Prohibido ser antipático

Definitivamente, la crisis está golpeando los bolsillos y también las meninges de muchos españoles. No puede ser cierto que al Partido Popular se le haya ocurrido, después de contradecir su programa electoral con la reciente subida del IVA y tolerar los exabruptos del ministro Soria sobre la nacionalización del turismo, un proyecto de ley en Murcia que multaría con hasta 1.000 euros a los trabajadores del sector hostelero que se muestren antipáticos, desagradables o malhumorados cuando atienden a la clientela. No resulta creíble porque, en primer lugar, es una solemne chuminada y sería un engaño para la ciudadanía que sus gobernantes empleasen el tiempo en decir chuminadas en vez de en trabajar seriamente. Y, en segundo lugar, porque esa ley sería claramente inconstitucional.

La chuminada del PP de Murcia no resistiría un análisis profano de nuestra Constitución, que consagra el principio de la libertad de expresión. Uno puede ser todo lo antipático que quiera mientras no haya calumnia o difamación y medie, por tanto, denuncia previa por parte del ofendido. Uno puede mostrar en público su mal humor porque sí, porque sufrir la necedad de la clase política y su manifiesta incapacidad para sacar a este país de Sigue leyendo

IVA y venía en materia de precios

Se rumorea que el PP introducirá en su programa la propuesta de aplicar un IVA superreducido del 4% para salvar al turismo de la crisis en que ahora vive. Habrá quien se frote las manos después de hacer bien estas cuentas. Si reservamos hoy mismo una habitación en el hotel Room Mate Marcos, por ejemplo, nos costará 49 euros y un incremento de 3,92 euros en concepto de impuesto sobre el valor añadido. Lo que propone el partido de la oposición es algo así como una reducción de velocidad a 110 km/h para ahorrarle a cada contribuyente el energético gasto de 1,96 euros en el precio de su habitación. Como si los precios en la hotelería no hubiera caído ya lo suficiente durante estos malos tiempos para la lírica.

Nos empeñamos siempre en lo mismo, en lo más fácil. Da igual si la propuesta viene del PSOE, del PP o del propio empresariado. No hace falta innovar mucho para darle un tajo a los precios. Cuesta menos que usar el cuchillo, mucho menos que sacar la goma de borrar. Ahora basta con un clic, y a veces automático, para cambiar el valor de nuestro negocio. Competimos sobre un territorio ya explorado, con unas armas ya manidas. Si esa es la práctica lúcida de todo un sector como el hotelero, qué no cabe esperar de una política de país… Ganar clientela a costa del IVA.

Si lo pensamos de otro modo, un 4% no puede ser la salvación del turismo en España porque si así fuera malos gestores tendrían los hoteles que han cercenado sus precios hasta un 50% cuando solo les cabía hacerlo un 4%. Si el tajo ha sido mayúsculo es porque a eso conduce toda guerra de precios, no importa cuáles sean los demás argumentos para defender la viabilidad de sus negocios. Y por las mismas veremos a partir de ahora cómo se sume a la guerra de precios otra guerra no menos incruenta, la de la bajada de impuestos. Un bálsamo de fierabrás que no se creen ni los Sigue leyendo