De qué reputación online hablamos

Hilton, en los albores de la hotelería industrial, decía que los tres factores decisorios en la elección de un hotel eran «location, location, location«. Con la popularización de la industria turística, el precio introdujo su cuña en las ofertas a gran escala de los turoperadores internacionales. La concentración empresarial y la formación de cadenas hoteleras de ámbito internacional vino a cerrar la triada con un nuevo protagonista: el factor marca. En ningún momento intervinieron, como muchos pueden creer, las estrellas. Entre otras razones porque no existe ninguna homologación internacional de las mismas y la parametrización de este modelo clasificatorio únicamente es fiable en la métrica de lo tangible (las instalaciones), nunca de la hospitalidad.

La inmersión de la industria hotelera en el mundo digital ha aportado un nuevo factor hasta ahora desconocido, aunque de refilón -y no en todos los casos- se pueda añadir al factor marca. Es la reputación online, lo que los clientes y desconocidos piensan, dicen y pregonan de un hotel en Internet. Hace gracia recordar la reacción unánimemente en contra de las nuevas herramientas de expresión popular que manifestó en su día la hotelería, en España y Sigue leyendo

El año de Klout

Twitter, Facebook, LinkedIn, WordPress, Flickr, Instagram… Las redes sociales ya están aquí. Viven entre nosotros. Somos nosotros. Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros cónyuges, nuestros amigos, nuestros socios, nuestros vecinos. Incluso son la gente que no conocemos pero que, en algún grado mayor o menor de seis, se encuentra muy cerca de nosotros. Las redes sociales son el mundo que nos toca hoy vivir.

La incertidumbre que ahora se abre no es saber cuánto nos van a afectar las redes sociales o si condicionan de algún modo nuestras vidas, sino cómo encontrar en ellas las referencias útiles para confiar, confesar, comprar, vender o discutir. Quién es de fiar en este nuevo ecosistema. Quién es quién y no un otro. Quién es nuestro prójimo y quién nuestro lejano. Tal es la inquietud con la que abordamos hoy esa pérdida de intimidad a que nos abocan las redes sociales. Como cuando salimos a la calle… ¿Cómo reconocer al desconocido confiable y al asesino o ladrón?

Para ayudarnos en la tarea ha nacido Klout, un sitio de análisis que extrae cuanto circula por Internet de las personas -quiénes son, cómo interactúan, qué crean o distribuyen- y revierte esos datos en una puntuación con la que se mide hoy la fortaleza de su influencia en línea. Quizá la metodología empleada esté aún por depurar, y de ello nos informan los frecuentes cambios paramétricos que el propio sitio insiste en destacar. Pero conforme avanza la tecnología de filtración de datos, Klout se convierte en el referente útil y casi necesario para conocer el poder de influencia de los usuarios en la red. Ya sabemos, por ejemplo, que se han formulado ofertas de trabajo, invitaciones a seminarios de expertos, compraventa de productos y hasta bonificaciones a Sigue leyendo

Una buena foto y poco más

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Es arriesgado pensar que la web subsistirá más allá de esta década tal y como la conocemos hoy. Las nuevas aplicaciones le van restando espacio, y si hace solo cinco años no existía Facebook imaginémonos qué vendrá en cinco años más. Por supuesto que la polémico está servida y algunos gurús me han desmentido incluso en público, agraciados con la aparición del nuevo HTML 5, que tal fallecimiento se vaya a producir. Dado que el futuro no existe aún, dejemos el pronóstico en solo eso, un pronóstico para los años venideros. El presente es el que es, y el mío anuncia que cada día uso menos la web. La mayor parte de mi trabajo se realiza en ya la nube, en entornos cerrados, Sigue leyendo

El buen servicio es una buena conversación

El auge irresistible de las redes sociales da mucho que pensar en estos tiempos a intelectuales, artistas, deportistas, políticos, profesionales de toda clase… y también a los empresarios. Nadie duda de su utilidad en la comunicación y venta de los productos, en la fidelización de los clientes, en la internacionalización de los mercados. Pero, ¿y en las relaciones internas de las empresas? Entre los distintos escalones de la cadena de mando. Entre los empleados mismos. O entre los empleados y sus clientes…

Ahí no parecen los empresarios españoles tan convencidos del valor de Internet. Un estudio de la consultora OpenDNS señala que el 14,2% de las empresas bloquea el acceso a las redes sociales, mientras que sólo el 1,2% impide el acceso a Playboy y otros sitios pornográficos. Sin ser alarmante, la cifra revela que los empresarios y directivos españoles andan escamados con el potencial de las redes sociales y demonizan su uso personal con el temor (puede que fundado) de Sigue leyendo

Un 70% de los políticos no escucha. ¿Y los hoteleros?

Hace poco lo remarcaba el diario 20 Minutos: «Aún hay casi 250 diputados sin web ni cuenta en redes sociales«. De los 350 diputados del Congreso, aún hay 247 que no se han interesado por la Red. Más del 70 por ciento, ahí es nada… O lo que es igual, siete de cada 10 diputados no escucha a sus electores; les traen al pairo. Se comprende que el sistema político de partidos, heredado de otro siglo, cuando aún no existía Internet, prescinda de la opinión de la calle porque a golpe de consigna televisiva ha subsistido con total comodidad. Y, aunque ya nadie funcione bajo el diktat de la publicidad lineal, no quedan otras alternativas mientras el sistema persista en su estrategia y con Sigue leyendo

Por qué no sigo a quien sí debería seguir

Muy concreta la respuesta. Porque aún vivimos en los albores de las redes sociales, y en el caso de Twitter especialmente, ignoramos las consecuencias de lo que decimos, de cómo lo decimos, de cuándo lo decimos, de por qué lo decimos, de para qué lo decimos y, sobre todo, de quiénes lo decimos. Nos falta práctica y cultura del medio. Aún no nos hemos quitado el chupete de la comunicación a través de las redes sociales.

Y por este motivo no sigo a quien sí debería seguir. Por ejemplo, a @Fitur_ en Twitter.

Todo el mundo que piensa en visitar el salón madrileño del turismo, el próximo enero, estaría interesado por principio en conocer qué es lo que se cocina en el turismo internacional, cuál es el programa de actividades, en qué lugar se ubican la oferta turística, cómo solventar los trámites de inscripción y acceso, qué horarios rigen, etcétera. Para ello, hace años, uno llamaba por teléfono o leía en las revistas sectoriales lo necesario para aprovechar la visita a esta feria. Ayer mismo, uno entraba en su web y revisaba epígrafe por epígrafe lo concerniente a estas interrogantes. Pero hoy mismo, o sea en enero, la información llega por multicanales. Y uno de ellos, aunque puede que no el principal, es Twitter.

He accedido al canal Twitter de @Fitur_ y esto es lo que me he encontrado:

—muchas gracias por el RT!! 🙂 feliz miércoles!! 🙂

—gracias por el RT! Feliz mitad de semana!!

—muchas gracias por el RT!! feliz #TT amigos!! 🙂

—@Fitur_ #Fitur 2011 colabora en la promoción de la campaña “Niños sin malaria” http://tinyurl.com/335mqp7

—siiiiiii 🙂 qué ganas!! 😉

—Buenos días!

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