De Chicago a Valparaíso

Hace unos días he estado en Chicago, la meta de la arquitectura actual. Merece la pena coger el barco de la arquitectura: sale del muelle que está enfrente del edificio de Chicago Herald y recorre el río Chicago, lo que es la Y, comentado por arquitectos jubilados que van describiendo todos los edificios visibles desde el curso fluvial. Es la arquitectura de Chicago desde 1890 hasta ahora, en función del arquitecto que toque, cada cual con su personalísima visión. Este recorrido lo he efectuado media docena de veces. Cuando te toca el admirador de Mies van der Rohe casi todo en Chicago es Bauhaus; y cuando no, dicen que este arquitecto hizo cubos de cristal.

Ahora está terminándose la Trump Tower, que será la más alta de América y que, naturalmente, tendrá un Hotel de los Sentidos (el arquitecto hablador ya lo llama así…). Ignoro cómo será, pero el primer año de funcionamiento está ya reservado.

En la desembocadura del río se encuentran los cimientos de la Calatrava Tower, que será la más alta del mundo. Un huso que da vértigo. Pues bien, el 35% de los apartamentos está ya vendido. Y el ático, que vale 46 millones de dólares, también lo está. Naturalmente, posee también un hotel que el arquitecto hablador calificaba como espectacular.

Todo esto viene a cuento porque la competencia es dura. Vamos a tener que aguzar el ingenio para que nuestro hotel sea único. Y, además, hacerlo por 3% de lo que vale el ático de la Calatrava Tower.

Tras este periodo de reflexión, y de vacaciones, vuelvo al proyecto del Hotel de los Sentidos en Chile. Me consta que lo que se ha escrito sobre todo esto no solamente lo leemos la media docena de personas que estamos interviniendo. Sé positivamente que hay muchos más interesados que lo leen a diario y se encuentra a la espera de un mayor desarrollo. Por ello vuelvo al proyecto.

Necesitamos inversores. Por las noticias que nos da Fernando, el proyecto es realizable por entre 1,5 y 3 millones de euros (una cifra bastante ridícula para lo que se maneja hoy día en España), pero partimos de la base que un proyecto innovador también lo tiene que ser en los costos, y está el ejemplo de La Ruina Habitada con un costo muy bajo para lo que significa. Lo ideal es que cada inversor pueda intervenir con una aportación de entre 100.000 y 200.000 euros.

Las formas jurídicas y de constitución se hablarán una vez formado el grupo inversor. A la espera de conocer la situación del hotel y las oportunidades para construirlo, el proyecto está enfocado a un hotel urbano, más que a una finca en el campo, por todo el tema ese del desarrollo muy incipiente del turismo interior chileno y porque la rentabilidad hoy día estriba en la hotelería urbana. No olvidemos que queremos desarrollar un negocio experimental, pero rentable.

Me gustaría un hotel sin recepción, con habitaciones flexibles, multitud de áreas sensoriales, desde un rocódromo-biblioteca, hasta un botánico-astronómico, pasando por capillas-ateas, taller de esgrima y área de sudokus, taller de arquitectura y de cosmología. Todo esto no es broma: será discutible pero no irrealizable. Los espacios de servicios serán tan visibles como todo lo demás. Las salas de maquinarias serán tan dignas de visitar como cuando te enseñan una central nuclear, y no hay mejor sitio para jugar al ajedrez que un cuarto de calderas. A la vez todo será sencillo de manejo, con el menor mantenimiento posible y ecológicamente sostenible.

Siendo un hotel urbano yo prescindiría de restaurante dentro del hotel. Apoyaría un restaurante exterior que se implicase en el proyecto, pero no sería de la propiedad. En otro apartado puedo explicar las razones y las ventajas e inconvenientes.

Si tendría los desayunos, y esto, junto con la despedida del huésped, sería uno de los apartados más cuidados. Quiero un hotel donde el huésped se sienta desde que hace la reserva, atendido, acompañado, acogido, libre, independiente, tranquilo y único.

Conscientemente he omitido todas las cuestiones constructivas, las formas, y todo lo que tiene que ver con la arquitectura. Para eso está Jesús Castillo y el colectivo de arquitectos de Valparaíso, y por eso no quiero diseñar un tipo de habitación ni de recepción ni de salas ni nada. Esto lo dejo para discusiones posteriores.

Espero que todos los que leéis y estéis interesados en este proyecto empecéis a intervenir… y a decidir invertir.

Paco Sánchez Rico, hotel El Milano Real

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