El muro de la turismofobia

muro turistico

De aquellos intolerantes polvos, estos intolerables lodos. Variados, desconcertantes y tan manidos como falsos han sido los argumentos vertidos por las patronales hoteleras durante estos últimos años contra el fenómeno de la economía colaborativa. Pero ninguno ha alcanzado tanta malevolencia, fascinación o impunidad discursiva como la atribución al alquiler turístico de la masificación creciente de las ciudades en el mundo. En el centro de la diana, como si el turismo fuera de repente cosa de viajeros colaborativos, Airbnb.

Conviene recordar que en 1950, la cifra de turistas que se movían por el mundo apenas alcanzaba los 25 millones. Treinta años después, en 1980, esta cifra se multiplicó por once, hasta los 278 millones. Otras tres décadas más tarde, en 2010, el multiplicador fue de cuatro: 1.100 millones. Este año, las previsiones de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO-OMT) apuntan a que se rebasarán los 1.250 millones de personas, Sigue leyendo

Un lugar en el que vivir

Viajar a París obliga a visitar la torre Eiffel. En Londres nadie quiere perderse una foto con el Big Ben detrás. Barcelona es para ver a Gaudí si no se es ciego. Claro que para fotos, nada como el Taj Mahal y su aura romántica. A Nueva York se va a ver rascacielos, y, si la carótida responde a tanto pasmo vertical, un musical en Broadway puede estar muy bien para despedir la jornada. Hoy es jueves, esto es Bruselas.

Así han sido los episodios geográficos desde que el turismo es turismo y las agencias de viajes, agencias de viajes. Da lo mismo TuiHalcónRumbo, Despegar, Booking, o Viajes El Corte Inglés. Sus reclamos destilan todos una cantinela parecida, clásica, repetitiva… «Migra hacia el calor Lanzarote», «Descubre el encanto y la luz de Lisboa», Sigue leyendo