tan heterogéneo y todavía poco cohesionado como el nuestro. Sin ir mas lejos, antes de la reunión de Jávea, yo mismo no conocía a ninguno de los participantes y después solo he vuelto a ver, físicamente, a dos de ellos (saludos a los magos de Echaurren).

Aunque no soy especialmente optimista en mis actitudes vitales, siempre he intentado (que no siempre conseguido) ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío. Y a eso voy. Pienso que, en primer lugar, no se había comprendido correctamente la operativa del cluster y su idea principal de laboratorio; pero también que el miedo/precaución, libre y omnipresente, aflora cada vez con más consistencia en los diferentes estamentos sociales y los hoteleros no estamos libre de esa plaga. Debemos reconocer que las perspectivas no son nada halagüeñas; la borrachera inmobiliaria y la sádica y descarnada actitud de los bancos racionando, gota a gota, el preciado elixir crediticio nos está haciendo sentir quiénes controlan realmente la situación y percibir el aliento de estos nuevos vampiros en la nuca. Por otro lado, los continuos cambios y avances en marketing y costumbres sociales pueden crear ansiedad y desconfianza por el resultado final de muchas de las ideas que se pudieran desarrollar, pudiendo perder el tiempo, la ilusión, la dedicación y el dinero empleados. De hecho, ya empiezan a realizarse los primeros ensayos con la web 3.0 y todavía no hemos desarrollado casi nada la web 2.0. En cualquier caso la esencia del cluster es precisamente ésta, y a nadie deberían de extrañar los riegos, aunque sea razonable dudar.

Sin embargo, creo que no hay otro camino para sobrevivir que la innovación. Supongo que otra explosión de crecimiento y despropósito consumista no parece que vaya a reproducirse en el corto o medio plazo y, por tanto, deberemos aclimatarnos a una larga temporada de vacas flacas. En consecuencia, asumamos que solo el permanente descubrimiento de los anhelos del futuro cliente (que posiblemente ni él mismo conozca) nos podrán, como mínimo, mantener en donde estamos (virgencita que me quede como estoy).

Indudablemente cada vez competiremos con más países y destinos, pero creo que no somos tan malos en esto del turismo. Aunque estoy de acuerdo con Fernando Gallardo en que nos hemos tropezado con una parte de nuestro éxito turístico, no creo que solo haya sido producto de la casualidad. Y también puede que 55.000.000 de visitantes que tuvimos en 2008 no estén todos equivocados y realmente tengamos algunas cosas que merezca la pena vivir y experimentar. El conjunto de España es mucho más que la suma de sus partes, y no es fácil encontrar un enclave con tanta diversidad y complementariedad en sus diferentes zonas geográficas y culturales; por eso confío en que seguiremos estando entre los 3-5 primeros destinos del mundo durante muchos años, aunque no sin problemas y no tan fácil como antes.

Pero también, por eso mismo, debemos liderar la innovación hostelera con el Espíritu de Javea y el Hotel de los Sentidos como puntos de partida del cualquiera de los siguientes escenarios del turismo mundial. Nadie ha dicho que vaya a ser fácil y que ni siquiera signifique un hito importante en la cultura turística, pero tenemos la obligación de intentarlo. Aunque solo consigamos sobrevivir ya será un éxito.

Claro que los países emergentes atraerán más y más turistas deseosos de conocer sus culturas y paisajes, pero cuántos visitantes repetirán sistemáticamente y cada cuánto tiempo es algo que todavía está por ver. Porque igual que los países del Este mantienen espacios vírgenes y pueblos bien conservados todavía no saben sonreír; o sabemos que hay lugares en China que son inigualables y mantendrán su encanto mitológico durante décadas. Pero también nuestras piedras, nuestra aceptable alegría de vivir y nuestra variadísima comida pueden sorprenderles a ellos y generar un flujo de turistas indios y chinos hacia nuestro territorio.

