¿Se puede puntuar un hotel?

“Has estado sobresaliente, cariño. Te mereces un 10 en la cama.”

ruleta¿Se puede valorar una experiencia amorosa? Esta pregunta salta a la palestra de cuando en cuando para acuciarme a explicar qué argumento o sensación me sirven para ponderar los valores de un hotel en mi crítica semanal de EL PAÍS y si tal prontuario justifica la evaluación numérica de las instalaciones y los servicios cuando el establecimiento de turno se significa por su singularidad o carácter propio. Algunos hoteleros me lo inquieren en Facebook con más curiosidad que leso derecho de réplica.

“Creo que eso hacen nuestros huéspedes con sus opiniones”, arguye Antonio Gómez (Quintana del Caleyo), quien deposita en el prescriptor la responsabilidad de valorar “los espacios, la arquitectura, el lugar, el encanto, los desayunos, las charlas, el trato, el silencio, cualquier otra sensación vivida” en la misma medida en que la clientela puntúa en su fuero interno las experiencias y emociones obtenidas en el hotel.

La crítica o la queja deben servir al hotel como herramienta de mejora continua, sostiene a su vez Palmira Rodríguez Servando. “El problema radica cuando los evaluadores miden las emociones o sensaciones con los mismos parámetros con que pueden medir lo tangible.”

Porque este es el debate que provoca la azagaya periodística que nos blande el propietario del hotel Consolación, Santi Mas de Xaxas, con el acicate de saberse objeto de valoración este mismo fin de semana por mi rúbrica en El Viajero. Objeto de una tabla de puntuaciones que hoy todavía desconoce… “¿Acaso se puede puntuar una experiencia? ¿Una sensación? ¿Un estado? ¿Una emoción? ¿Una vivencia?” Porque, como alega nuestro interlocutor, eso queremos que sean los nuevos hoteles de los sentidos. Emoción frente a razón. Corazón frente a hígado. Mi pálpito contra mi pulso sistólico.

Tantas veces me he declarado nada partidario de la clasificación oficial por estrellas de los hoteles que ahora me va a resultar difícil encontrar un argumento a favor de mis propias puntuaciones semanales. No se sostienen en puridad, lo sé. De hecho, no las utilizamos en la selección hotelera de Notodohoteles.com. El peor hotel del mundo puede ejercer un día cono el mejor del mundo, lo he suscrito muchas veces. Es el poder de una sonrisa lo que importa, el aleteo de una corazonada, el soplo de un susurro, la tonalidad de un cielo, la densidad de una atmósfera… Son tantas cosas imperceptibles, apenas imaginables, intangibles o someras en su esencia que resulta abrupto etiquetarlas con suspenso, aprobado o notable.

¿Por qué entonces las puntuamos? El lenguaje de la comunicación es más preciso cuanto más convencional se vuelve. Todos sabemos que un ratón es un mamífero pequeño del orden de los roedores, familia de los múridos, subfamilia de los murinos. Pero el lector entenderá que mientras escribo estas líneas no tengo a mi ratón dando vueltas a una rueda en su jaula, sino inmóvil sobre mi escritorio, junto al teclado, y no precisamente porque lo haya domesticado. Utilizamos una convención lingüística o de estructura matemática para entendernos y, así, comunicarnos. Es el contexto de la frase o de la ecuación lo que nos sitúa en su condición. Es la referencia analógica la que nos ilustra con precisión.

Por convención matemática, el 0 indica nulidad y el 10, tetractis, sefirot, la totalidad. Signo de perfección. Las diez lámparas. Las diez vírgenes. Los diez talentos. La base de nuestro sistema algebraico. La camiseta de Pelé y Zidane.

Claro que es difícil entender el distingo entre un 6 y un 6,5, lo mismo que entre el 7 y el 8. Pero sabemos que un desayuno de 3 es vulgar y de 1 es incomestible. Que el 10 en atención no se refiere a Bo Dereck, sino a un hotel que te agasaja desde que entras hasta que sales, con nombre y apellidos, noble y personalmente. Que tranquilidad 2 pintan bastos, mientras que un 9 te sube al séptimo cielo. Que un edificio que se cae no merece un 8, ni tampoco ese falso historicismo decorativo en el que algunos han caído por creerse alguien en arquitectura. Cierto es que otras notas me incomodan y hacen dudar, como las otorgadas a la instalación. Tiemblo al calificar con 5 a un hotel austero frente a otro que te pone la alfombra roja y deleitea el paladar de tus hijos con un menú infantil. Lo que para unos es un bálsamo –el silencio–, para la familia es puro aburrimiento. Hay quienes no soportan el barullo de la tele en el comedor y los hay que no cenan mientras no vean los goles de la semana. Gente para todo, hoteles para unos pocos.

