7 argumentos en contra de un ministerio de Turismo

En esta pieza reunimos siete buenas razones por las que defendemos la innecesaria reclamación de buena parte del sector turístico por un Ministerio de Turismo, sintetizado en la campaña #ministeriodeturismoya.

(1) Un ministerio de turismo desmotivaría al buen empresario

(2) El ministerio de los empresarios turísticos

(3) Mejor un consorcio turístico que un ministerio

(4) El turismo en España sigue fuera de foco

(5) La web está muerta, la publicidad se muere

(6) Por un modelo público-privado de gestión turística

(7) La revolución turística pendiente

Fernando Gallardo |

La CEHAT quiere otra clasificación hotelera

Por fin el sector hotelero empieza a darse cuenta de la inutilidad del actual sistema de clasificación obligatorio por estrellas y aboga por un modelo un poco más laxo, de libre adscripción, al menos para las Comunidades Autónomas. La propuesta de la CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos) consiste en parametrizar las instalaciones y servicios de los hoteles mediante un sistema de puntos “que las comunidades podrán decidir acatar o no”, según explica su secretario general Ramón Estalella. Un sistema de puntuación similar -supongo- al que este servidor mantiene en su crítica semanal en EL PAÍS desde hace 23 años…

Ya era hora de que nos diéramos cuenta de ello. De que el sistema de clasificación actual está obsoleto y atenta contra la libertad de empresa al ser de carácter obligatorio. Y de que su existencia no es responsabilidad exclusiva de la Administración, sino de un sector hotelero conformista y temeroso de competir a cara descubierta en los mercados internacionales. Lo hemos subrayado varias veces: la hotelería ha mantenido las estrellas porque le resultaba un sistema barato de promoción exterior sufragado por los intermediarios de viajes y sufragado por la Administración pública.

Felicitamos a la CEHAT por oxigenar esta prisión de la libre emprendeduría, aunque sus responsables continúan sin ver el horizonte demasiado claro. La iniciativa no se toma por convencimiento liberal, sino por la supuesta anarquía que representa un Estado, y por tanto un sistema de clasificación obligatorio, fraccionado en 17 subsistemas correspondientes a cada autonomía. Siguen sin comprender que, en puridad, deberían existir tantos sistemas como establecimientos turísticos. No podemos abogar por la diferenciación como cualidad competitiva y, a la vez, amordazar la libertad creativa e innovadora con unos parámetros que obligan a todos por igual.

¿Por igual? No, aún peor. Ramón Estalella señala que mediante este nuevo sistema de valoración por puntos “puedes llegar a tener un hotel de 5 estrellas sin restaurante si ofreces otros servicios de calidad, como una amplia oferta de periódicos, wifi en todas las instalaciones, etc.”

Y yo me pregunto: ¿cómo puedes tener un hotel de 5 estrellas con un suspenso en arquitectura, que es lo que merece la mayoría de los establecimientos pentaestrellados en España?

Fernando Gallardo |