Una lluvia de cancelaciones agua el verano

Un sondeo de última hora revela que mientras algunos destinos turísticos obtienen mejores resultados de los esperados, otros se debilitan por el miedo a los numerosos rebrotes de coronavirus que afectan a la Península

El incremento vertiginoso de los rebrotes de Covid-19 está haciendo mella en las reservas turísticas, cuyo vigor a lo largo de todo el mes de junio había sorprendido a muchos. España, en su conjunto, era optimista con unas cifras de ocupación que muy bien podrían superar el 50% al abrirse de nuevo las fronteras internacionales y vislumbrar la reanudación de los vuelos, una quimera a ojos de los analistas tan solo unas semanas antes, en medio del confinamiento dictado por el Estado de Alarma.

Pero no solo es el miedo a nuevos contagios lo que está generando este aluvión de cancelaciones. También, como acertamos a vislumbrar durante las reuniones online de la red #RenacerDelTurismo que organizamos durante la Gran Reclusión, son los factores ambientales y psicológicos que pesan sobra la forma en que entendemos el turismo vacacional: la atmósfera restrictiva por tener que usar mascarilla y guardar el preceptivo distanciamiento físico, las limitaciones en todo tipo de celebraciones y concentraciones festivas, la visión de las colas frente a los comedores sociales (han crecido hasta un 130% en numerosas localidades turísticas), así como los controles en playas y áreas de esparcimiento turístico que, todos ellos, constituyen un factor disuasivo innegable a la hora de tomarse unas vacaciones tranquilas y en completa libertad. 

La percepción general es que se están cancelando un 70% de las reservas para lo que queda de este mes de julio y todo agosto. Sin embargo, los sondeos que recibimos de los distintos grupos demuestran que la cosa va por barrios.

En la Costa del Sol, la demanda de julio se centra en el último minuto, aunque las cancelaciones de agosto se están moderando en esta misma semana. Septiembre soporta una demanda todavía muy débil. Marbella, en concreto, recobra cierto pulso con clientela mayoritariamente nacional de alto poder adquisitivo, muy activa los fines de semana, pero escasa en días laborables. Los hoteles de gran lujo presentan medias de ocupación en torno al 40%. Los hoteles de alto nivel, ascienden al 60%, mientras que los de primera categoría o categoría media apenas superan el 40%. Y para el mes de agosto se esperan ocupaciones un 15% superiores, lo que supone una media general del 50%, siempre con reducciones de tarifas significativas que en muchos casos superan el 25%. Por su parte, Fuengirola se ralentiza, quizá porque el poder adquisitivo de su clientela tradicional no es tan elevado como el de Marbella. Algunos establecimientos de Torremolinos han asistido a recortes de más del 30% precisamente en un año que comenzó con llenos históricos, pero que ya solo puede atraer por fidelidad a clientes repetidores y, por precio, a clientes nacionales de menor nivel económico que los centroeuropeos.

En otros destinos andaluces verificamos que Huelva flojea, mientras Almería y el Cabo de Gata están ofreciendo resultados mejores de los esperados.

Nos informan, así mismo, que la costa de Cádiz está a reventar durante estos días de julio. Y se esperan iguales resultados en agosto si los veraneantes se comportan con la debida prudencia. No así ocurre en los destinos de interior, donde el panorama turístico flaquea en ocupaciones y reservas para agosto. El calor y, sobre todo, la incertidumbre de una segunda oleada del coronavirus pueden ser un óbice muy grande para la remontada.

La incertidumbre es tan grande en la costa valenciana que mucha gente reserva al mismo tiempo en la playa y en el interior. Y, a última hora, en función de las noticias, se decide por lo uno o por lo otro, con lo que el nivel de cancelaciones se mantiene alto. En Denia, la ocupación de viviendas turísticas es alta tanto en julio (en torno a un 80%) como en agosto (un 90%), mientras que la de los apartamentos se resume en un 50% y una cifra aún más baja arroja la de los hoteles. Por el contrario, el mes de julio discurre muy débilmente en Benidorm. Y no se espera que la cosa mejore en agosto.

La Costa Brava registra unas ocupaciones igualmente bajas, salvo los fines de semana, en que se pone a reventar gracias a la diáspora de Barcelona, que podría verse cortada en agosto ante las previsiones de un nuevo confinamiento urbano. Franceses, ingleses, centroeuropeos y rusos han desaparecido de las playas de Lloret, Roses, Salou y otros núcleos veraniegos. La ocupación oscila entre un 10% y un 15%, salvo los fines de semana, donde el descenso de precios anima a llenos esporádicos en tanto la clientela espera unas próximas restricciones.

