Solo la arquitectura

Hemos vivido una época de fuegos artificiales en el mundo occidental. Y por eso hoy padecemos la sobredecoración de tantos y tantos hoteles, de tantos y tantos restaurantes, de tantos y tantos bares de copas. No hay más que plantarse delante un quiosco, o sumergirse en el mar de revistas de un Vips, para entender lo que ha sucedido y por qué todo esto nos ha explotado en las manos. Ojeemos un rato Vogue, Elle, Telva, Arquitectura y Diseño, etcétera… Entran por los ojos mil colores, un millón de formas, un universo entero de pose. Nos suenan enseguida los nombres rutilantes de Tomás Alía, García de Vinuesa, Hayón, Bouroullec, Campana… Incluso los cursilones Victorio y Lucchino… Hoteles, restaurantes y bares de copas como Roommate Óscar, Sol y Sombra, Le Garage, Asiana

Pero hay otros fuegos en otras esquinas del mundo que no son artificiales. Responden a apellidos nada o poco conocidos. Apenas se hacen notar. Casi no existen. Y quedan algo escondidos en el corazón de ciudades olvidadas por el dios del desarrollo, aunque ahora emerjan para significarse entre los poderosos. El futuro probablemente les pertenezca. Y por eso quiero dejar de lado nuestro parnaso artificial para que ahora hablen los otros que siempre callaron. Arquitectos como Hernán Perochena y Javier Boza, cuya intervención en el centro histórico de Arequipa (Perú) frena, al menos por ahora, la aparición de los fuegos artificiales por estos bandullos del continente americano.

Me emocionan las imágenes de su restaurante Paladar 1900, edificado sin ruido sobre las ruinas de una casa muy fea que miraba, eso sí, al río Chili. Como en tantos otros lugares propicios para los fuegos de artificio, la tentación aquí era sacar de la chistera los habituales códigos del «respeto por la tradición, pero con las comodidades del siglo XXI» que siempre leo en todos los folletos recurrentes. Lo fácil habría sido seguir el manual del imaginario colectivo Sigue leyendo

La ventaja de un lance diferente

Irina Rodríguez, Gemma Mengual y Andrea Fuentes, equipo español de natación sincronizada

 

En una reciente entrevista a la nadadora española Andrea Fuentes, reciente ganadora de una medalla de plata en el Mundial de Shanghai, mencionó que además del esfuerzo su éxito se debe a la originalidad. La respuesta puede tomarse como una salida simpática de quien se siente bajo el agua «ingrávida y gentil como una pompa de jabón». Pero si le damos la relevancia que merece concluiremos que cuando el mundo está como está y con las dificultades que tienen las empresas españolas para competir en un orbe fabricante dominado por los chinos -que también son reyes en la natación sincronizada- la única posibilidad de competir es mediante la originalidad. Ser innovadores, ser diferentes, ser únicos.

Lo explica muy bien en su entrevista la nadadora:

«Nos encantaría ser mejores técnicamente y entrenamos mucho para ello, pero no podemos competir con Rusia y China, donde hay muchísimas más chicas y pueden elegirlas iguales de talle, color de piel, elasticidad, tono y peso. Como en España nos dedicamos muy pocas a este deporte, hay mucha diferencia entre nosotras, pero hemos sabido aprovecharlo para hacer cosas distintas, como que la más alta y fuerte lance a la más pequeña a una distancia considerable.»

Fernando Gallardo |

Manifiesto por un nuevo modelo de turismo rural

Si el turismo rural en España quisiera darse por enterado de que hay crisis el remedio ya estaría en la farmacia. Pero la resistencia de muchos propietarios de hotelitos y casas de campo a pasar por la clínica no solo esconde, sino agrava, la evidencia de una enfermedad que lastra la economía de muchas familias que habían puesto sus esperanzas de una vida digna en la industria turística rural. Seamos sinceros, el diagnóstico no puede ser más preocupante. El segmento más débil del turismo en España está sobresaturado en un buen número de comunidades autónomas, la oferta se halla también en gran parte desfasada, los canales de comercialización son prácticamente inexistentes, la ocupación media de las casas rurales es mínima y la abundancia de subvenciones durante unas décadas han distorsionado, cuando no falseado, las reglas competitivas del libre mercado. A veces, por dar satisfacción a todos, se ha premiado a quien no lo merecía en desfavor de quien realmente lo acreditaba.

