Teoría de la crisis

A vueltas con la crisis se acerca el momento de hacer balance de cómo le ha ido este 2009 a la hotelería española y algunas de las cifras más relevantes ya podremos anticiparlas enEarthquake-3D las Jornadas de reflexión que se celebrarán en el Balneario de Solares los próximos 30 de noviembre y 1 de diciembre.

Los antecedentes de la crisis turística hay que buscarlos, como todo el mundo sabe, en la burbuja que se había ido formando en los precios del mercado inmobiliario de los países industrializados, muy alejados de sus fundamento racionales. ¿Cómo el mundo no pudo darse cuenta de lo se avecinaba? Paul Krugmann, premio Nobel de Economía 2008, criticó en su columna del New York Times el academicismo inútil de los economistas teóricos de las últimas décadas y los instó a regresar a Keynes y sus postulados anticíclicos.

El Nobel planteaba que la teoría financiera moderna se había centrado en la ingeniería contable y una sofisticada matemática, sin haber sido capaz de establecer un modelo predecible de desarrollo humano ni de eficiencia en el mercado. ¿Acaso podemos seguir creyendo a los gurús del liberalismo bancario? ¿Acaso seguiremos tras las secuelas del libre pensamiento? O, más allá de esto, ¿a qué vamos a dar prioridad ahora si el deseo de bienestar se impone en casi todo el orbe sobre el deseo de libertad individual?

La planificación económica, por mínima que sea, infiere notablemente en las decisiones de la planificación doméstica, de modo que acentuar el intervencionismo colectivo –del Estado de Derecho– en la economía significa en mayor o menor medida un incremento control político en la balanza comercial de los hogares. Todo ello en aras de esa pretendida eficiencia del mercado. Porque la eficiencia es, como la democracia, el menos malo de los sistemas.

No podemos olvidar, sin embargo, que el comportamiento del mercado nace de la propia naturaleza humana. Esto es, sus características son en un porcentaje muy alto psicológicas. Y quizá no sea responsabilidad de los economistas elucidar el grado de ineficiencia del mercado, sino transmitir la idea de que debemos actuar como si el mercado fuera, en efecto, eficiente. Hasta qué punto las crisis pueden ser predichas, tal es lo que debemos preguntarnos. Sabemos que las crisis económicas ocurren con una frecuencia menor a la de las catástrofes naturales, y nadie considera que los geólogos o vulcanólogos sean inútiles porque no pueden predecirlas… hasta ahora. Seguramente podrán hacerlo en el futuro, pero su predicción no alterará el comportamiento físico de las gotas frías ni de las placas tectónicas.

Con la economía financiera sucede justamente lo contrario. Si alguien pudiera predecir una crisis mañana su mero conocimiento desataría un pánico tal que la crisis se produciría hoy y no precisamente mañana… Contra todo pronóstico.

Fernando Gallardo (@fgallardo)

Un comentario en “Teoría de la crisis

  1. Hace unos días he lído un reciente artículo del filósofo iraní Ramin Jahanbengloo quien al igual que el novelista británico C.P. Snow en su ensayo publicado en 1959 “Las dos culturas” cree que la falta de comunicación entre las ciencias y las humanidades es un freno para la resolución de los problemas. Dominados por las redes mediáticas y la comunicación tecnológica en las que las voces disidentes suelen estar acalladas, una “epidemia de conformismo” ha paralizado al completo la vida pública, convirtiéndola en una entidad impulsada única y exclusivamente por el mercado. Os suena?

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