Por un modelo público-privado de gestión turística

Aquí viene el sexto tema de los que se abordaron en la entrevista que el Conde Nast Traveler publicó con motivo de la campaña #ministeriodeturimoya promovida por la revista sectorial del turismo Hosteltur en las redes sociales. Una campaña que, a la vista del proceso electoral en España hasta el 20 de noviembre próximo, adquiere una especial relevancia en la actualidad turística española.

Lo que cuesta crear un ministerio

Pregunta 6:
¿Qué país señalarías como modelo a seguir?

Respuesta:
En los últimos días he leído varios argumentos que ponen como ejemplo de lo que venimos hablando a Nueva Zelanda. Por supuesto que no puedo estar de acuerdo con gran parte de lo que se dice. Nueva Zelanda es un destino turístico excelente, pero no puede servir de ejemplo a España por varias razones. Entre otras, porque ha llegado tarde al fenómeno turístico global. No es, ni nunca podrá ser, por geografía y lejanía, un destino de masas. Su peso en el mundo no admite comparación con España: 2,4 millones de visitantes contra 56 millones. Y, además, la experiencia pasada de conformar un ministerio de Turismo no le ha resultado muy afortunada. En mayo de 2010 lo desmontó y constituyó como recambio un organismo público de características similares a mi propuesta del Consorcio, donde investigan, reflexionan y logran acuerdos las instituciones públicas y el conjunto de la (reducida) industria turística neozelandesa.

Como en tantas cosas, mi opinión es que España debe seguir aprendiendo de los Estados Unidos. No solamente es la primera potencia mundial en todo, sino también la primera potencia turística. Sigue leyendo

La sala de las walquirias

Raúl Docasar, fotógrafo | Raúl Docasar

Desde que en diciembre de 2001 se estrenara la primera parte de la trilogía El Señor de los Anillos, dirigida por Peter Jackson, el turismo en Nueva Zelanda no ha parado de crecer exponencialmente. Bien podía la autoridad turística nacional gastar todos los millones imaginables en promoción que jamás nadie soñaría con la avalancha de extranjeros que se produjo con el estreno de las aventuras de Frodo, Gandalf, Bilbo, Gollum y Aragorn. Una sola película, una sola imagen, bastó para que esos oníricos paisajes nos entrasen por la retina y

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