El valor del palo de chonta

Me he echado las manos a la cabeza en cuanto Facebook me ha enviado la primera alerta del día. Soy un seguidor impenitente de Gastón Acurio, no solo en sus proyectos culinarios, sino también en la gestión que él mismo hace de su nombre en las redes sociales. Ya lo he comentado alguna vez en este Foro. Pero esta mañana hemos amanecido con las ideas torcidas:

Un palo de chonta está en Lima a 10 soles. Un kilo de paiche, a 50 soles. Ojalá algún día, el íntegro de ese dinero llegue a quien extrajo la chonta de la selva, a quien pescó el paiche en madrugada. Dudo que eso suceda hoy. Seguro que cambiará mañana.

Así rezaba su hilo en Facebook esta mañana, que devoro con la fruición del que suspira por el desayuno nuestro de cada día. Conocía su vocación altruista y sus cualidades de estadista (su padre fue un político relevante del Perú y él se marchó a estudiar Derecho a Madrid, aunque luego sus apegos coquinarios lo llevaron al Alto de Miracruz, donde Juan Mari Arzak lo pulió como el excelente cocinero que es hoy). Pero jamás habría imaginado que alguien de su talento cayera públicamente en un populismo tan barato como incomprensible para la ciencia económica. Puede que Acurio haya sufrido alguna pesadilla nocturna… Sí, eso debió de ser.

El caso es que su hilo se ha llenado, como siempre, de apoyos incontenidos y, esta vez, de pronunciamientos escasamente instruidos. La fábrica de ideas de Gastón Acurio se ha convertido así en un Hyde Park Corner de religiosidad comercial autóctona y equitable, es decir, lo que en los países consumidores algunos se afanan en denominar comercio justo, como si las clases menos favorecidas que acostumbran a comprar más barato en la cadena Día tuvieran un comportamiento… injusto.

Jorge Álvarez escribe: “acá en Iquitos el Presidente Regional apoya con la realización de ferias donde los productores de las chacras (pescadores, agricultores) traen sus productos de manera directa sin pasar por los intermediarios. Fela Kuwae aplaude la idea: “lo mejor sería del productor al consumidor, y así se evitaría el intermediario y ellos recibirían un pago justo y no migajas”. Obertila Perret propone que “el Gobierno Sigue leyendo