Colectivo Valparaíso

Colectivo Valparaíso

La aproximación al Hotel de los Sentidos sigue su curso. En Chile, los cinco arquitectos que constituyen nuestro denominado Colectivo Valparaíso se reúnen periódicamente a analizar las posibilidades técnicas del proyecto, formular nuevos conceptos en su diseño, localizar los lugares más viables para su construcción y negociar con los propietarios y las autoridades locales todo lo necesario para que este hotel vea la luz con seguridad.

Estamos estimulando a este colectivo, desde España y desde Chile, para que extraigan de sus quehaceres lo mejor de sí mismos. Que nadie dude de que lo vamos a conseguir.

Éstos son sus perfiles:

 

Carlos Seisdedos Utrera

Arquitecto, nacido en Iquique (norte de Chile), 35 años, casado y con una hija. Su especialización en Patrimonio lo hace proclive a desarrollar conceptos inherentes a la ciudad de Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad. “Estudié y trabajé en turismo por aquellos lares que me vieron nacer, generando un fuerte interés por el desierto y su habitar. Luego emigré a Santiago para terminar mis estudios de arquitectura, hasta que fui invitado o convocado hace cinco años por el arquitecto Carlos Urquiza para trabajar en el desarrollo de varios proyectos de hotelería, turismo y  gastronomía en Valparaíso”, así se presenta 6D2.

“Hemos logrado armar una oficina especializada en rehabilitación y revitalización de inmuebles con valor patrimonial. Nuestro desempeño independiente profesional nos ha llevado a desarrollar proyectos en diferentes lugares, desde proyectos de recuperación de oficinas salitreras y construcciones en tierra, en el norte de chile, proyectos turísticos en el Valle de Elqui, proyectos hoteleros y gastronómicos en Valparaíso y también en Santiago”, señala el autor de Casa Higueras, probablemente el hotel más lujoso de la ciudad y pionero en el concepto de hotel boutique que hoy afama a Valparaíso.

Carlos Seidedos y Carlos Urquiza dirigen actualmente la recuperación de una casa victoriana en el cerro Playa Ancha para uso hotelero con un alto nivel de diseño y decoración. Otros proyectos relevantes en la misma ciudad son Hotel del Vino, en el cerro Concepción , y un lodge ecológico en las islas Galápagos, Ecuador.

“Incubado en un taller de esta misma temática en el que tuve la suerte de participar, el proyecto del Hotel de los Sentidos propuesto por Fernando Gallardo y Jesús Castillo Oli supone un gran desafío personal, pero a la vez lo veo como un gran aporte a la arquitectura y hotelería que logrará revitalizar mucho más que un  inmueble de valor patrimonial; revitalizará, por sinergia, la ciudad entera de Valparaíso”, concluye este arquitecto.

 

Patricia Ojeda del Río

Arquitecta, nacida en Lovaina (Bélgica), 41 años, soltera y sin compromiso. Su peripecia familiar explica gran parte de su itinerario vital: “ luego de unos años entre belgas, mi familia se trasladó a Santiago de Chile, pero el Golpe Militar actuó como un revulsivo determinante para nuestra partida a Caracas, Venezuela. Allí vivimos ocho años, y asistí al colegio de la Alianza Francesa”. A los 15 años, Patricia regresó a Chile para terminar su educación en otro colegio de habla francesa. “Estas experiencias de cambio de países y culturas me exigieron la adaptación a diferentes culturas, lo cual ha sido determinante en mi carácter y forma de ver el mundo”, subraya la arquitecta, quien estudió más tarde Psicología y luego ingresó en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional Andrés Bello, donde obtuvo su licenciatura en el año 2000.

“En estos ocho años y pico me he dedicado al quehacer de la arquitectura en el ámbito público, desarrollando proyectos de educación pública como escuelas básicas, liceos de enseñanza media y escuelas para niños de riesgo social”, informa Ojeda, cuyos trabajos han sido publicados en las ediciones del Ministerio de Educación Pública. Por otro lado, en el ámbito de la arquitectura patrimonial ha participado en la institución que tiene la tuición de los edificios protegidos por la Ley de Monumentos Nacionales, el Consejo de Monumentos Nacionales.

“Hace un año decidí ejercer la profesión de forma independiente y en este tiempo he diversificado las áreas de acción diseñando proyectos habitacionales, proyectos de arquitectura interior, realizando un plan de manejo para Monumentos Históricos y también en aquel inolvidable Taller de Arquitectura de los Sentidos que organizaron en agosto 2008 el arquitecto Jesús Castillo y el crítico de hoteles Fernando Gallardo”, concluye Patricia Ojeda, quien anda ahora enfrascada en el estudio dinámico de la espiral de los sentidos y en diversos proyectos relacionados con los anhelos del ser humano que va a habitar la arquitectura.