Porque es imposible contentar a todos promovemos establecimientos de nicho y que cada cual escoja el suyo. La nota máxima puede recaer en el hotel de los goles tanto como en el del silencio. A cada oveja, la sensación que le asemeja. Bien entendido que mis querencias por los silencios solo valen lo que mi entendimiento y circunstancia, sin que me postule a papa o padre de ninguna iglesia. Si mi puntuación sirve de referencia es porque algunos me leen, me creen, me vigilan y no se acomplejan. Subjetivamente. Con firma propia.

De ahí que en mi ponencia ratifique siempre el valor prescriptivo de las personas y no de los sistemas. Uno es reconocible por su naturaleza humana. El otro, cada día más, papel mojado.

Fernando Gallardo (@fgallardo)

Un volcán de oro para digerir las críticas

exabrupto Esta mañana me he desayunado con dos correos muy diferentes entre sí sobre el mismo tema. Ambos contenían respuestas a sendas quejas de mis lectores, clientes de hotel, en Notodohoteles.com, lo cual me ha conducido a reflexionar una vez más sobre qué hacer con la clientela, si cachetearla, burlarse de ella, cortejarla para que repita, extenderle la alfombra roja o, simplemente, mirar hacia Antequera.

Apuré un trago de Volcán de Oro infundido en mi cafetera de émbolo luego de regurgitar una galleta con el sonido característico –¡glup!– de quien se atraganta por la lectura de algo que indispone. Leamos cuál fue la primera misiva:

“Le voy a decir una cosa muy claramente (al respecto de una crítica de un cliente publicada en Notodohoteles), nadie y le repito nadie, juega con el esfuerzo de mi familia, eso no se lo permito a nadie, (…) le garantizo que gracias a nuestra buena reputación, larga trayectoria y a estar muy, muy bien relacionados, seguimos siendo referentes en nuestro sector. Por supuesto que si no se retiran las falacias y calumnias sobre nuestra casa que se vierten en una página web que supongo es un buen negocio para usted, vamos a utilizar toda nuestra fuerza en los medios  autonómicos y nacionales, y le aseguro que la lista de íntimos amigos en el sector nos da  un gran soporte. Por otro lado no descartamos ninguna de las medidas jurídicas que están a nuestro alcance, y por supuesto que las acciones que determinen nuestros abogados irán directamente contra los responsables de la empresa que son soporte de las calumnias. A estas alturas no permito que nadie manipule mi empresa ni juegue con mi familia (…)”

Firma el correo Javier R. Gutiérrez González, en nombre de la Posada Mayor de Migueloa. Es la réplica a esta crítica publicada por un cliente en Notodohoteles.com.

La siguiente galleta me llegó al píloro con un efecto, desde luego, más volcánico. ¿Sería por el aroma contundente de este café?

“Estimada Olga, le agradezco sus críticas y los comentarios que figuran en esta página de Notodohoteles.com. Quería informarle que ya están disponibles en el hotel Cerro de Hijar habitaciones con aire acondicionado. Gracias a clientes como usted podemos seguir mejorando día a día. Espero que nos vuelva a dar la oportunidad de sorprenderle con nuestras mejoras en otra ocasión. Muchas gracias de antemano por su atención y reciba un cordial saludo.”

Firma el correo Guillermo González, director del hotel Cerro de Hijar. Es la réplica a esta crítica publicada por un cliente en Notodohoteles.

Y ahora, apurada la taza de este estupendo café guatemalteco y dado por concluido el desayuno, me gustaría preguntar a mis contertulios de este Foro con cuál de los dos réplicas se sentirían más identificados.

Fernando Gallardo (@fgallardo)

La firma del caracolillo

caracolillo Muchos de mis lectores se preguntan qué clase de jeroglífico acompaña de un tiempo a esta parte mi rúbrica al pie de cada artículo. Figura entre paréntesis, con la inicial de mi nombre y mi apellido completo, solitaria y cabalística, que es lo que destilan todas las referencias al simpático caracolillo, decía uno, o el símbolo universal y consuetudinario en Internet de la arroba. Sí, ésta: (@fgallardo).

A semejanza de la grafía consensuada para el correo electrónico, todo lo que contiene algo viene precedido por el símbolo [at], la arroba (@), se decir, dentro de… Si escribimos fernando@fernandogallardo.com es porque el buzón de fernando está localizado y contenido en el dominio fernandogallardo.com, al igual que el apartado de correos X significa la casilla X dentro del casillero puesto a disposición del público por el organismo oficial de Correos.

