La revolución turística pendiente

Aquí viene la séptima y última pregunta de las que se abordaron en la entrevista que el Conde Nast Traveler publicó hace unas semanas con motivo de la campaña #ministeriodeturimoya en las redes sociales. Una campaña que, a la vista del proceso electoral en España, adquiere una especial relevancia en la actualidad turística española.

Lo que cuesta crear un ministerio

Pregunta 7:
¿Cuáles tendrían que ser las preferencias en política turística en el momento actual?

Respuesta:
La crisis en España exige percutir directamente y sin preámbulos en el producto turístico. Se ha acabado la prórroga para la ociosidad institucional. Ya no estamos para planes de marketing, ni para la promoción en mercados exteriores, ni para la comercialización subvencionada. Si el diagnóstico que tenemos sobre la mesa es un desfase notorio entre las características oferta y los nuevos hábitos de la demanda tenemos que volver a enfocar el objetivo de la actividad turística que es el producto. Modificarlo en muchos casos, afinarlo en otros.

Debemos renunciar de una vez por todas al binomio sol y playa. Esto significa superar a cualquier precio la visión cortoplacista del verano en la playa porque es lo que la gente quiere. Mucha gente quiere pan y circo, pero la industria debe ir más allá en esa atención y asegurar el futuro con una idea más refinada, culta, amable, estupenda y redonda de España y sus diferentes destinos turísticos. Hace 30 años se marcaba el objetivo (el Gobierno, los actores turísticos) de ampliar el horizonte turístico español con alternativas de interior como el turismo rural, aunque sin renunciar Sigue leyendo