Qué se vende y qué se compra en un hotel

Hoy me he entretenido en un largo almuerzo con el director general del hotel La Mamounia, Didier Picquot, y nuestra coincidencia fue total a la hora de abordar varios temas de futuro en la hotelería mundial. Sin haber leído este Foro, ni haber participado en ninguna de las Jornadas de Innovación Hotelera que celebramos años pasados, Picquot intuía que uno de los grandes retos de su hotel para los próximos años era la adaptación de los espacios a los requerimientos de los nuevos viajeros, mucho más interesados que sus predecesores en la arquitectura de los sentidos. Los promotores hoteleros se equivocan al separar en su proyecto de inversión el trabajo del arquitecto y el del decorador, me precisó. Ambos forman parte de un mismo proyecto, realizan la misma actividad y deben coincidir en los mismos detalles para afinar el acabado de cualquier obra. Lo ideal, apostilló, es que arquitecto e interiorista sean la misma persona, el mismo pensamiento, las dos caras de un mismo arte.

Así es. O así debería ser. Roto el academicismo de la vieja escuela, la eficiente especialización de estas dos perspectivas del ars architectonica casi siempre me parece un empeño… ineficiente. Ambos, sin conocernos, nos habíamos preguntado en innumerables ocasiones para qué demonios sirve un decorador, un “vestidor” de interiores. Como si un fabricante de Sigue leyendo