Robots invencibles hoy aliados a humanos

watson

Aquella tarde de febrero de 2011, Brad Rutter mostraba un nerviosismo inusual en un competidor acerado como él, sin mucho que ganar y casi todo que perder. A lo largo de varios meses había acumulado una fortuna de tres millones de dólares apabullando a todos sus oponentes en el popular juego de la televisión norteamericana, Jeopardy. ¡Era el que más dinero había ganado en toda la historia del programa! Junto a él, sonreía, incrédulo por lo que ambos estaban viviendo, el protagonista de la racha más larga del juego, después de 74 victorias seguidas, Ken Jennings. Nadie antes había presenciado un duelo así. Alex Trebek, el conductor del programa, miraba aterrado a la cámara, sin la compostura necesaria para consolar a estos dos concursantes entonces legendarios.

En medio de la tarima, invisible para la audiencia, se apostaba el tercer concursante. De nombre, Watson. Su apellido: IBM.

Durante nuestra ronda de seminarios 2014 por diversas ciudades españolas y norteamericanas sobre el impacto del Big Data en la industria turística, tuvimos ocasión de explicar detenidamente quién era Watson y cómo un robot hijo del célebre Deep Blue, que en 1997 destrozó al campeón del mundo de ajedrez Gary Kasparov, había demostrado ante millones de telespectadores la victoria definitiva de la máquina sobre el hombre. Este asombroso suceso cambiaría para siempre el destino de las habilidades personales e impactaría gravemente en el mercado laboral, como ya empieza a percibirse en numerosos sectores económicos, el turístico incluido. Precisamente sobre esta inquietante realidad, la del trabajo escaso y los bienes abundantes, disertaremos en la próxima ronda de seminarios del año 2016.

¿Cómo utiliza Watson la analítica Big Data y es capaz de vertebrar un lenguaje de entendimiento hombre-máquina? El robot tuvo acceso a 200 millones de páginas de contenido, que incluía el texto completo de la Wikipedia en su versión inglesa, lo que suponía cuatro terabytes de almacenamiento en disco, pues las reglas le impedían estar conectado a Internet durante el programa. Su soporte de hardware, instalado en un set aparte, visible al público presente, comprendía dos unidades con cinco bastidores de nodos controladores y 90 servidores IBM Power 750 que utilizaban un procesador de 3.5 GHz con ocho núcleos capaces de ejecutar cuatro hilos al mismo tiempo. El sistema contaba con un total de 2.880 núcleos de procesamiento Power7, y una memoria RAM de 16 terabytes.

La dinámica del Jeopardy es muy conocida en Estados Unidos, donde históricamente ha sido el juego más popular de la televisión. Watson tuvo que esperar a que el conductor del programa leyera en su totalidad cada pista de la que se requiere una pregunta. Es un juego inverso de preguntas y respuestas. Tras formular la pista se encendía una señal que invitaba a los concursantes a activar su zumbador en el instante justo de tener la solución. Al mismo tiempo, y en las mismas condiciones que los concursantes humanos, Watson recibía las pistas en forma de textos electrónicos inscritos en una pantalla. Para este robot, la principal innovación de IBM no fue crear un algoritmo de ejecución, sino exacerbar el procesamiento ultrarrápido de miles de algoritmos destinados al análisis del lenguaje natural que facilitara la solución correcta. En su código, Watson podía diferenciar las probabilidades de acierto midiendo el número de algoritmos que encontraban por vías paralelas la misma respuesta, tras lo cual realizaba comparaciones con su base de datos para determinar si la solución tenía sentido o no. Mientras Watson escuchaba y leía las pistas, su cerebro analizaba las respuestas posibles antes de que se encendiera la señal, al igual que hacían los concursantes humanos. Pero muchísimo más rápido que ellos. El tiempo de reacción de Watson fue más corto que el de sus oponentes, excepto cuando los humanos se anticiparon a la señal en lugar de reaccionar a ella. Watson comunicó sus preguntas con una voz sintetizada a partir de grabaciones hechas siete años antes para un programa de lectura desarrollado también por IBM.

Sin embargo, en este cibermundo mediático de Jeopardy jamás apareció el dios de esta fantasía mecánica convertida en realidad no precisamente virtual. David Ferrucci es su nombre. Director del Departamento de Análisis e Integración Semántica en el Centro de Investigación de IBM que diseñó a Watson. Experto en tecnologías del lenguaje natural y gestión del conocimiento. La única persona en el mundo capaz de crear el Terminator del saber humano.

Al frente de un equipo de 25 investigadores, Ferrucci comenzó a explorar para IBM la viabilidad de un sistema informático que pudiera rivalizar con campeones humanos utilizando masivamente un paralelo de computación fundamentado en la evidencia. Hasta entonces, la inteligencia artificial se centraba en la minería de grandes datos para hacer predicciones, un sistema sustentado en probabilidades estadísticas y según unos patrones determinados. Pero un enfoque puramente basado en datos no llega a explicar todas las decisiones, sometidas a la intuición y emocionalidad de una circunstancia, pensaba el ingeniero de IBM. La analítica Big Data ha demostrado ser increíblemente poderosa para el procesamiento del lenguaje natural y otras tareas semánticas, como el buscador de Google. «Watson, por el contrario, construye paso a paso gráficas y diagramas que siguen un trazado de información en lugar de efectuar correlaciones estadísticas», explicó Ferrucci durante las semanas posteriores al triunfo de su máquina en el Jeopardy.

Es decir, Watson es un híbrido de las herramientas Big Data capaz de identificar probables cadenas de inferencia, aquello que los humanos argumentamos como explicaciones lógicas, el por qué de las cosas. Sí, Watson piensa como los humanos, aunque no genera emociones, incontinencias, sentimientos ni caos como cualquier persona.

En 2013, David Ferrucci cambió de compañía para desarrollar un excitante proyecto de análisis de mercados para Bridgewater Associates, el mayor fondo de inversión del mundo, que hoy gestiona 169.000 millones de dólares (151.325 millones de euros). El reto no es menor que el que supuso Jeopardy: hacer que los clientes de Bridgewater ganen siempre en Bolsa o en el mercado de bonos, pues aunque estas inversiones revisten frecuentemente un carácter emocional sí que el Big Data detecta el sentimiento de mercado y sus pautas coyunturales. Por su parte, IBM comercializa hoy Watson para aplicaciones industriales y modelos predictivos de salud, principalmente, como el diagnóstico del cáncer y los ciclos del Alzheimer. Ambas empresas con la firme convicción de que el Big Data y la robótica no han sido diseñados para ir contra, sino a favor del hombre, sus carencias y sus debilidades.

Desde el siglo XIX, el maquinismo domina las rutinas de nuestras vidas. Los robots trabajan ya en muchas fábricas, no solo en las de automóviles. Y también van penetrando, más lentamente, en la industria hotelera. ¿Les damos una cálida bienvenida o los desafiamos al Jeopardy?

Fernando Gallardo |

Un comentario en “Robots invencibles hoy aliados a humanos

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