El año de Klout

Twitter, Facebook, LinkedIn, WordPress, Flickr, Instagram… Las redes sociales ya están aquí. Viven entre nosotros. Somos nosotros. Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros cónyuges, nuestros amigos, nuestros socios, nuestros vecinos. Incluso son la gente que no conocemos pero que, en algún grado mayor o menor de seis, se encuentra muy cerca de nosotros. Las redes sociales son el mundo que nos toca hoy vivir.

La incertidumbre que ahora se abre no es saber cuánto nos van a afectar las redes sociales o si condicionan de algún modo nuestras vidas, sino cómo encontrar en ellas las referencias útiles para confiar, confesar, comprar, vender o discutir. Quién es de fiar en este nuevo ecosistema. Quién es quién y no un otro. Quién es nuestro prójimo y quién nuestro lejano. Tal es la inquietud con la que abordamos hoy esa pérdida de intimidad a que nos abocan las redes sociales. Como cuando salimos a la calle… ¿Cómo reconocer al desconocido confiable y al asesino o ladrón?

Para ayudarnos en la tarea ha nacido Klout, un sitio de análisis que extrae cuanto circula por Internet de las personas -quiénes son, cómo interactúan, qué crean o distribuyen- y revierte esos datos en una puntuación con la que se mide hoy la fortaleza de su influencia en línea. Quizá la metodología empleada esté aún por depurar, y de ello nos informan los frecuentes cambios paramétricos que el propio sitio insiste en destacar. Pero conforme avanza la tecnología de filtración de datos, Klout se convierte en el referente útil y casi necesario para conocer el poder de influencia de los usuarios en la red. Ya sabemos, por ejemplo, que se han formulado ofertas de trabajo, invitaciones a seminarios de expertos, compraventa de productos y hasta bonificaciones a Sigue leyendo