«Un minuto de vídeo vale 1,8 millones de palabras», sostiene el analista de Forrester Research, James McQuivey. Aunque la cifra es más una sensación que un estudio a conciencia del impacto de las filmaciones en las inclinaciones de compra, puede que tenga razón si nos atenemos a lo que ya publicamos en su día acerca de un estudio presentado en la Universidad de Cornell (School of Hotel Administration) sobre que una imagen vale, no mil palabras, sino sesenta mil.
Los datos que maneja YouTube son elocuentes. Ningún profesional del sector turístico debería soslayarlos. Al contrario, podemos asegurar que las empresas turísticas, en Sigue leyendo

Josep Chías, consultor turístico y profesor del Esade, publicó su último libro bajo el título de «El negocio de la felicidad» (
A pesar de que el mundo hotelero ha terminado por asumir positivamente las reglas de juego en Internet… A pesar de que nuevos conceptos como el SEO, el SEM y la reputación online protagonizan a diario la agenda del buen hotelero… A pesar del interés y dedicación que muchos directores y propietarios le prodigan a las webs de opiniones, como Tripadvisor o Trivago… Siempre queda, en privado o en voz alta, la indignación que producen en el sector turístico los comentarios falsos o el vociferio troll de la calle digital. No digamos cuando ese comentario es resultado de un chantaje por el cual se comnina a un establecimiento turístico a otorgar cierta gratuidad o ventaja porque, de lo contrario, recibiría una crítica adversa en cualquiera de los portales turísticos en la red.
En un artículo anterior escribí que en buena parte de los hoteles que visito acabo siendo reconocido y que por eso me extienden de vez en cuando la alfombra roja: una botella de champán en la habitación, wifi de banda ancha en funcionamiento cierto, vistas más seductoras desde mi habitación, reserva en el restaurante confirmada, el coche guardado en el garaje por un menestral y unas algunas prebendas más… También advertí que, por modestia o rectitud, nunca ha sido ésta una prerrogativa que yo haya utilizado con alevosía. Quizá porque mi ética reconoce en los demás la misma credencial VIP a la hora de hospedarse en un establecimiento hotelero.