Tenemos muchas carencias como país. Hemos perdido tantos trenes hacia la modernidad… Al tiempo, hemos conseguido dar un salto de gigante en los últimos 25 años y sin ningún apoyo especial, incluso con sonadas zancadillas y problemas de división interna que pueden dar al traste con la idea-fuerza de España. Aunque ahora ya sea un tópico, no creo que sean casualidad nuestros éxitos deportivos, ni la capacidad de algunos científicos, médicos, arquitectos, ingenieros, artistas, diseñadores, hoteleros, cocineros, etc. por liderar tantos campos a nivel mundial.

Claro que sería maravilloso que la Universidad y las empresas no fueran entes aislados y se uniesen en un fin común para dar valor añadido a nuestras ideas. Es también descorazonador comprobar la carencia estructural del suficiente número de auténticos empresarios y el galopante superávit de meros negociantes/conseguidotes que solo realizan una intermediación parásita. Deberíamos, sin duda, ser más competitivos, sin dejarnos devorar por la productividad esclavista de otros lugares como EE UU o Gran Bretaña. Pero nuestros cielos todavía son azules y, aunque la sequía y el calentamiento global nos acechan persistentemente, somos líderes en energías renovables y agricultura avanzada y ecológica. Nuestro principal talón de Aquiles quizás sean la formación y una escasa cultura del esfuerzo, pero confío en esa juventud que aun a costa de sufrir la constante permanencia en la categoría de becarios y el sueldo mileurista a perpetuidad -sin poder, además, marcharse de casa-  son capaces de divertirse como nadie, pertenecer a ONGs del mundo entero sin despeinarse y se forman y viajan, por fin, en el extranjero.

No somos perfectos, pero hemos mejorado mucho; sobre todo partiendo del desierto cultural y social en el que estábamos. Y la imaginación es uno de nuestros activos intangibles mas presentes. Casi nos hemos desenganchado de la religión paralizante que nos ató al yugo y las flechas de la dictadura y podemos desnudarnos en casi cualquier playa sin que nos detengan o manifestar las diferentes opciones sexuales con tranquilidad y naturalidad en casi todos los ámbitos. Y tenemos muchos bares y restaurantes, de todo tipo y nivel, donde se mezclan las diferentes clases sociales sin grandes aspavientos ni protocolos, manteniendo una cierta capilaridad social muy beneficiosa para la cohesión de grupo. Los teatros están llenos a rebosar cada semana, hay colas en los museos y nuestras fiestas son famosas en el mundo entero. El avance en infraestructuras de última generación es espectacular y nuestra Seguridad Social en un bien de valor incalculable (con sus defectos mejorables) y seguimos siendo en país número uno del mundo en trasplantes de órganos, lo que indica un avanzado grado de empatía y solidaridad y una sorprendente conciencia de la muerte como hecho natural capaz de separar la persona de su cuerpo para poder utilizar partes de este último para salvar otras vidas; y la respuesta social al necio terrorismo de ETA o la muestra de dignidad y valentía que se pudo constatar tras el 11-M. Todos son gestos que reconfortan y por los que merece la pena pertenecer a este extraño y diverso grupo multicultural conocido por España.

Creo que finalmente se creará el cluster del Espíritu de Jávea y alumbrará interesantes mecanismos e ideas para seguir atrayendo a los nuevos (y antiguos) viajeros de la nueva era informacional y quizás alguna de sus elucubraciones se instale con fuerza en la futura promoción y gestión del turismo que nazca de las redes sociales, las nuevas formas de relación personal y las combinaciones interraciales y culturales.

Seguiré adelante apoyando estos dos proyectos hasta que aguante mi escasa capacidad financiera, e incluso después, pero con un gran anhelo e ilusión por inventar/descubrir la próxima frontera del turismo mundial que me gustaría fuese, al menos en parte, Made in Spain.

Veinticinco hoteleros somos mas que suficientes para revolucionar la hostelería del futuro y aunque así no fuese, solo participar y luchar por alguna idea y sentir tan cerca la imaginación, la energía y el valor de muchos de vosotros habrá merecido la pena.

Y, además, la aventura siempre es la aventura.

