A vueltas con la wifi

Sí, tenemos un listado de hoteles con wifi gratuita en las habitaciones cuyo número no cesa de crecer cada día. Es una buena noticia.

Otra buena noticia es que los estudios avalan nuestras suposiciones de que próximamente este servicio de conectividad online será tan básico, si no más, como el agua que sale por el grifo. Ningún hotel dejará de ofrecerlo, al igual que fueron entrando en razón desde aquellos tiempos en que César Ritz innovó colocando el cuarto de baño dentro de la propia habitación. ¡Qué asco!, gritaban sus detractores. Un hotel no debería incluir la letrina junto a la cama, aullaban… Pero el tiempo demostró que César Ritz tenía razón y que, además, el uso de esas letrinas no debería ser cobrado como un extra en el precio de la habitación.

El tiempo nos dará la razón, no me cabe ninguna duda. Y el servicio de wifi incluido en el precio de la habitación (que no gratuito, puesto que no hay nada gratuito en un negocio) será tan obvio como el agua de la ducha. A menos que EasyHotels nos demuestre en el futuro que se tenga que cobrar aparte la dosis de agua que empleas cada huésped en ducharse…

Sacamos esto a colación porque acaba de publicarse un estudio de la compañía norteamericana iPass según el cual al 95 por ciento de los viajeros de negocios le importa, y mucho, si hay wifi o una conexión por cable en el hotel que eligen para su estancia. Además, extrae otras conclusiones Sigue leyendo

Olvidos inolvidables

El tema es divertido. Y la curiosidad nos ha sido servida por la cadena hotelera británica Travelodge que, en su intento de diferenciarse de otras al menos en su estrategia de marketing, me ha hecho llegar una nota de prensa con el listado de los objetos más extraños olvidados en sus hoteles durante 2010. A quién se le ocurre dejarse olvidadas en la habitación las llaves de su Rolls Royce Phantom… ¿Se ha ido del hotel en taxi? Más extraño resulta el olvido de un Dalek –criatura robótica de la serie de ficción «Doctor Who»- a tamaño real. El agente que se dejó su placa de identificación policial no podría haber detenido a nadie ese día… Qué codicioso, y a la vez repugnante, para la camarera de piso encontrase una dentadura postiza de oro con valor de 7.799,63 euros… Como para ponérsela. ¿Tan pequeño sería el cachorro de gato de Bengala que se quedó en el hotel para siempre? Porque sí entendemos que a algunos se les olvide la sentencia de su divorcio. Amar para olvidar…, siempre se ha dicho.

Nunca olvidará su experiencia aquel novio al que sus amigos lo dejaron atado a la cama en la víspera de su boda como broma. Al día siguiente nadie se acordaba de los hechos y la boda tuvo que retrasarse dos horas hasta que encontraron al novio.

Otrosí digo: un cliente llevaba encima el dinero para comprarse un coche. Finalmente la compra no se realizó porque el descuidado huésped tiró el sobre por equivocación al cubo de la basura. Pero el récord se lo lleva un señor que se olvidó su Rolex de diamantes, que acreditaba un valor de más de 60.000 euros.

Travelodge desglosa así, por conceptos, su lista de objetos perdidos:

1. Teléfonos móviles y accesorios – iPhone, Blackberry y los teléfonos Android
2. Gadgets – iTouch, e-readers y cámaras digitales
3. Portátiles / consolas de videojuegos
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La recepcionista geminoide

Una de las tendencias más pronunciadas que se vislumbran para esta década que ahora comienza en el sector hotelero es la robótica. Las aplicaciones en este campo son infinitas o, al menos, tan ilimitadas como la imaginación humana. Su uso y extensión ya no depende solamente de los laboratorios de robótica, como los miles que han proliferado en Japón, el país más avanzado del mundo, sino de la voluntad, perseverancia, ingenio y cultura de la innovación que pongan sobre la mesa (de sus despachos) los propietarios o gerentes de hotel.

Imaginémonos por un instante todo lo que podría dar de sí en la recepción de un hotel este androide experimental creada en el departamento de robótica de la Universidad de Osaka con el nombre de Geminoide F.

Se me dirá enseguida que he caído en ilusión de los replicantes (Blade Runner, de Ridley Scott) y que nada podrá sustituir a una joven recepcionista de carne y hueso capaz de hacernos sentir cómplices de su humana presencia e incluso de sus humanos olvidos, errores o displicencias. Pero, Sigue leyendo

Sinestesia o el viaje psicodélico hacia la felicidad

Para gustos, los colores… ¿O no? A algunos les sonaría extraño el aserto si no fuera porque tal es el dicho popular. ¿Cómo el sentido del gusto puede expresarse con colores? Y los números, ¿cabe identificar el número 5 con el color amarillo? Y las letras, ¿puede la letra e expresar el color azul? Tonterías propias de alguien imaginativo, responderá alguno. Y, sin embargo, es cierto como la vida misma que muchas personas experimentan sensaciones de una modalidad sensorial a partir de la estimulación de otra distinta. En un experimento científico hubo quien identificó un piano como una neblina azul, una guitarra eléctrica con líneas anaranjadas o rojizas flotando en el aire.

