La enfermedad infantil del decorativismo

Perfume800x600 Uno de los corolarios más significativos de estas votaciones a la guía de Hoteles con Encanto 2011 que venimos celebrando desde hace unas semanas toca, no el sentido del gusto, sino su vector estético. Un amplio segmento del cuerpo electoral aúpa en andas un tipo de hotelería reseñable por su fermento expresivo antes que por su esencia hospitalaria, o lo que es lo mismo, una imagen canónica y estereotipada del encanto subyacente al hotel que votan. A la menor duda, todos parecen defender su ínfula barroca con el recurso a la carta de colores o a la mordiente del ensayo literario. “Para gustos, los colores”, replican. Y también, “sobre gustos no hay nada escrito”.

Aprovecho una entrevista que acabo de leer sobre el perfumista francés Serge Lutens para advertir que precisamente sobre gustos hay mucho escrito, pero muy poco leído. El autor de Femenité du Bois, artífice de las cotizadísimas fragancias de Shiseido, vende en su casa del Sigue leyendo