¿Es legal robar una obra de arte en un hotel?

Pulp Fiction (Bansky)Evidentemente no. Robar no es legal en ningún caso. Salvo que el “robo” sea el anzuelo de una campaña viral en Internet promovida con éxito por la cadena australiana Art Series Hotels. Hasta el 15 de enero, quien descubra esta pieza del artista callejero Bansky —cotizadísimo hoy en los circuitos mundiales del arte tras abandonar el muro por un tiempo y hacer una incursión en el mundo más culto de las serigrafías y los aguafuertes— colgada en alguno de los tres establecimientos que posee la cadena, podrá llevársela a casa sin que el hotel reclame su propiedad ante los Tribunales de Justicia. El cuadro está valorado en unos 15.000 euros, lo que no es asunto baladí ni delito menor.

Esta iniciativa, viralizada en las redes sociales en otra edición anterior con otro cuadro del mismo artista, denominado No Ball Games, tuvo su conclusión este lunes 19 de diciembre con el “robo legal” de la pieza a cargo de dos amigas que “pasaban por allí”, según anuncia la web de Art Series Hotels. Sea o no verdad, lo cierto es que la campaña redial de Art Series Hotels demuestra el derroche de imaginación que hoy prima en el territorio de la publicidad. Y una advertencia clara de Sigue leyendo

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A propósito de mi inminente vuelo a Santiago de Chile, donde he sido invitado a hospedarme en el hotel Ritz-Carlton, el mejor de la capital, refresco mi memoria con un video que ausculté hace unos meses cuando la cadena norteamericana anunció a bombo y platillo la producción de tres películas que iban a cambiar la imagen de sus relaciones exteriores. Lo anoté en mi blog de Notodohoteles.com como un ideal del márketing hotelero que nadie hasta la fecha había imaginado.

Me llamó tanto la atención que reitero aquí lo dicho: una gasa supera en erotismo a la desnudez pornográfica. La imagen explícita de un hotel, como el sexo explícito, puede ser descarnada, sincera y conmovedora. Pero no facilita el ascenso a la nube de las emociones, no acompaña nuestro viaje por la geografía de las emociones. Ritz-Carlton promovió con mucha inteligencia y sensibilidad la realización de tres películas cinematográficas cuyo escenario eran sus hoteles, sin describirlos, pero situando en él tres argumentos cotidianos con su presentación, nudo y desenlace. Una obra maestra de la publicidad. Veámosla:

Woody Allen ya había demostrado años antes en Mahattan que una buena peli vendía más que el mejor publirreportaje sobre Nueva York. El lenguaje televisivo y el fenómeno YouTube en Internet se configuran ahora como un soporte valioso para los reportajes de actualidad que incluyen entrevistas a determinados personajes. Al adquirir hace un año la Real Posada de la Mesta, los franceses Marcel Artigues y Brigitte Siarras supieron valerse de un video promocional en el que su discurso, algo exótico, causaba mayor expectación que el paisaje descrito a su alrededor. Esta entrevista puede verse en YouTube:

Al calor de lo visto, decenas de portales se han lanzado a la caza de hoteleros que financien un tipo de telebasura cada vez más visible en la red. Algunos pican el anzuelo por imprudencia o ignorancia. Otros, sin embargo, se reafirman en un lenguaje filmado tan vulgar como reluctante al viajero culto. Y sólo consiguen interesar a los adeptos al pastiche y el turismo de hipermasas gustoso de un Marina d’Or. Sus vídeos sí que les hacen justicia:

Sólo queda, después de esto, que cada quien escoja el modelo de promoción que más le pegue.

Fernando Gallardo |