 

Fernando Vogel

Arquitecto y Diplomado en Gestión Inmobiliaria en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Master en Restauración Arquitectónica en la Universidad Internacional SEK. Tras haberse especializado en temas urbanos durante los últimos años de Universidad, trabajó en diversas consultorías urbanas en la segunda mitad de los años 90, periodo que aprovechó para viajar por Europa, Estados Unidos y Latinoamérica en el conocimiento de proyectos urbanos y arquitectónicos de interés. Además participó en diversos seminarios y congresos, como el de la Unión Internacional de Arquitectos en Barcelona, en 1996.

“Después de verificar empíricamente la baja proporción de proyectos urbanos que en nuestro país llegan a ejecutarse según criterios de calidad arquitectónica, decidí montar una oficina dedicada al desarrollo de proyectos de arquitectura y asesorías integrales, incluyendo el área legal”, enfatiza Vogel. A partir de ahí comienzan a llover los encargos: restaurantes, bares y cafés, como los del microbarrio santiaguino Concha y Toro, que debería ser considerado por los padrinos del Proyecto Valparaíso. Su trabajo consistió en el diseño arquitectónico de estos espacio, la elección de lugares de emplazamiento e incluso la obtención de las autorizaciones de funcionamiento. “De la misma manera he abordado diversos proyectos de carácter industrial”, rubrica el arquitecto, para quien su disciplina incluye también “la búsqueda de diferentes formas de abordar los proyectos, el trabajo multidisciplinario y la intención de lograr una mirada integral y propia de la arquitectura”.

Varios de los encargos implicaron intervenciones en edificios de cierto valor patrimonial, que le condujeron a obtener un Máster en Restauración en 2005. Desde esa fecha ha participado en distintos seminarios para profundizar principalmente en esa temática. Entre los proyectos que tiene entre manos se cuentan “dos anteproyectos que actualmente estoy elaborando para Hoteles Históricos en algunos barrios patrimoniales de Santiago, y un análisis preliminar para un hotel con encanto en la costa central de Chile”, anuncia Vogel, que se confiesa además fiel lector de la guía de Hoteles con Encanto, de EL PAÍS-Aguilar.

 

Rodrigo Asencio Angulo

Arquitecto por la Universidad Mayor de Santiago de Chile, realizó sus estudios de primaria y secundaria entre Chile y Venezuela, adonde vivió siete años, en la capital, Caracas. “La opción de la arquitectura como forma de vida la tomé al entender que es la profesión más versátil”, interpreta Asencio, “donde se debe entender el desarrollo de todas las actividades para las q
ue se crean los espacios”. Al término de su carrera universitaria, trabajó en el servicio público durante cinco años, en SERVIU Vª Región, donde adquirió la experiencia necesaria en la construcción y en el diseño de proyectos gubernamentales, así como en el desarrollo social y urbano.

Paralelamente se perfeccionó en la prevención de riegos, incendios, etc., y obtuvo en la Universidad de Chile un Diplomado de Gestión Inmobiliaria, para abordar enseguida metas mayores, como el Máster en Medioambiente Urbano y Sostenibilidad (MAUS) que realizó en la Universidad politécnica de Catalunya, Barcelona. Al regreso de España se desempeñó en proyectos privados de desarrollo urbano. “Comencé entonces a trabajar en proyectos de remodelación y puesta en valor de inmuebles patrimoniales con mi propia empresa, ARQAS Arquitectura, Diseño y Construcción. Actualmente estoy desarrollando en Valparaíso diversos proyectos de turismo y gastronomía. Estos proyectos involucran desde la arquitectura a su materialización, pasando por el diseño de muebles, lámparas y todos los elementos que se incorporan en dichos proyectos”, informa el arquitecto.

Recientemente le fue adjudicado un proyecto Sercotec a través de su Taller de Carpintería Patrimonial, donde no solo se fabrican muebles de diseño, sino que se trabaja en la recuperación de inmuebles y la puesta en valor de los espacios, desde la estructura hasta los detalles constructivos.

“El atractivo que encontré en el Hotel de los Sentidos va muy de la mano con lo que me estoy dedicando hace algunos años, justamente trabajar con los sentidos de los que habitan los espacios”, subraya Asencio. “Quiero proponer allí experiencias únicas”.

 

Isabel Soto Luque

Arquitecta por la Pontificia Universidad Católica de Chile, recibió su titulación superior en 1984. En estos 20 años de ejercicio profesional, ha desarrollado su profesión en el ámbito del diseño y la construcción de viviendas, equipamiento y arquitectura interior en el Litoral Central de Chile, principalmente en Santo Domingo y San  Antonio. Es, actualmente, la coordinadora del Colectivo Valparaíso.