Desde este Foro de la Ruina Habitada hemos alertado en reiteradas ocasiones sobre los problemas que afectan al turismo rural (entendido como el turismo en el medio rural) en España. Es comprensible la renuencia de quien ha hecho de su casa un modo de vivir, y sobre todo cuando esta vivienda le proviene de una herencia familiar o le transmite unas sentidas bienquerencias. Las gentes del campo suelen mostrar un indisimulado orgullo de su territorio y pertenencias, lo que en no pocas ocasiones provoca malentendidos con una clientela de procedencia generalmente urbana. Pobrecitos que vienen enfermos de la ciudad y necesitan este balneario natural para desestresarse, piensan con frecuencia celosos de su dignidad ancestral. En diferente sentido, pero igualmente expresiva de este falso prejuicio convivencial, los urbanitas tampoco esconden su incomprensión por el temor manifiesto de los campestres hacia la gran ciudad, sus agobios, su agresividad y su modernidad. Ese desencuentro cultural explica muchos de los comportamientos de la industria turística y la desafección por los viajes culturales fuera de temporada.

Porque no olvidemos algo trascendental. El turismo rural, que fue pensado como una alternativa al binomio sol-playa y, por ende, a la estacionalidad del turismo vacacional, presenta un cuadro
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Ministerio de Turismo ya ¡no!

#ministeriodeturismoya es una plataforma creada por la revista sectorial Hosteltur en apoyo de lo que el propio hashtag anuncia: la necesidad de que el turismo en España recupere el rango ministerial que ya tuvo con Fraga Iribarne y uno de cuyos adalides hoy es el vicepresidente de Meliá International Hotels, Sebastián Escarrer. Pese a mi posición en contra, salgo a defender la perentoriedad que suscita este debate en torno a la consideración estatal del turismo porque me parece que en este momento de crisis profunda es cuando se debe «barrer la casa», hablar claro, aportar ideas e imaginar el futuro con unas claves bien diferentes de las conocidas hasta ahora. Además, me parece digna de elogio, no la iniciativa en sí, sino la metodología utilizada por el equipo redactor de la citada revista a la hora de montar la plataforma y promoverla entre los profesionales del turismo. ¿Necesita España un ministerio de Turismo? Hosteltur despliega estos días una intensa actividad en las redes sociales que merma su protagonismo en papel y en web, pero llega directamente a la gente donde está la gente sin una postura sectaria como medio de comunicación; al revés, con una apertura de miras que ya quisiera para sí el conjunto de la clase política, por ejemplo.

Dicho esto, entro sin dilación al debate con una síntesis esquemática de los argumentos anticipados hace unos meses en este Foro: No necesitamos un ministerio de Turismo.

1 El turismo es el principal sector exportador  de España y el impacto de sus ingresos desde el exterior —39.595 millones de euros— ha contribuido siempre a equilibrar la balanza comercial del país. Este volumen de negocio ha sido originado por miles de empresas que por culpa de su atomización está sufriendo actualmente una pérdida de competitividad en el mercado global, pero también lo coloca en una excelente posición de partida frente a competidores externos y sectores productivos internos con una fuerte cultura estatal. Salvo la red nacional de Paradores de Turismo, no existe en España ninguna empresa turística que no sea de ámbito privado. En su desarrollo, que Sigue leyendo

La vida va sobre ruedas… y asistida

Los hoteleros van a tener que pensar en que los clientes van a llegar un día en bici o van a necesitar una durante su estancia en el hotel. Vengo impresionado después de haber visitado este fin de semana el salón EuroBike 2011 en la ciudad alemana de Friedrichshafen. Este salón es el equivalente a nuestro Fitur, pero para la bicicleta. Diez pabellones enormes conteniendo el mayor número de bicis juntas que jamás he visto en mi vida. Vamos, una borrachera visual de ruedas, cuadros, marcas, radios, ropa, accesorios etc. Pero lo que más me ha llamado la atención es que ya había más bicicletas eléctricas o eco-bikes que las normales de pedalear e ir sudando. Increíble, pero cierto. Su número, sus marcas, sus diseños explosionan en el salón como los tulipanes en la primavera holandesa y no sabe uno a dónde mirar de tanto caviar…

Me dicen que el mercado alemán es el único que se está empezando a saturar, pero que el resto de Europa tiene un potencial tremendo pues la bicicleta, sobre todo la eléctrica, se está convirtiendo en el nuevo objeto deseado de consumo… Un objeto que es anti casi todo y que está a favor de muchas cosas, entre ellas la salud y la belleza (de ellos y de ellas). Creo que en adelante las vamos a tener hasta en la sopa.

Por ello, desde estas líneas doy un primer toque a los hoteleros, ya sean urbanos o rurales, a tener este fenómeno en cuenta para su desarrollo y el beneficio de sus clientes y empresa.

«Cycling for you»

Rafael Moreno, consultor de cicloturismo y ex director general de Pousadas de Portugal |