Pues bien, la referencia @fgallardo se utiliza en Twitter para señalar a quién van dirigidos los twits (mensajes de 140 caracteres máximo) o el identificador de quien los emite. Con ello deseo significar la relevancia de esta nueva herramienta social y fomentar su uso dentro de nuestro Foro de la Ruina Habitada. Me recuerda mucho los primeros tiempos de Internet, cuando casi todos mis amigos y congéneres se extrañaban de la caligrafía de mi rúbrica, que adosaba en todas las misivas una dirección de correo electrónico (de aquella, usaba Compuserve).

No es ésta, sin embargo, la única novedad. Arriba, a la derecha, vemos un cuadro de suscripción al Foro. Google adquirió recientemente el agregador y organizador de feeds (redifusión de contenidos web como éste artículo del Foro) para que los artículos indexados recirculen entre los usuarios suscritos al Foro de manera más fácil y fluida. Cualquiera que se apunte –lo recomiendo– recibirá a través del correo un boletín con los nuevos artículos del día. Ello no impide que siga funcionando la suscripción de la columna derecha, más abajo, con la que además se está facultado para publicar artículos en el Foro. Ambas suscripciones son importantes para dar solidez a este proyecto de cooperación y de intercambio de ideas.

¿Qué más? Continuaremos insertando encuestas informales como ésta que nos acompaña. No serán rigurosas, pero sí nos puede servir como termómetro de la realidad o del estado de pensamiento colectivo. Los datos obtenidos los debatiremos cada seis meses en los encuentros presenciales que el clúster organice con el espíritu de Jávea.

Con referencia al Clúster de la Ruina Habitada, un cambio de look está previsto en el Foro en cuanto se constituya esta agrupación hotelera y se dote de presupuesto al Foro para convertirse en su soporte social y de expresión colectiva. Hemos insertado el mapa del clúster como un paso previo al protagonismo que adquirirá esta entidad en el Foro, y su actividad plenipotenciaria en el Foro servirá, sin duda, para sumar adeptos.

En breve implantaremos el sistema de afiliación Google FriendConnect, que replica en cierto modo a Facebook, aunque ofrece un mayor grado de visualización en blogs y otras herramientas sociales. De momento, estará disponible en pruebas al pie del formulario de participación en el Foro, que se puede ver aquí.

Nos movemos en el espacio sideral para captar electrones, y no como vimos que hace tramposamente el ununbio, cooptándolos de su esfera interna. Lo nuestro es ser claros como el agua.

Fernando Gallardo (@fgallardo)

Que los sueños no devengan en pesadillas

Escribir algo es un acto de sincerarse, dicen. De autoafirmarse. De decir en definitiva «pienso esto y soy así». Hace muy pocos días, el Consejo de Ministros monográfico sobre Turismo celebrado en Mallorca aprobó una serie de generosas ayudas para fomentar nuestro un tanto decaído sector. Quizás muchos de los que leen este Foro se animaron a llamar a un arquitecto, hacer un par de números y emprender lo que llamo la Senda de los Sentidos. Quizás. 

De entrada, bien pensado: posicionarse ante la crisis es una actitud inteligente. Ser diferente, luchar por nuevos mercados y atraer otro público. Esa es la (buena) teoría. La que vale, la que hemos oído muchas veces. No ser como los otros puede ser la solución.

Pero que las ganas de agradar no sean las tumbas de vuestros establecimientos. Debemos hacer entender a arquitectos y constructores que si bien tenemos empresas hoteleras, la mayoría son pequeñas y familiares. A la par que no somos ricos y no nos podemos permitir según qué aventuras. Sentidos, sí, pero con cabeza. Con presupuestos firmados y con una rentabilidad preasignada a las mejoras que introducimos a nuestro establecimiento. A veces, los dibujos salen caros… Fiarlo todo al ICO -esto es, al banco- puede traer más de un problema: debemos saber parar, saber decir «hasta ahí podemos». Pues el podemos llega normalmente hasta donde empieza nuestra financiación propia.

Por tanto, lo primero que deberíamos examinar es si realmente podemos o dejamos los riesgos para otros. ¿Perogullo? Experiencia, que no es lo mismo. Ser diferentes, sí. Ofrecer algo no único pero sí diverso, también. Y que los sueños no devengan en pesadillas.