“Mi especial interés ha sido generar obras que dialoguen con el entorno, incorporen al sol  y acojan profundamente la vida de sus habitantes”, declara por principio Soto Luque, quien se confiesa una apasionada de la fotografía “como una forma de creación paralela que me permite canalizar mi búsqueda de color y texturas para la arquitectura”. Y añade: “en estas últimas fechas estoy incorporando nuevas exploraciones a mi quehacer; la realidad es multidimensional y compleja y surgen temas diversos que establecen insospechados cruces, como el trabajo comunitario, el patrimonio, la sustentabilidad, la armonización espacial y, muy recientemente, esta Arquitectura de los Sentidos que nos tiene reunidos a cinco arquitectos jóvenes chilenos en el apasionante experimento del Colectivo Valparaíso”.

 

Doy fe, porque fui testigo excepcional del taller, de que este colectivo de cinco arquitectos auxiliado espiritualmente por el autor de La Ruina Habitada, Jesús Castillo Oli, van a engendrar un proyecto sin parangón ni límites. La sangre que corre por sus venas es creativa, imaginativa, subversiva, extraordinariamente fértil en la conceptualización de los espacios. Pero, además, es una sangre cálida que acoge volúmenes, materiales y almas de personas. En un fluido generoso, curioso, avispado, lleno de sensibilidad y no exento de sentido práctico. Son promotores y albañiles de sus propios edificios. Por eso, porque no se les caen los anillos por trabajar en lo que aman, se han guardado en el armario todo el ego de los arquitectos y se han unido para alumbrar un experimento que nadie sabe cómo saldrá. Ni ellos mismos. Solo saben, como sé yo, que cinco mentes engendran más que una. Y que el resultado final estará más próximo que cualquier otra idea a esa terra incognita de los antiguos mapas que despiertan hoy nuestros sueños.

Pura razón de vida.

Fernando Gallardo

5 comentarios en “Colectivo Valparaíso

  1. “Equipo excepcional”, seguramente el mejor equipo de Arquitectos que se pueda formar, no hay duda alguna, estoy seguro que, además, contando con el “auxilio espiritual” de Jesús Castillo y el liderazgo de Fernando, el Hotel de los Sentidos “no tendrá parangón alguno”, mucho animo Equipo de Valparaiso, sois los mejores, para el mejor proyecto. No hay duda ¡lo conseguiréis!, que las musas y las hadas, estén con vosotros.

  2. Qué bueno ver tan felices e ilusionados a los integrantes del Colectivo de Valparaiso. Aunque acabo de conocer sus sonrientes rostros, para mí son como de la familia. Patricia, Isabel, Carlos, Rodrigo y Fernando suerte y un saludo de hermano desde esta orilla del mar y un millón de gracias por ayudarnos a conseguir el sueño de todos.
    FG gracias muy especiales también para tí por acercarnos a la utopía. Brindaré con Conchi a vuestra salud con un Monte Alpha que tengo reservado para la ocasión. Salud para todos amigos, ya estamos más cerca.

  3. De La Ruina Habitada (Porquera de los Infantes) a la Arquitectura de los Sentidos (Valparaíso

    Quiero contarles una bonita historia. En junio de 2007, estuve cenando en Canduela (Palencia, España) en casa de Jesús Castillo Olí, invitada por él y Pilar, su mujer. Casi al término de la cena, Jesús tomó una revista de Diseño, me la muestró y me explicó la portada y el contenido del artículo en su interior. El tema: La Ruina Habitada, un antiguo pajar convertido en vanguardia rural, una ruina minimalista para una casa habitación proyectada por él, para un cliente muy particular, de quien ambos comienzan a hablarme para narrar la historia de este fenómeno arquitectónico y explicarme como Jesús había llegado a producir tal objeto de deseo para ser habitado por su dueño, Fernando Gallardo, y concurrido por amigos, hoteleros, gastrónomos, arquitectos, y cómo esta negación de frivolidad y extravagancia se vuelca en una dimensión sensorial que conmueve y emociona para establecer que aquello se acerca a una “arquitectura que provoca los sentidos, exenta de ornamentos gratuitos”.

    Mi reacción fue de sorpresa y euforia contenida. No pude sino comentarle a Jesús que este proyecto teníamos que mostrarlo en Chile e instalarlo como tema de discusión en instancias que ya asomaban a mi mente y se anclaban como una tarea para el regreso.

