Los nuevos guardianes de toallas y sábanas

Codiciamos lo que vemos. Hanibal Lecter lo decía en El Silencio de los Corderos. Esa toalla tan gosipina. Los frasquitos del baño. El albornoz que cuelga de la pared. La cucharilla del café. Aquel estuche tan precioso donde se colocan los lapiceros. El cartapacio en la mesa de trabajo. Incluso el monitor brillante de televisión por LEDs… Todo eso lo vemos en nuestra propia habitación. ¡Y nos gustaría tanto llevárnoslo a casa!

Los amenities constituyen un botín para muchos huéspedes y, por tanto, un motivo de preocupación no menor para cualquier establecimiento hotelero, que acaba cargando en el precio de la habitación el coste medio de estos souvenirs. En Notodohoteles, hace un tiempo, publicamos un artículo analítico sobre la cuestión: “Un botín en la maleta: cleptómanos, despistados y coleccionistas salen del hotel silbando“. Vale la pena releerlo para conocer el anecdotario sobre estos pequeños hurtos que todos hacemos cuando nos gusta algo del hotel que vivimos. Lejos de impedirlo, Antonio Catalán marcaba llamativamente las perchas de sus hoteles NH y ahora AC con el fin de que este objeto sirviera como un medio de promoción boca/boca, inteligente como es este personaje. Desde el principio era consciente de que estas sisas significaban una aventurilla para sus huéspedes, cuando no una golosina que a su regreso a casa valoraba más que si la hubiera comprado, como todos solemos valorar más el regalo del amigo que el pasar por la tienda.

Sin embargo, no todos los hoteleros del mundo son made in Antonio Catalán y muchos sueñan hasta con poner un guardia en cada puerta. El vigilante ya no lleva pistola al cinto, sino la cara de pan que exhibe una tarjeta cobriza como la que adornan nuestros carnés de identidad: ¡el microchip! Una empresa norteamericana, Linen Tracking Technology, ha innovado una etiqueta en miniatura que se incrusta en cualquier objeto de lencería sin que se note y a un precio ridículamente barato. En su estudio previo de mercado concluyó que, entre Sigue leyendo