Hablemos de sinestesia. Simon Baron-Cohen, uno de los investigadores más experimentados en la actualidad sobre la psicología experimental, confirma que determinados individuos son capaces de desarrollar una conectividad anatómica no habitual entre diferentes módulos sensoriales de la corteza cerebral. Ello les permite, por ejemplo, asociar colores o formas policromadas a letras, números y palabras. Es decir, pueden oír los colores, ver los sonidos o saborear la textura de un objeto. Así, para estos sujetos -perfectamente normales, por otra parte- la sinestesia es tan maravillosa como ingerir un tripi o entrar en un estadio místico como el que experimentaba la carmelita Santa Teresa. Su sinestesia les otorga un sentido extra, cuya pérdida lamentarían como si perdieran uno de sus sentidos.

La sinestesia mereció un programa entero de Eduard Punset en Redes, concretamente el capítulo 232, en el que entrevistó al neurólogo norteamericano Richard E. Cytowic. Sus reflexiones me parecieron sumamente curiosas, como el hecho de que lo sinestésico pone de manifiesto que la Sigue leyendo

Un hotelero superlativo para unos #microdebates innovadores

A partir de hoy mismo sé que la organización de los #microdebates sobre innovación hotelera en Fitur 2011, todo el trabajo realizado, toda la inversión prevista, toda la imaginación desplegada, habrá tenido un sentido mucho más enriquecedor y emotivo que el de contribuir a la higiene presente y futura de nuestro turismo.

Ello porque todos los asistentes e intervinientes en este importante evento vamos a tener entre los nuestros a una persona que aún no posee un hotel (el suyo, Embrujo, se ha retrasado por razones ajenas a su voluntad… aunque no a su prudencia), pero que estoy seguro de que será un hotelero mayúsculo, superlativo. Me había comunicado hace pocas fechas su intención de seguir los #microdebates a través de la señal vídeo en streaming, dada su voracidad gentil por aprender todo lo que se pueda de innovación turística. Y yo le respondí que para todos nosotros su presencia, aunque virtual, iba a ser un verdadero placer y gesto de amistad.

Pero me acaba de escribir una nota a través de Facebook comunicándome que no, que no piensa seguir estos #microdebates por Twitter y vídeo, que él no se podía perder un evento así, ni un calor humano como espera le prodiguemos en cuanto le veamos aparecer en el auditorio del stand de Castilla y León, pabellón 9 de Fitur, el jueves 20 de enero de 2011. Porque su ánimo no le permite quedarse en una cama de hospital convaleciente de un grave accidente de moto viendo cómo sus amigos nos comunicamos y debatimos sobre la hotelería fuera.

Esta gran persona y amigo de La Ruina Habitada es el almeriense Esteban Cazorla, que ya ha adquirido los billetes de avión para asistir, junto a su mujer Ani Ridao, a nuestros #microdebates… ¡en silla de ruedas!

¡Ánimo, Esteban, todos te estaremos esperando con un fuerte abrazo!

Gratuidades bien entendidas en un hotel

Se veía venir en todas las encuestas internacionales. Y, sobre todo, en la respuesta masiva que hemos tenido de recomendaciones y aplausos por ese listado que circula por ahí sobre hoteles que ofrecen wifi gratuita en sus habitaciones. El servicio de acceso inalámbrico a Internet es ya una necesidad inexcusable para los viajeros, que lo han adoptado en un tiempo récord en su cultura doméstica y de viaje. Es más, el hotel que no lo implementa comete un error doble, porque además de su consideración de servicio público, Internet es ya el canal mayoritario de acceso a las reservas para sus propios clientes. Esta carencia viene a ser como entrar en una zapatería y no poderse llevar puestos los zapatos adquiridos porque el zapatero no ofrece una bolsa donde llevar colgados del brazo los antiguos. Una sublime falta de fósforo en el sistema de gestión del negocio.

 

Por cierto, y antes de seguir con lo que tenía pensado comentar, dicho listado circula en las redes sociales y se retuitea ad libitum gracias en parte a su fácil identificador: http://bit.ly/WiFigR. ¿Se nota el guiño? WiFigR…

Pues bien, el instituto de análisis norteamericano JD Power and Associates, dependiente del grupo editorial McGraw-Hill, ratifica ahora nuestras suposiciones con un estudio de mercado sobre aquello Sigue leyendo