Cerros núbiles de Valparaíso

A Valparaíso me lo imagino como un corro de niñas.  Cada una representando a un cerro. Y el conjunto de ellas abriéndose hacia el mar, dejando al plan y al puerto protegido en su retaguardia.

Estas niñas tienen mucho en común… cosas de mujeres. Pero lo más fascinante son sus diferencias. Todas tienen curvas, pero algunas son más voluptuosas. Algunas parecen hermanas que van tomadas de la mano, otras guardan distancia prudente y se miran de reojo. Otras son irreconciliables, y la distancia entre ellas es un abismo, o mejor dicho: una quebrada.

Cada una está parada al borde del plano, que en algunas partes es tan escaso que deja a estos pies de niña a punto de caerse al mar. Otros pies están más lejos y se olvidan de la orilla.

Si tuviera que elegir lo más representativo de estas chicas, sin duda me quedaría con sus piernas. Y la mejor experiencia sería trepar esas piernas para llegar a sus cinturas y desde ahí voltear la vista y descubrir el mar. Algunas chicas son difíciles, y a uno se le puede ir la vida en la trepada. Pero hay otras que se han apiadado con los que se afanan día y noche con subir y bajar de sus cinturas, y les han dejado salvavidas con nombre de ascensor: “Espíritu Santo, Artillería, Lecheros, Polanco…”. Pero hay algunos que prefieren recorrer el continuo de sus cinturas, y descubrir desde ahí las vistas intermitentes del mar que se alternan entre sus cuerpos. A este largo cinturón que une a las más amigas le llaman Avenida Alemania.

Llama la atención un par de hermanas inseparables, que contornean los mejores cuerpos de la ciudad. A ellas sus padres les compraron las mejores vestimentas, y ahora sus sobrinos les regalan nuevos accesorios y también algunas joyas. Una se llama Alegre. Y, la otra, Concepción.

Pero a mí me llaman más la atención otras chicas. Otras que no muestran tanto el escote, y que no usan minifalda. Bajo la suciedad de sus rostros se adivina la belleza y el carácter. Sus ropas en algunos casos parecen harapos, pero las curvas que se dejan ver entre los jirones, son de poner nervioso al mejor modisto. Y por qué no decirlo, a los mejores arquitectos también. Y a los más sensibles.

Yo veo que algunas de esas chicas -a las que no han invitado a un baile desde hace mucho- se mueren de ganas por bailar. Y de regalarles un nuevo vestido, creo que estarían dispuestas a todo. O a casi todo.

Fernando Vogel, arquitecto del Colectivo Valparaíso

Imposible sobrevivir en 2009 sin Internet

«La crisis es el mejor momento para invertir en publicidad», dice hoy en portada la Gaceta de los Negocios, junto a otros titulares tan jugosos como «Las empresas españolas de videojuegos convierten el iPhone en su gran negocio» y «Las compañías del Ibex necesitan aumentar su presencia en Internet». En una columna aparte, leo: «Se repite la trágica historia del crack de 1929. Varios brokers, ahogados por las pérdidas bursátiles, se quitan la vida».

El balance del año 2008 está cantado. La crisis ha entrado por la puerta grande y viene vestida de Internet. Hace unas semanas, en Santiago de Chile, reflexionábamos sobre este fenómeno el profesor en Comunicaciones de la Universidad Católica de Chile, Eduardo Arriagada, junto al director del diario bonaerense Clarín, Ricardo Kirschbaum, y el director de El Mercurio online, Sebastián Campaña. Ya no hay vuelta de hoja, el mundo entero ha basculado hacia lo digital, mal que les pese a los medios informativos tradicionales y a las empresas aún remisas a Internet.

The Pew Research Center for the People and the Press ha anunciado esta semana que los diarios han sido superados en Estados Unidos en fuente informativa por la Red. El profesor Arriagada lo explica hoy mismo en su blog UC: «En el contexto del recesivo año 2009 ya muchos comienzan a hablar de que la publicidad, a pesar de las agencias de publicidad amarradas por comisiones en perjuicio de sus clientes, cortará los hábitos que la atan a los medios tradicionales y buscará espacios alternativos más baratos y eficientes. Hay dos espacios que se adelantan como mejores actores en los tiempos que vienen: por supuesto los medios digitales y, al menos por unos cuantos años, algunos medios regionales.»

