Insectos inteligentes en el bar

roboabejasMuy probablemente, dentro de 10 o 20 años asistiremos a un impresionante desarrollo drónico en la industria hotelera. Naira Hovakimyan, profesora de Robótica en la Universidad de Illinois, Estados Unidos, acaba de recibir una subvención de 1,5 millones de dólares por parte de la Fundación Nacional de las Ciencias para explorar las posibilidades de usar pequeños aviones no tripulados autónomos en la ejecución de tareas domésticas simples, como el traslado de bolsas de suero en los hospitales o la atención teledirigida de ancianos en sus domicilios.

Por supuesto que se lleva tiempo discutiendo sobre el futuro de los drones, dada la prevención de muchos y la objeción total que los neoludditas interponen a cualquier avance científico o tecnológico. En 2014, la autoridad federal estadounidense de aviación (FAA) dio vía libre a los diversos proyectos drónicos para sobrevolar áreas que no supongan un obstáculos para los aviones o restringidas por uso militar. Pese a lo cual, mucha gente se anda todavía preguntando si los drones no encerrarán en su apariencia volátil una perversión de fondo, su enorme peligro para la ciudadanía. Sigue leyendo

La recepcionista geminoide

Una de las tendencias más pronunciadas que se vislumbran para esta década que ahora comienza en el sector hotelero es la robótica. Las aplicaciones en este campo son infinitas o, al menos, tan ilimitadas como la imaginación humana. Su uso y extensión ya no depende solamente de los laboratorios de robótica, como los miles que han proliferado en Japón, el país más avanzado del mundo, sino de la voluntad, perseverancia, ingenio y cultura de la innovación que pongan sobre la mesa (de sus despachos) los propietarios o gerentes de hotel.

Imaginémonos por un instante todo lo que podría dar de sí en la recepción de un hotel este androide experimental creada en el departamento de robótica de la Universidad de Osaka con el nombre de Geminoide F.

Se me dirá enseguida que he caído en ilusión de los replicantes (Blade Runner, de Ridley Scott) y que nada podrá sustituir a una joven recepcionista de carne y hueso capaz de hacernos sentir cómplices de su humana presencia e incluso de sus humanos olvidos, errores o displicencias. Pero, Sigue leyendo