El valor creciente del desayuno en el hotel

cafe Los hábitos viajeros están cambiando. Y en comprender sus catalizadores estriba el éxito o el fracaso de un hotel. A poco que uno recorre la geografía ibérica salta enseguida la evidencia de que su planta hotelera no se renueva en conjunción con estos cambios. Los hoteles que nacen o se actualizan, salvo excepciones, lo hacen con criterios de la década pasada. A lo más, con criterios presentes. Pero, ya lo hemos subrayado otras veces, el diseño de alojamientos turísticos debería anticiparse una década a los hábitos de sus huéspedes. Si no, estos hoteles se quedarán enseguida obsoletos. Entre los cinco años que consume un proyecto y los otros cinco que suceden en ponerlo a velocidad de crucero, la década transcurrida los hará desajustados a la demanda.

Es tiempo ya de repensar muchas cosas en la hotelería a fin de que en 2020 los emprendimientos gocen de buena salud. Señalamos siempre la caracterización de los espacios, la arquitectura, las liturgias personalizadas, la cooperación interhotelera, la actualización permanente de los modelos de gestión, la conversación ininterrumpida entre el hotel y su clientela a través de las redes sociales digitales. Acabamos de reunir en un listado a más de mil establecimientos que ofrecen wifi gratuita en sus habitaciones…

Ahora toca plantearse la importancia creciente de los desayunos en el hotel. Romper moldes en la configuración espacial del comedor, penetrar en la idiosincrasia de esta ingesta según la procedencia y las costumbres de los huéspedes, ahondar en las distintas modalidades en que se podrían ofrecer, formular otras alternativas Sigue leyendo