Otro interesante debate es el que el profesor Arriagada ha mantenido esta semana en la radio con Paul Beelen, jefe de Marketing Digital de Entel PCS (hoy propiedad de Telefonica), acerca de los nuevos formatos publicitarios y el escenario que dibuja ahora la web 2.0 en las empresas. Un diálogo que, por supuesto, puede seguirse en este podcast (programa de radio publicado en Internet):

¿Qué les cabe deducir a los hoteles de todo esto? Pues que la crisis va a suponer un recorte general de los costes para las empresas en casi todos los lugares y que este recorte obligará a los supervivientes a optimizar sus recursos en publicidad. Por eso 2009 será el año de la publicidad en Internet, ya que este medio más que ninguno otro permite la segmentación eficiente de los mensajes y la comunicación interactiva con los clientes. La suerte está echada, y lo que llevamos años anunciando se está produciendo en estos mismos instantes. El gráfico que encabeza este artículo lo muestra bien claro.

Quien no entienda esto muy probablemente dejará de tener un hotel al final de esta crisis. Es condición indispensable para sobrevivirla usar las herramientas que hoy Internet provee y las que están por venir a un ritmo vertiginoso. Si la publicidad tradicional se limitaba al mensaje emitido con mayor o menos vistosidad, más o menos masivo, la publicidad en Internet es biunívoca, relacional, abierta a la respuesta y la contrarrespuesta. Las empresas hoteleras deben entender, pues, que sus clientes ejercitan un rol activo durante todo el proceso de márketing en Internet.

Facebook, Twitter, Digg, Youtube, WordPress, Blogger, RSS… Y puedo seguir. Pero, ¿tú me sigues? Otro día entraré a explicar qué ventajas ofrecen estas herramientas digitales, porque hoy lo que observo es que casi nadie sabe de qué hablo. He echado un rápido vistazo en el mundo Facebook y no he encontrado a casi nadie: Mas de Canicattí, La Casona de Suesa, Molino de Alcuneza, Era de la Corte, Moli Blanc, Ca’n Verdera… ¡Increíble, no existen más hoteles que éstos en España suscritos a Facebook! Como no existen más de 27 hoteleros y arquitectos suscritos a este Foro de la Ruina en Facebook. Ni más de 9 miembros en el grupo que tenemos publicado sobre los Pequeños Hoteles con Encanto en Facebook. O los 137 fans que hasta el día de la fecha tenemos bajo el site de Facebook Notodohoteles.com

Visto lo visto, me queda esta comprometida pregunta por hacer: ¿crees que sobrevivirás a 2009 sin Internet?

Fernando Gallardo

El turismo echa el freno

La Cuenta Satélite del Turismo de España (CSTE), publicada por el INE, estima que la demanda turística generó en 2007 un 10,7% del Producto Interior Bruto, equivalente a la nada despreciable cifra de 111.984,2 millones de euros. Esto, que puede hacer saltar de alegría al PIB de muchos países de nuestro planeta, es visto con moderada decepción por los operadores turísticos españoles por cuanto representa una décima menos que lo obtenido en 2006, año récord se mire como se mire.

En términos interanuales, la demanda turística padece desde entonces una ralentización de su crecimiento, lo que preocupa a un buen número de hoteles atrapados en hipotecas de dudosa continuidad al tipo de interés actual y vistas las dificultades que atraviesa el sector financiero para renegociar la deuda a largo plazo.

Me ha llegado al oído la vibración de algunos hoteleros asustados por lo que escribí hace unos días: "¿de verdad vamos a tener que cerrar?", se leía en algunos foros. No quiero ser agorero, pero estoy convencido de que un buen puñado de hoteles surgidos en estos últimos años va a tener que echar indefectiblemente el cerrojo. No hay clientela para tantos, y menos la habrá cuando los países emisores de turismo hacia España (Gran Bretaña, Francia, Alemania) publiquen sus balances a fin de temporada.