Bernat Pere Joan Jofre i Bonet, hotel Son Esteve

Un aluvión mediático de ruinas

El año pasado por estas fechas inauguramos en silencio este Foro de innovación, debates, intercambio de ideas, sugerencias y chascarrillos varios con el propósito de dar continuidad a lo que me venía entreteniendo desde hacía casi dos veranos septentrionales: las jornadas hoteleras de La Ruina Habitada. La mayoría de los participantes me formuló su deseo de repetir sesión para analizar lo acontecido y hacer balance de lo que cada uno había emprendido en su casa tras los conceptos analizados durante aquellos encuentros. A fin de no dilatar su reedición se me ocurrió que trasladar al mundo virtual todo lo iniciado en el mundo real podía sernos muy útil en ese desiderátum de continuidad.

Y aquí estamos todos juntos un año después. Miembros sucriptores, colaboradores y meros lectores, amigos todos, en número de 700 diarios, que no es mala cifra para un Foro tan específico y peculiar como éste. A su través, seguimos engordando nuestro acervo ideológico y profesional, cada cual en lo suyo y desde lo suyo. Con la vista puesta en lo de siempre, en lo nuevo, en lo que está por venir y también en aquello que jamás sucederá, pero fue bonito pensarlo.

Desde su creación, el Foro ha mantenido incólume la idea de habitar los sentidos. Tanto es así que algunos establecimientos hoteleros ya andan en obras para aplicar todo lo aquí aprendido. Porque, como en el proyecto original de La Ruina Habitada, todo comenzó con un darse la vuelta y mirar de otro modo. Así lo han venido reflejando diversas publicaciones sobre arquitectura, estilismo y vivienda de todo el mundo, en diversos idiomas. He a continuación una muestra.

Diseño Interior dio el pistoletazo de salida con un extenso reportaje fotográfico a cargo de Ángel Baltanás. Luego vino EL PAÍS Semanal, que fue leído por millones de personas. La revista Tribuna Abierta se interesó por ese signo de vanguardia rural. Los diarios regionales también se hicieron eco de la noticia. El Diario Montañés publicó un amplio reportaje sobre el experimento de la Ruina. Diario Palentino ha publicado dos: Una ruina minimalista y muy habitable,  Arquitectura de los Sentidos, además de varias reseñas sobre las Jornadas hoteleras de La Ruina Habitada. Por proximidad y porque a sus editores les interesa mucho, muchísimo, la arquitectura, el semanario Carrión dio igualmente cuenta de lo que se ha venido cociendo en su zona de influencia, Cantabria y Palencia. Este periódico ha reportado ampliamente el recetario arquitectónico de Jesús Castillo Oli. Bajo el título La arquitectura en las tripas fue publicado un ideario de lo que este arquitecto y un servidor nos trajimos de un viaje de prospección por Japón. Y, cómo no, también dio amplia difusión de lo acontecido en los encuentros con hoteleros de toda España. Dialogamos sobre la liturgia de la bienvenida, la no recepción y otras muchas cosas. La aldea de Porquera de los Infantes saltó de repente a la actualidad.

La Ruina Habitada atrajo inmediatamente la atención de los medios internacionales. Primero fue la revista rusa Digest, que se explayó en un largo reportaje que hoy preside la mesa central del loft. Luego, la sueca Sydsvenskan. La noruega Residence. La británica Grand Designs. La chilena Chef & Hotel. Y las norteamericanas ArchitectureCasa & Estilo, ésta última perteneciente a la comunidad latina.

A raíz de todo ello, una marea ha inundado Internet. Encabezado por la Wikipedia, la Ruina ha figurado en la portada de webs españolas como Enfemenino, francesas como Notre Loft, británicas como CoolBoom, portuguesas como Sinap5e, húngaras como Design Pumpa, ucranias como DJournal y Last Night, polacas como Designerski, rumanas como Stud y norteamericanas como Materialicious, que la seleccionó entre las 30 mejores casas de España.

Próximamente saldrá un libro en el que La Ruina Habitada aparece seleccionada entre las 100 mejores casas del mundo, editado por la prestigiosa Wallpaper.

