Prohibido ser antipático

Definitivamente, la crisis está golpeando los bolsillos y también las meninges de muchos españoles. No puede ser cierto que al Partido Popular se le haya ocurrido, después de contradecir su programa electoral con la reciente subida del IVA y tolerar los exabruptos del ministro Soria sobre la nacionalización del turismo, un proyecto de ley en Murcia que multaría con hasta 1.000 euros a los trabajadores del sector hostelero que se muestren antipáticos, desagradables o malhumorados cuando atienden a la clientela. No resulta creíble porque, en primer lugar, es una solemne chuminada y sería un engaño para la ciudadanía que sus gobernantes empleasen el tiempo en decir chuminadas en vez de en trabajar seriamente. Y, en segundo lugar, porque esa ley sería claramente inconstitucional.

La chuminada del PP de Murcia no resistiría un análisis profano de nuestra Constitución, que consagra el principio de la libertad de expresión. Uno puede ser todo lo antipático que quiera mientras no haya calumnia o difamación y medie, por tanto, denuncia previa por parte del ofendido. Uno puede mostrar en público su mal humor porque sí, porque sufrir la necedad de la clase política y su manifiesta incapacidad para sacar a este país de Sigue leyendo

El Plan Nacional e Integral del Turismo a examen

¡Ya tenemos plan! Me refiero al Plan Nacional e Integral del Turismo (PNIT), que si no fuera porque lo suscribe el Partido Popular muy bien podría sonarnos a los Planes Quinquenales de la extinta URSS. Su finalidad es elevar el rango político del turismo, sustraído por la crisis financiera y la renuencia a crear un ministerio ad hoc de la más alta jerarquía. No hay mayor empeño que el desempeño de quienes se disputan el mando a distancia y la programación del turismo en España.

Ya tenemos Plan. Y los empresarios turísticos apenas se han demorado unas horas en manifestar su satisfacción por las 28 medidas y más de 100 acciones adoptadas por el Ejecutivo en su Consejo de Ministros celebrado el pasado 22 de junio de 2012. Si acaso se quejan, como pedigüeños que Sigue leyendo

Manifiesto por un nuevo modelo de turismo rural

Si el turismo rural en España quisiera darse por enterado de que hay crisis el remedio ya estaría en la farmacia. Pero la resistencia de muchos propietarios de hotelitos y casas de campo a pasar por la clínica no solo esconde, sino agrava, la evidencia de una enfermedad que lastra la economía de muchas familias que habían puesto sus esperanzas de una vida digna en la industria turística rural. Seamos sinceros, el diagnóstico no puede ser más preocupante. El segmento más débil del turismo en España está sobresaturado en un buen número de comunidades autónomas, la oferta se halla también en gran parte desfasada, los canales de comercialización son prácticamente inexistentes, la ocupación media de las casas rurales es mínima y la abundancia de subvenciones durante unas décadas han distorsionado, cuando no falseado, las reglas competitivas del libre mercado. A veces, por dar satisfacción a todos, se ha premiado a quien no lo merecía en desfavor de quien realmente lo acreditaba.

Desde este Foro de la Ruina Habitada hemos alertado en reiteradas ocasiones sobre los problemas que afectan al turismo rural (entendido como el turismo en el medio rural) en España. Es comprensible la renuencia de quien ha hecho de su casa un modo de vivir, y sobre todo cuando esta vivienda le proviene de una herencia familiar o le transmite unas sentidas bienquerencias. Las gentes del campo suelen mostrar un indisimulado orgullo de su territorio y pertenencias, lo que en no pocas ocasiones provoca malentendidos con una clientela de procedencia generalmente urbana. Pobrecitos que vienen enfermos de la ciudad y necesitan este balneario natural para desestresarse, piensan con frecuencia celosos de su dignidad ancestral. En diferente sentido, pero igualmente expresiva de este falso prejuicio convivencial, los urbanitas tampoco esconden su incomprensión por el temor manifiesto de los campestres hacia la gran ciudad, sus agobios, su agresividad y su modernidad. Ese desencuentro cultural explica muchos de los comportamientos de la industria turística y la desafección por los viajes culturales fuera de temporada.

Porque no olvidemos algo trascendental. El turismo rural, que fue pensado como una alternativa al binomio sol-playa y, por ende, a la estacionalidad del turismo vacacional, presenta un cuadro
Sigue leyendo