No es ninguna novedad. Desde hace un par de años, lo menos, se viene anunciando que el panorama hotelero en España ha derivado de un mercado de demanda a un mercado de oferta. En consecuencia, sobran camas para tan pocos durmientes. Y, dadas las mínimas condiciones de flexibilidad existentes, tanto en el aspecto físico como de gestión en la estructura hotelera, no hay manera racional de llenar esos vacíos que producen agujeros en la cuenta de resultados.

En román paladino: o se atraen nuevos clientes o se clausuran sus camas. No hay vuelta de hoja. Lo primero se me antoja difícil, pues el parón psicológico de la economía familiar es evidente en medio mundo (y lo será en la otra mitad durante 2009). Lo segundo ya lo estamos viendo, por lo que seguramente algunos establecimientos hoteleros se transformarán en viviendas residenciales en venta o en alquiler. Nada extraordinario para quienes hayan sufrido otras crisis anteriores.

En cualquier caso, convendría hacerse esta pregunta antes de actuar en uno u otro sentido: ¿qué he hecho yo para merecer esto?

Es decir, de qué mimbres dispongo para hacer que una demanda cada día más escasa visite mi hotel. Qué argumentos ofrezco para retener a mi clientela. Qué de original poseo para que un viajero se desvíe de su ruta y me escoja antes de irse con el vecino. Por qué soy el más guapo de la clase.

¿Te gusta conducir?

A mis contertulios hoteleros en este foro les propondría un juego de niños. Empecemos. Tómese un hoja de papel en blanco y titúlese con un lema, una frase o una simple palabra que signifique de algún modo su hotel. Una definición propia del negocio. Algo así como: "Hotel Paraíso… En Un Marco Incomparable". A continuación rastréese en Internet el glosario de lemas que venden las excelencias hoteleras y anótense algunos de ellos a renglón seguido. Compárense con el nuestro. En lo formal y en lo conceptual. Si el nuestro es nítidamente singular, muy distinto a los demás, descorchemos sin tardanza una botella de champagne francés, que la crisis no nos afectará.

Fernando Gallardo

El paisaje de la Navidad

Lexus Hybrid Drive

A todos nos llegan cientos o miles e felicitaciones navideñas desde los lugares más variopintos de la geografía social. Mensajes de amistad, recordatorios comerciales, iconos clientelares y postales de alta temperatura familiar. Es lo que tienen estas fechas rutilantes… Uno se acuerda de la familia, los amigos, los clientes y, por si falla la memoria, ahí están Outlook o el Facebook con su inestimable ayuda electrónica.

Que nadie se quede sin felicitación. Enciéndanse los pinos decorados de bolas y espumillones, anochezcan los pesebres de quita y pon anual, vibren de color y música nuestras estanterías papiroflexadas con su collage de christmas decembrinos… Por la crisis o la tecnología, no lo sé todavía, esta Navidad ha llegado con menos gasto de papel y mucho correo electrónico. Felicitaciones de todos los tamaños y colores, austeras y barrocas, naturales y sofisticadas, plásticas y horrorosas… De todo he recibido.

Y, de entre todas, sin considerar sus costes, me quedo con esta postal animada que me ha remitido la jefe de prensa de Lexus España, Loreto Tejuca. Todo un lujo para el sentido de la vista, como el de los vehículos de esta firma japonesa que he podido conducir gracias a su intermediación, para pasearlos por los hoteles con encanto de toda España. Y, por supuesto, frente a la fachada de La Ruina Habitada.

Lexus Hybrid Drive

Este inminente 2009 requiere más que nunca una simbiosis entre la espiritualidad conmemorativa y el paisaje invernal de los sentidos.

Fernando Gallardo

Feliz Navidad a todos

Ojo por ojo nos volveremos todos ciegos, dijo Gandhi. Mientras un mundo exalta la Navidad en idílicas postales de árboles encendidos, espumillones decorativos y botas henchidas de regalos infantiles, otro mundo aledaño al nuestro hincha el pecho con proclamas nacionalistas, vientres reventados en los azudes y tecnología diabólica al servicio de la muerte.

