El huésped no tiene la culpa

El huésped no tiene la culpaLa dura contestación a mi artículo Mal servicio con nocturnidad y alevosía, escrito el pasado 17 de junio pero resucitado sospechosamente dos meses después, debe conducirnos a una nueva reflexión sobre el trabajo de recepcionista de hotel. No entro a valorar los numerosos exabruptos recibidos —y no publicados—, ni siquiera a criticar la dislexia contestataria de quienes se esfuerzan en la sátira de frases y ejemplos contrarios a los expuestos en el artículo. Se comprende que la ofuscación de su lectura les ha llevado a interpretar el texto en las antípodas de cómo está escrito.

Así, la befa en torno a la factibilidad de que un familiar o amigo del recepcionista acudiera en su ayuda para resolver el problema de la huésped fue iniciada sin advertir que el párrafo siguiente invalidaba tal posibilidad mediante su inicio:

Sin embargo, la solución más adecuada a este problema obliga a la previsión de todos los problemas que pudieran ocurrir en un hotel y haber almacenado, en el botiquín pertinente, aunque no preceptivo, las compresas solicitadas por ser algo de interés general y de uso bastante habitual entre los clientes de sexo distinto al del recepcionista o el encargado del almacén.

La ocurrencia a la hora de sugerirlo por mi parte no fue una banalidad, pues sucedió ante mis ojos una vez en un hotel asiático en que el recepcionista recurrió a un familiar suyo Sigue leyendo

Google Hotel Finder

Cuando el dios Google adquirió Zagat todos supimos que el mundo de la restauración estaría en sus manos. Paso a paso, primero en los Estados Unidos y luego en el resto del mundo, el buscador fue incorporando la puntuación del prescriptor gastronómico en su búsqueda de restaurantes. Ahora se encuentra en plena faena en España: Arzak (28/30), Tickets (28/30), Akelarre (28/30), Echaurren (27/30), Sant Celoni (27/30), La Nuez (27/30), DiverXo (27/30), Mugaritz (26/30), Freixa (26/30), Tapas 24 (26/30), Semproniana (26/30), Casino de Madrid (25/30), Alkimia (25/30), Europa Deco (24/30), Casa Lucio (24/30), Abastos 2.0 (22/30), El Celler de Can Roca (22/30), Dacosta (21/30) y Berasategui (20/30). Sorprendente los tres últimos, porque relegar a Quique Dacosta y a Martín Berasategui a posiciones Sigue leyendo

Matilde Torres, una viajera en nuestros sueños

De noche, en un lugar remoto de Brasil, me entero del fallecimiento en Madrid de la empresaria de viajes Matilde Torres. Una noticia triste, pero mucho más aciaga. La fundadora de Catai Viajes era esa clase de personas que España necesita hoy más que nunca para reencontrarse con su identidad de país valeroso, emprendedor e imaginativo. Cualidades que definían como pocas a esta viajera empedernida que ha tomado su último avión.

He sentido su desaparición con la desesperanza de quien asiste a un cambio de época en un sector económico y cultural sin que se adivine un relevo en su liderazgo. Con el pesar de una pérdida irreparable, aunque la expresión suene a tópico. Pero también con la nostalgia de quien compartió con ella muchas premisas del turismo en el mundo, y aun muchos, muchísimos, vaticinios para quienes seguimos vivos en este mundo trémolo, incierto, inquietante.

Eran éstas inquietudes que compartíamos Matilde y yo, junto a un optimismo compulsivo por vislumbrar las salidas de todos los túneles en la innovación, la cooperación y la diferenciación. Tuvimos ocasión de elucubrar sobre mil proyectos, mil visiones y mil iniciativas en La Ruina Habitada, acompañados por nuestro genial arquitecto Jesús Castillo Oli. Visitamos luego a Matilde a su finca de Sepúlveda, en la provincia de Segovia, donde pensaba resucitar una portentosa ermita románica como espacio doméstico bajo la condición de la Arquitectura de los Sentidos que tanto la había entusiasmado en mi casa de la montaña palentina.

Su enfermedad cortó de raíz aquellas prometeicas aspiraciones. Había llegado muy lejos en el mundo de los viajes. Había acercado la geografía infinita a miles de hogares. Había creído en el conocimiento sin límites del viajero, liberado por fin de su condición de turista, para hacer del planeta, de todo el universo, la casa común de los sueños.

Matilde Torres ha regresado al principio. Como ella misma sostenía, a ser solo un sueño. Al feliz sueño de ser soñados por otros: su familia, su gente de Catai, sus amigos y compañeros de viajes, sus clientes de toda la vida.

Larga vida, Matilde.

Fernando Gallardo
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