Mal servicio con nocturnidad y alevosía

Egon SchieleEn uno de los foros hoteleros existentes en Facebook, donde la profesión turística encuentra un libre canal de opinión en el que efectuar consultas o comunicarse sus cuitas gremiales, saltó a mi pantalla el siguiente texto, publicado hace unos días y cuyo autor no es necesario que revele:

Pareja de pasantes que llaman sobre la media noche para preguntar por disponibilidad y que llegan al hotel sobre las 2 de la madrugada…. Rusos. A las 4.15 AM llama ella desde la habitación y la cosa va así: (conversación en inglés) …

Riiin riing!!!

– Recepción, buenas noches.

+ Hola, buenas noches, mira, es que tengo una… hhhmmm… URGENCIA femenina y necesito ayuda.

– De qué se trata? ¿Podemos ser un poco más concretos al respecto para que pueda ayudarla?

+ Cómo te diría… Una urgencia femenina, ¿entiendes lo que digo?

– Pues sinceramente, si no concretamos la urgencia, no podré ofrecerle más ayuda.

+ Hhhmmmm… Una urgencia sobre… hhhmmmmm, “el periodo”.

– Correcto, entiendo, podría facilitarle alguna toalla en todo caso, por si quiere esperar hasta mañana para comprar tampones o compresas en la farmacia más cercana.

+ ¿Y no hay ninguna mujer a la que puedas llamar o despertar que pueda ayudarme?

– Pues, sinceramente, son las 4.15 de la madrugada y no creo estar en disposición de despertar a nadie por esa urgencia.

+ De acuerdo, ¿y la farmacia de guardia más cercana?

– Pues, efectivamente, puede acercarse a ella en todo caso.

Y, así, a las 5 AM han salido a la farmacia de guardia más cercana a por tampones.

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Prohibido ser antipático

Definitivamente, la crisis está golpeando los bolsillos y también las meninges de muchos españoles. No puede ser cierto que al Partido Popular se le haya ocurrido, después de contradecir su programa electoral con la reciente subida del IVA y tolerar los exabruptos del ministro Soria sobre la nacionalización del turismo, un proyecto de ley en Murcia que multaría con hasta 1.000 euros a los trabajadores del sector hostelero que se muestren antipáticos, desagradables o malhumorados cuando atienden a la clientela. No resulta creíble porque, en primer lugar, es una solemne chuminada y sería un engaño para la ciudadanía que sus gobernantes empleasen el tiempo en decir chuminadas en vez de en trabajar seriamente. Y, en segundo lugar, porque esa ley sería claramente inconstitucional.

La chuminada del PP de Murcia no resistiría un análisis profano de nuestra Constitución, que consagra el principio de la libertad de expresión. Uno puede ser todo lo antipático que quiera mientras no haya calumnia o difamación y medie, por tanto, denuncia previa por parte del ofendido. Uno puede mostrar en público su mal humor porque sí, porque sufrir la necedad de la clase política y su manifiesta incapacidad para sacar a este país de Sigue leyendo