Todos hemos aprendido mucho de La Ruina Habitada, qué duda cabe. Propios y extraños. Arquitectos y hoteleros. Miles de curiosos capaces de fletar un autobús para visitar el lugar. Lo resume muy bien la viñeta que apareció en el diario El Mundo y que ilustra este artículo, arriba:

–¿Que no sabes qué hacer? Que Jesús «Ladrillo» te haga una suite de ortodoxia loft y un engawa de filosofía zen…

Fernando Gallardo

Estamos de cumpleaños

Próximos a comenzar la andadura del Clúster La Ruina Habitada, que utilizará este Foro como órgano de expresión, conviene repasar los datos estadísticos de su uso y qué auditorio supone para los hoteles que lo siguen de continuo, cuando se va a cumplir –el próximo 20 de junio– un año desde su puesta en marcha. En todo este periodo han sucedido muchas cosas. Desde la elucubraciones sobre la arquitectura de los sentidos o la ética del turismo hasta la convocatoria de El Rodat, que determinó el llamado Espíritu de Jávea, como colofón a dos años de jornadas de reflexión hotelera en La Ruina Habitada.

Pero, sin duda, lo que ha venido marcando el paso de los debates en el Foro ha sido la cacareada crisis turística. Muchos suscriptores han reaccionado con ideas e iniciativas que comparten aquí con el objetivo de ayudarse a superarla, cuanto antes mejor. La crisis no perdona a los durmientes, y este Foro contribuye a mantener a todo el mundo bien despierto. No lo digo yo, lo dicen los números. A tenor de la escasa participación en los debates pudiera deducirse que el uso de nuestro Foro queda relegado al escaparatismo ideológico o doméstico de unos cuantos, empezando por el que suscribe. La estadística, sin embargo, informa de otro panorama.

Si en el pasado mes de enero contabilizamos unos 500 hoteleros que leían estos artículos diariamente, ahora mismo la cifra se ha elevado a una media de 700. No son lectores ocasionales, sino 700 hoteles que entran a diario y leen todo lo que vamos publicando. Veámoslo en este cuadro proporcionado por la empresa 1And1:

cuadro_visitas_junio

Y así hemos evolucionado, mes por mes, en usuarios únicos desde junio 2008 hasta el presente 13 de junio:

 cuadro_visitas_junio2008 cuadro_visitas_enero-junio

En cuanto a la procedencia de las entradas, observamos una mayoría de hoteles españoles que viene secundada por un porcentaje muy llamativo de lectores latinoamericanos (este Foro tiene como idioma el español). Así es la relación de países que nos siguen:

  1. España: 63,94 %
  2. México: 6,25 %
  3. Chile: 3,72 %
  4. Argentina: 2,97 %
  5. Colombia: 1,55 %
  6. Perú: 1,51 %
  7. Portugal: 1,47 %
  8. República Dominicana: 0,69 %
  9. Alemania: 0,64 %
  10. Italia: 0,53 %

Los artículos más leídos durante el presente año han sido:

  1. De Chicago a Valparaíso: 22.881 veces
  2. Un nasciturus para la causa hotelera: 15.446
  3. Ideas para combatir la crisis turística: 14.377
  4. Frases para pensar: 13.816
  5. Generación geek: 13.584
  6. El hotel de los sentidos: 13.567
  7. Por quién están doblando las campanas: 13.469
  8. La isla remota: 13.465
  9. El buen nombre: 13.368
  10. Manta o edredón: 13.338

Con estos datos obtengo tres conclusiones claras. La primera es que el Foro engancha a un buen número de hoteleros y profesionales expectantes con lo último en pensamiento, tecnología y tendencias del turismo en general. Hay avidez por saber qué pasa en el mundo, cómo se mueven los viajeros y qué se les debe ofrecer para que la máquina siga funcionando. Al respecto de la baja participación en los debates, es meridiano que no todo el mundo tiene algo que decir. Y, en cambio, sí mucho que aprender.

La segunda conclusión es que la particularidad del idioma focaliza la atención en los países hispanohablantes, pero no solo en España. Es notorio, pues, el interés de mexicanos, chilenos, argentinos y demás lectores latinoamericanos por saber qué pasa en la hotelería y hacia dónde tienen que caminar en sus respectivos destinos. Sorprende el alto número de usuarios portugueses, algunos de ellos suscriptores y escribidores del Foro, por seguir unos artículos y unos debates en una lengua que no es la suya. Merece un reconocimiento porque expresa valentía, curiosidad y deseos de pertenencia a la comunidad virtual de hoteles, independientemente del lugar en que se encuentren.

Y, finalmente, el tercer razonamiento es que si interesa la lectura de lo que está sucediendo, también se sigue con expectativas los proyectos que se pueden poner en marcha desde este Foro. Tanto el proyecto del Hotel de los Sentidos, en Valparaíso, como el de la formación de un Clúster de empresas innovadoras mantienen a los foristas con el ojo puesto en todo lo que se dice aquí.

Seguiremos, pues, informando y debatiendo, que es lo nuestro.

Fernando Gallardo