En alguna parte del universo, que muchos llaman cielo, suena mientras tanto la canción navideña más hermosa jamás compuesta. Mi voz la repite año tras año y, cada vez que la escucho, mi boca sabe a metal y a sangre.

En recuerdo de quienes alguna vez la han cantado, como ruiseñores, encima de los fusiles y en medio de las batallas. Por un universo de mundos en paz y, a ratos, en silencio. Que resuene ya en la Tierra la música de la Navidad.

(Happy Xmas Yoko, Happy Xmas John)

Happy Xmas (War is Over)

A todos los miembros de este Foro de la Ruina…

Yo deseo

Que la Navidad una más que desuna. Que nos acreciente la inteligencia en lugar de disminuirla. Que se traiga un pan bajo el brazo, como a los niños que no vienen de París. En fin, que infunda sonrisas y no lágrimas. Por todos y cada uno de nosotros.

Fernando Gallardo

Sombrillas para la crisis

No recordaba que en España hacía frío por estas fechas, ni que la lotería provocaba un efecto de catarsis sobre nuestras conciencias. Una dilución del tiempo y la memoria que me ha permitido aterrizar esta mañana en Barajas sin que nadie me hablara, por primera vez en muchos meses, de crisis… Somos felices cuando nos lo proponemos. Y muy sensibles a que nos saquen los colores cuando nos medimos cara a cara con el problema. ¿Seré yo un inválido para salir de esta crisis?, nos preguntamos cuando vemos las barbas de nuestro vecino pelar.

Una cosa es cierta. Lo que me ha helado el semblante esta mañana en Madrid no ha sido el termómetro, sino el precio del taxi a casa. ¿Cómo se puede entender una diferencia de precio cuatro veces mayor a lo que acostumbraba días pasados en Santiago de Chile? ¿Cómo se justifica que una cena en Astrid y gastón me cueste 40 euros allí cuando no sales por menos de 100 euros en Madrid? ¿O que los costes inmobiliarios sean hasta la décima parte en la capital chilena frente a la española?

En verdad no existe, a mi juicio, tanta diferencia en calidad de vida entre un lugar y el otro. Ni una mejor exigencia administrativa, económica o política. Es de suponer entonces que vivimos un insano espejismo. El de creernos los más productivos de todos, los más abiertos económicamente al futuro, los más sabios y los más guapos del universo. Nos creemos ricos en Europa y tal vez nos estemos endeudando tanto para parecerlo que, cuando el mundo se globalice, nos tocará ejercer inexorablemente el papel de pobres. El euro estaba a 633 pesos chilenos a mitad del año y ahora se ha disparado a 950 euros. ¿Qué significa esto? O la economía chilena va a la quiebra o los europeos no vamos a vender ni un pedal en lo que nos resta de vida, eso es lo que significa.

No soy adivino, pero estimo que esta belle époque europea está llegando a su fin. Ya no tenemos tiempo para salvarnos a través de la innovación. El euro tendrá que entrar alguna vez en caída libre, que me perdonen los economistas. Y cuando eso suceda, si es que sucede, descubriremos que nuestros taxis no pueden costar tanto, ni que el buen yantar se salde con un ojo de nuestra cara, ni mucho menos que el techo donde nos cobijamos pueda dorarse sin más que un pequeño extra pues lo que vale realmente es el suelo donde se asienta.

Son muchos, y no solo los agoreros, que aventuran una rebaja del 60% en los precios inmobiliarios. Y, por consecuente, en la valoración de los edificios hoteleros. Me disgustaría asistir al cierre de muchos desde el palco. Quiero estar en la platea y achicar agua en este diluvio que se nos viene encima. Con ideas y una total transparencia a la hora de proponerlas.

Y todo porque el primer helor que he sufrido al aterrizar en Madrid esta mañana no ha sido el meteorológico, sino el económico: un hotel de alguien muy ilusionado acaba de entrar en concurso de acreedores. No es el único estos días, pero sí el primero con el que me he desayunado al pisar el caro suelo español.

¿Alguien tiene idea de lo que hacer el día después del Gordo de Navidad? Me encantaría leer alguna respuesta ingeniosa. Si no, como decían Tip y Coll, mañana hablaremos del Gobierno.

Fernando Gallardo