Nacho Latorre, hotel Valle de Oca

El déficit empresarial en España

A las 11h30 de hoy, hora de Lima, salí a la calle con la sensación de llevar, de nuevo, un compás turístico adelantado. Deambulé por los acantilados de Miraflores entre una neblina espesa y astragantemente húmeda con la necesidad de digerir el mal trago de un webinario tan estéril de contenido como precario en su tecnología. El impedimento de videoconexión para todos los participantes –40, siete menos que en la edición anterior– ha contaminado quizá la naturaleza del debate y lo ha relegado a un puro y redundante chat sobre la idoneidad de las cuotas a pagar por pertenecer al clúster de innovación hotelera que habíamos propuesto. Ninguna mención al programa de actividades, a habas_contadaslos réditos esperados, a la estrategia por desarrollar… Únicamente el peso de la cuota, el valor del dinero.

Mientras mis suspiros limeños se volvían socarrones por la evidente desidia con que el sector hotelero ha acogido una propuesta crítica de cooperación e innovación, el pensamiento se me escurría por los esteros de la memoria al recordar qué poca atención me prestó el mundo editorial en aquellos días de 1988, cuando tuve la impertinente ocurrencia de proponer la publicación de una guía de hoteles con encanto. Apenas existía en el territorio peninsular una insignificante muestra de hoteles pequeños y familiares con interés por atraer a la clientela urbana de una España que esperaba mucho de su reciente incorporación a la Unión Europea. ¡Qué ingenuidad –argüían– pensar que este país iba a llenarse de hoteles con encanto…! Y con ese título tan cacofónico… ¿quién prestaría atención a un libro así? Vuelva usted mañana, me respondían como si yo no hubiera leído jamás a Larra. Hasta que el entonces director de la editorial El País-Aguilar, Guillermo Willy Schavelzon, y su sucesora en el cargo, María Ángeles Sánchez, aceptaron poner en marcha la idea siempre y cuando me amoldara a un presupuesto simbólico que se iría incrementando con las ediciones posteriores siempre y cuando la fórmula tuviera éxito. Nadie imaginaba que, años después, ese “horrible apelativo” de Hotel con Encanto se acabaría convirtiendo en un genérico.

Años después viví lo mismo con Carlota Mateos e Isabel Llorens, dos ilusas jovencitas “incapaces” de crear una marca hotelera y tener una visión propia del turismo con encanto: Rusticae. Así como lo cuentan en su libro autobiográfico Pioneras, publicado por Alienta Editorial, la historia comenzó con una dosis de desánimo, la que produce el hecho de que solo nueve hoteles se interesaran por pertenecer a un club de calidad. Uno, que ya tiene su edad, se esforzaba en hacerle ver a los hoteles escogidos las ventajas de no promocionarse en soledad, estar en contacto con otros establecimientos de similares características, ser objeto de auditorías regulares a cargo de terceros, en fin, pertenecer a un mundo de viajeros con nombre y no de turistas con número. Muy pocos, solo nueve, creyeron que Rusticae se acabaría convirtiendo en la marca de referencia de la hotelería con encanto en España y lleva camino de serlo también en otros países como Argentina, Marruecos y Portugal.

Sí, mientras hacía boca en las atalayas limeñas sobre el océano, mis diatribas consistían en adivinar qué díscola circunstancia determinaba la cerrazón de muchos hoteleros por ser tan advenedizos empresarios y con qué simpleza cortoplacista algunos rematan su desinterés por el futuro de sus negocios. A menos que se defienda la ineficacia de las nuevas tecnologías en la comercialización hotelera o la amenaza que representa para la propia supervivencia un escenario de cooperación y convivencia, el escaso interés suscitado por la propuesta de un clúster de innovación hotelera solo se explica por la animadversión general a pensar en el futuro. Se dijo por escrito: el día a día absorbe toda la atención del negocio y no hay tiempo para imaginar el mañana. Se replicó de viva voz: sin una idea del mañana, el día a día es apenas un ejercicio de supervivencia. ¿Estamos seguros de poder sobrevivir en este océano rojo del turismo en España?

