La hoz, el martillo… y ahora las espigas

iii congreso turismo rural avila«No creo en el turismo rural », fueron mis primeras palabras en la ponencia que tuve ocasión de presentar en el recientemente celebrado III Congreso de Turismo Rural de Castilla y León. El denominado congreso de la provocación, bajo el lema Reinventar la Realidad Rural, tuvo lo que su convocatoria reclamaba: una llamada de atención el actual impasse en que se mueven los negocios turísticos ante la irrupción de Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación, el fin de las subvenciones públicas provenientes de la Unión Europea, la manifiesta obsolescencias de numerosos alojamientos turísticos, la confusión provocada por la masificada oferta de alojamientos rurales, la supuesta ilegalidad de al menos un tercio de la oferta turística en Castilla y León, el creciente intervencionismo de la Administración pública tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, la ausencia de grandes canales de distribución en este subsector turístico y el atávico corporativismo de quienes se sienten pequeños y vulnerables en la soledad del agro castellanoleonés.

No creo en el turismo rural concebido como una categoría desligada de la problemática general del turismo y elevada a modelo sobre el cual se sostiene la política turística de algunas comunidades del interior peninsular, tal es el caso de Castilla y León. No puedo creer en ese modelo categórico porque no me cuadra que se rija por una ley específica que distinga entre hotel, hotel rural, casa rural, posada y posada real como únicos atributos de su condición. Se cae del anteproyecto de Ley del Turismo que pretende aprobar la Junta de Castilla y León la categoría de Centro de Turismo Rural (CTR). Según parece, el retraimiento se debe a la omnipresencia en todo el territorio autonómico de indicadores CTR: Centro de Tratamiento de Sigue leyendo