En el costado opuesto de la Península, lo único que se salvan son los alquileres de casas familiares. La Vera, el Jerte, Plasencia, Ambroz y otros núcleos rurales de Extremadura registran a fecha de hoy una escasa ocupación. En otras comarcas, las cancelaciones para agosto superan el 70%. En las ciudades de Cáceres y Trujillo se trabaja razonablemente para estas calendas, pero con descuentos en el precio de hasta un 40%.

Lo mismo ocurre en las ciudades de Jaén y Granada, que se mueven en niveles muy bajos, aunque las Administraciones públicas muestren un optimismo no razonable, la verdad.

Castilla-La Mancha mantiene unas ocupaciones por debajo de lo habitual, si bien mejores de lo esperado. Existe gran confianza en agosto y en el turismo de interior para bolsillos saneados.

Más al norte, en Castilla y León el verano discurre con afluencia serena de viajeros que demandan, prioritariamente, casas aisladas con piscina. Y se muestran dispuestos a pagar por ese plus. Algunos destinos poco conocidos todavía, como la ruta del Románico Norte, en Palencia, están llenos a rebosar desde julio a septiembre.

Pirineos recibe visitantes, pero en niveles muy inferiores a los de años pasados. Y quizá también por debajo de lo esperado. El cierre perimetral de Lleida y la retrocesión a la fase 2 de Huesca ha producido mucho miedo y un alto número de cancelaciones para julio. Existen mejores expectativas para agosto, dentro de la incertidumbre que se vive al sur de los valles pirenaicos.

La Rioja, que se mostraba optimista durante el confinamiento, se rinde a la evidencia de que su recuperación va demasiado lenta y el ocio nocturno, por lo que atañe al vino, asusta. 

Algo parecido ocurre en el País Vasco, por debajo de las cifras barajadas al principio. Concretamente, Bilbao fluctúa entre un 20% y un 35% a lo largo de julio, gracias a las rebajas (hoteles de cuatro estrellas a menos de 70 euros) y una ventana de tres días en las reservas de última hora, con las mismas perspectivas para el mes de agosto. En gran parte de las ciudades y comarcas vascas, las cancelaciones siguen en mayor porcentaje que las reservas.

En la costa rural de Cantabria, el mes de julio está funcionando muy bien, incluso con ocupaciones del 100% en establecimientos de cierto nivel, y peor en los de precio más bajo. El interior cumple más o menos las mismas reglas: llenos los establecimientos seguros, a medio llenar aquellos cuyo producto no está completamente actualizado. Llama la atención el caso de algún hotel que decidió instaurar el check-in online a la totalidad de los clientes y la satisfacción generada por este cambio ha sido tan grande que desde el 26 de junio hasta el 27 de agosto su ocupación está al 99% con picos eventuales del 100%. Por el corredor del Cantábrico está circulando hoy un número no desdeñable de vehículos franceses, alemanes y suizos. Unos cuantos hoteles del interior cántabro están ofreciendo para estos viajeros una aplicación de actividades y experiencias en WhatsApp (Nomads Cantabria) que está contribuyendo a reforzar la confianza en el destino.  

En Asturias se registran más reservas nuevas que cancelaciones este mes de julio. Y mejor comportamiento del turismo en el Oriente que en el Occidente, donde las repercusiones negativas del rebrote en la Marina lucense ha producido cancelaciones del 40% en las dos últimas semanas. Las demás zonas rurales, como era previsible, rozan el lleno absoluto hasta septiembre. Aunque algunos empresarios informan de un parón a mediados de agosto en las reservas.

Finalmente, las ocupaciones hoteleras en Galicia van un poco mejor de lo esperado.

[Estos datos provienen de un sondeo genérico efectuado entre el 21 y el 23 de julio en las 16 redes colaborativas de la plataforma #RenacerDelTurismo, creadas durante la pandemia en 16 destinos españoles, excluidos por razones organizativas Madrid, Barcelona, las islas Baleares y las Canarias, salvo Lanzarote. Las anotaciones son meramente orientativas, ya que no reúnen las condiciones para ser un cuadro estadístico ni para inferir conclusiones más allá de las meramente expositivas

Fernando Gallardo |

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