La respuesta me la dio un almuerzo reparador en la cebichería La Mar, que el afamado Gastón Acurio regenta en la capital peruana. Causas, tiraditos, anticuchos y un cebiche de corvina para iluminar los buenos pensamientos. Eso sí que es visión de futuro y claridad de conceptos. Acurio no se duerme en la tradición, ni en los laureles de su prodigiosa caja registradora (posee una afamada red de restaurantes en Santiago de Chile, Bogotá, Buenos Aires, Caracas, Sao Paulo, Acurio en La MarMiami y Madrid), sino que persigue la esencia de las cosas, la excelencia en los procedimientos, la corazonada matriz de nuevas tendencias, así como los conceptos revolucionarios de la cocina amazónica, considerada por Ferran Adrià como el futuro de la alta gastronomía. Un empresario, es decir, alguien con capacidad y decisión para emprender debe tener previstos los comportamientos de su clientela durante los próximos diez años. Y si no, no es empresario. Acurio, que lo es y de los mejores en Perú, analiza los comportamientos de los viajeros del siglo XXI con tanta precisión que su nuevo emprendimiento, una cadena de hoteles autóctonos llamada Nativa, pretende satisfacer con una arquitectura sostenible las exigencias medioambientales de los jóvenes de hoy, a sabiendas de que éstos serán los clientes adultos que llenarán sus hoteles mañana.

¿Alguien lo duda? ¿Alguien lo desconsidera? Léase esta entrevista de la A a la Z y se acabará renegando de la perplejidad. Gastón Acurio es el hotelero que nunca se verá obligado a cerrar. Su restaurante La Mar así lo anticipa. Basta entrar en los baños para saber lo que se cuece más allá de los fogones: un espacio onírico de cantos rodados, hormigón prensado, acero corten y dos tubos verticales colgados del techo que chorrean agua a caño sobre unas bacinas selváticas. Pura arquitectura de los sentidos. O el entramado de cañizo y volantín de acero que cubre el espacio de las mesas, adaptado al microclima del barrio limeño de Miraflores. O esa cocina a la vista, continuada por una barra kilométrica donde ejercen, muy holgados, los camareros. Peruanos todos, serviciales y educados como pocos, inteligentes y hacendosos. ¿Cómo se explica esto sin un Gastón Acurio empresario, capaz de extraer lo mejor de sus trabajadores?

Lo he escrito ya muchas veces: el sector hotelero en España no tiene un déficit de buenos trabajadores, sino de buenos empresarios.

Fernando Gallardo

Clúster de innovación hotelera: despegamos!

Desde la ciudad de Lima (Perú), a las 17h00 CEST (hora española), Fernando Gallardo expondrá a este auditorio virtual el proyecto definitivo del clúster sobre cooperación hotelera para salir de la crisis turística. El webinario, contracción de seminario y de web, incluirá como en la vida real una presentación de 15 minutos en Power Point sobre el proyecto, y un debate posterior de 45 minutos sobre la idoneidad de su constitución, a la vista de los resultados obtenidos en la encuesta realizada al efecto.

Si deseas asistir a este seminario solo debes declarar tu asistencia y entrar en la sala virtual de conferencias creada para esta ocasión excepcional dentro de Facebook:

http://apps.facebook.com/ubipitch/?sala=1244241053

La asistencia a este webinario no presupone la participación de los inscritos. Si alguien desea emitir su opinión en público, puede hacerlo mediante la petición de palabra (columna derecha) y habilitando en su PC una webcam y/o un micrófono. Por turno, se le concederá la palabra y podrá intervenir en público con imagen y/o sonido propios. Mientras, los asistentes pueden intercambiar opiniones entre sí a través de un chat (columna izquierda), sobre la misma página donde se celebrará el evento. El espacio reservado en el inferior de la página, a la izquierda, es para formular preguntas al ponente o a alguno de los que intervienen en público mediante e uso de la palabra.

Este webinario usa la tecnología ubiqq creada por los expertos chilenos Ivo Perich y Cristian Sepúlveda.