    Dos días después, ya me econtraba yo en Chile con La Ruina Habitada en CD, fotocopias y recortes de diario. Correos sucesivos con Jesús completaron el material para salir a peregrinar y tantear intereses y posibilidades. Por supuesto, no fue fácil, o más bien en ese principio simplemente no fue. Me acerqué a una Universidad con todo el material y La Ruina Habitada en mi boca, que compulsiva la retrataba con palabras, mientras los otros me miraban y asentían aceptando involucrar el proyecto en un seminario internacional y como bocado provocador entre los estudiantes de último año de arquitectura. Reuniones más, reuniones menos, el seminario no existió y guardé el material, lo encerré hasta nuevo aviso, porque ya la experiencia chilena me ha moldeado en entender que lo innovador y profundo siempre puede quedar sepultado bajo la superficialidad de temas candentes y sobrexpuestos. Y poco hay que hacer al respecto… Solo esperar o dejar.

    En 2008, al año siguiente y muchos meses después de mi fallida incursión inicial, una llamada sobresaltó mi rutina laboral: un conocido de Fernando Gallardo radicado en Chile me provocaba una vez más con La Ruina Habitada y me invitaba a conversar sobre La Arquitectura de los Sentidos y la hotelería en Chile. Y así empezamos a parir las ganas de concretar algo, alentados por Gallardo y Castillo. La Ruina nos otorgaba la posibilidad concreta de armar un espacio de discusión y trabajo donde La Arquitectura de los Sentidos, y con otro sentido, se asomaba como provocación y motivación de juntar un puñado de lozanos arquitectos para ver qué podía generarse a partir de esta asociación iberoamericana de pequeña escala, direccionando la experiencia hacia una arquitectura al servicio de los hoteles, que rompiese con los espacios tradicionales que para estos edificios se establece la mayor parte de las veces.

    Finalmente lo armamos. Organizamos el primer “Taller de Arquitectura de los Sentidos” en Valparaíso, con 15 jóvenes arquitectos invitados a 3 días de creación, de libertad y de experiencias sensoriales provocadoras. Gallardo y Castillo llegaron hasta Valparaíso a ser protagonistas de esta historia de sentidos en la arquitectura ligada a la hotelería y nos expusieron, se mostraron y nos develaron el sentido de su propuesta. Un sitio en ruina y con una ruina, fue el territorio de intervención y motivo de creación e invento de un Hotel de los Sentidos, en un lugar abandonado detrás de la iglesia La Matriz, centro fundacional del puerto profundo, donde los 15 arquitectos estuvieron, miraron, sintieron y reflexionaron previo a partir con sus propuestas. Horas más tarde, en la sede del DUOC de Valparaíso, comenzó el trabajo. Agrupados, trabajaron con profundidad y velocidad mientras Jesús y Fernando recorrían y se entrometían en la intimidad del proceso que se iba desarrollando. Las cuatro propuestas fueron expuestas al resto en una experiencia rica en contenido y adrenalina, que tenemos guardada en nuestros sentidos y en papeles blancos de collage y dibujo a mano alzada.

    De esa experiencia vital y extraordinaria, arrancaron otras jornadas de discusión, de evaluación, de pensar futuro y de intentar proyectar para el puerto, un hotel innovador que, como dice Fernando Gallardo, “cambie el orden arquitectónico de los hoteles, plantee un nuevo diseño de los espacios, otra manera de percibir, entender, sentir y moverse por el edificio, un hotel que emocione, que provoque, que seduzca, que ofrezca nuevas experiencias y abra sus puertas a los cinco sentidos”. Ello constituye un desafío no menor en un país aún quieto y conservador, como es Chile, pero que ansía y recibe nuevas concepciones. Valparaíso puede ser el lugar ideal para esta provocación, y por ello, cinco de los arquitectos que participaron en el Taller de agosto, liderados por Isabel Soto y Fernando Gallardo, conformaron el Colectivo Valparaíso que busca en la génesis del proyecto hotelero, flexibilidad en la concepción de los espacios, relatividad en las concepciones de proyecto y apertura a la libre exploración formal, e invitan a involucrarse y ser protagonistas de esta experiencia inaugural.

    Así la historia, las expectativas están, las motivaciones y provocaciones toman su ritmo y su propia cadencia, luego de las experiencias vitales y vívidas transcurridas. Lo acontecido me deja la sensación de que un viaje por trabajo en junio de 2007 a Palencia, una cena de amistad en Canduela, el descubrimiento de La Ruina Habitada, un reencuentro con mi amiga Isabel Soto, coyunturas y casuísticas y una suma de voluntades y deseos, devienen, a más de un año de sucedido todo ello, en un engranaje de personas que están tejiendo un proyecto y “degustando” una posibilidad.

    Mireya Danilo, arquitecta.
    Santiago de Chile.

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