El productivo diálogo textil

rfid

—La temperatura exterior está subiendo. Conviene que abras los poros y dejes pasar el aire.

—Tejido poroso activado. Tú también podrías echar una mano y abrir la tercera lámina exterior, mi querida ventana.

—No, está arreciando el viento del norte y podría estropear mi estructura. Que abra el colchón sus ventiladores. Le acaban de suministrar el último modelo de enfriador lateral, que ya va por su versión 8.0

—Siempre me encomendáis a mí el trabajo más esforzado. ¿Por qué no se enciende usted, señor aire acondicionado?

—Oído cocina. Estaba intentando medir el nivel de polución por ácaros en el interior del dormitorio. Creo que las señoras sábanas han llegado esta mañana de la lavandería con más densidad de ellos que en ocasiones anteriores.

—Silencio ahora, que parece que nuestro huésped se está despertando.

Este diálogo, insólito hoy, ocurrirá mañana en cualquier habitación de hotel. En silencio, por supuesto. Y, ello, en menos de una década. La era del Internet de las Cosas ha comenzado. No solo el de las cosas inertes. También el de las cosas inteligentes. El colchón le hablará a las sábanas. Éstas, a su vez, recrimirán al aparato de aire acondicionado el no activarse para atemperar la habitación, mientras le solicitarán a las ventanas que se hagan permeables al relente nocturno. Los muebles conversarán entre sí, y éstos con los demás elementos de la pieza. El aire acondicionado, los grifos del cuarto de baño, el termostato, las paredes emisoras de contenidos informativos. Y, todos, al unísono, con el órgano gestor biónico del hotel.

No es una película de ciencia fición. Es un proceso tecnológico que ya ha comenzado y puede verse en algunos establecimientos avanzados, como el Westin de Nueva York o el Tower de Londres. Me refiero al embrión de diálogo que ya se está produciendo en la operativa hotelera con los textiles etiquetados mediante un chip RFID. La empresa valenciana Resuinsa ya los comercializa.

La tecnología RFID es un sistema de identificación de objetos que utiliza ondas de radio para la comunicación. El sistema consiste en la adherencia de un chip de reducidas dimensiones mediante una etiqueta al producto que sea, ora una toalla, ora un aparador de pared. Permite almacenar información y transmitirla por radiofrecuencia a un lector. Todos los iPhone de última generación los incluye, y con él se pueden realizar pagos por acercamiento (Apple Pay) o recibir mensajes a través de beacons (balizas digitales) instaladas en ciertos lugares estratégicos. En la industria hotelera se revela útil, por ejemplo, para controlar la trazabilidad de cualquier producto, desde la recepción del material y almacenamiento hasta sus movimientos.

La división hotelera de Resuinsa, una corporación textil presente en 81 países y con más de 6.000 clientes, ofrece desde el año 2000 estos chips RFID UHF no sólo para evitar el robo de prendas (sólo en España, el sector hotelero pierde cada año 200.000 euros en toallas robadas), sino para gestionar el stock y la mecánica de lavados. Consideremos que una lavandería industrial acomete el lavado de la lencería de una habitación al menos unas 400 o 500 veces y con productos más agresivos que los usados en el hogar.

Un estudio de Gallup apunta a que la diferencia de gasto entre un cliente leal a la marca de un hotel y quien no lo es puede llegar a ser de 168,58 euros en los establecimientos de alta categoría. Por regla general, estos hoteles renuevan cada seis u ocho meses su inventario de lencería debido al gran desgaste producido por su lavado. Pues bien, los fabricantes de chips RFID para el sector textil aseguran que una monitorización integral del sistema de lavado en estos hoteles alargaría una cuarta parte más de la vida actual de sus prendas textiles. Además, ese diálogo digital entre las diferentes prendas incrementaría la sostenibilidad de la operación al no desperdiciar ni una gota de agua y energía.

Cualquier operador hotelero que utilice esta tecnología conocerá al instante cuántos lavados revisten cada una de sus prendas, cuántos artículos envía a la lavandería y cuántos le son devueltos, la cantidad acumulada en el almacén de cada piso, por no mencionar el control ejercido sobre los hurtos. Además, la lavandería sabrá en todo momento la carga real de cada tambor de una lavadora. Y, así, podrá rentabilizar su negocio mediante el control de la vida útil de la ropa. Porque automatizar la captura de datos, evitar los errores, disminuir los costes y facilitar el intercambio de información entre hoteles y gestores dejará de ser un costoso desafío el día en que la robotización de estos procesos sea una realidad.

La digitalización progresiva de la gestión hotelera se sustentará en el Internet de las Cosas y en la aplicación de inteligencia artificial en todos los procesos operativos. Es hora de prepararse para un nuevo desafío tecnológico. O, cuanto menos, estar alerta para que, una vez más, no pille a los hoteleros desprevenidos.

Fernando Gallardo |

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