Es la noticia del día: Google ha adquirido la compañía Nest, especializada en termostatos inteligentes, por la friolera de 3.200 millones de dólares pagados en metálico. Puede sonar a broma traerlo a colación en este foro que no es de Bolsa ni de economía mundana. Lejos de mí toda intención de confundir al lector. La compra de Nest no hace sino confirmar una de las tendencias anticipadas hace poco en este mismo foro: el Internet de las Cosas irá tomando vuelo en la industria turística durante el año presente, aunque sus resultados definitivos aún tardarán en ser de uso común por parte de los consumidores.
¿Qué significa ese nuevo y rebuscado concepto? La lógica de la nueva era digital y la derivación de todos los procesos industriales hacia la impresión en 3D, junto al abaratamiento progresivo de los microchips y gadgets tecnológicos, permitirá que en el Sigue leyendo


Josep Chías, consultor turístico y profesor del Esade, publicó su último libro bajo el título de «El negocio de la felicidad» (
En días pasados se generó un intercambio de ideas en las redes sociales sobre la tendencia creciente por parte de muchos hoteles a eliminar el servicio de habitaciones. O reducirlo al mínimo… A nadie le debería extrañar una iniciativa así cuando este lujo apenas lo utilizan ya unos cuantos viajeros de negocios y huéspedes afectados por jet lag en establecimientos próximos a algún aeropuerto. Otros servicios han ido desapareciendo a lo largo de la historia. O quedando reservados únicamente para hoteles de superlujo, como el de mayordomía o el de mesa con guante blanco.
Hace unos días tuve el gusto de departir con Enrique Loewe acerca de la belleza y la fealdad, referida al turismo y a la vida en general. Compartimos la presentación de los Másters ESCO en Málaga, los mismos que me había tocado impartir en enero de este año sobre innovación turística, en Granada. Alumnos y cuerpo docente, reunidos en el patio solemne del nuevo museo Thyssen de la capital malagueña, esperaban quizá una disertación sobre el lujo en tiempos de recesión económica. Especialmente cuando mi alocución había discurrido por los bandullos del modelo turístico low-cost en España. Pero no fue así.