La liturgia de la pantufla

caminosantiago Ser distinto para no tener que ser necesariamente el mejor. Tal divisa podría animar a muchos establecimientos turísticos a emprender reformas para superar la crisis y asegurarse un lugar bajo el sol en el horizonte. No se entiende el futuro sin esta premisa, y me temo que la mayoría de los negocios hoteleros hoy en marcha no saldrá de esta insufrible travesía del desierto. Como tampoco se entiende que la principal ruta turística de Europa, esa que recorre el norte peninsular bajo el nombre del Camino de Santiago, no cuente aún con ningún hotel propiamente identificado como un hotel de peregrinos.

Afortunadamente lo veremos pronto en la localidad castellana de Frómista gracias a la iniciativa de Nico Gutiérrez, uno de nuestros foristas más entusiastas, que se ha propuesto acondicionar de inmediato el área de recepción de su hotel Doña Mayor para recibir comme il faut a los caminantes jacobeos que cubren la etapa Castrojeriz-Frómista bajo el sol implacable de Castilla la ancha. Comme il faut es justo lo contrario a lo que hasta ahora hacen todos los hoteles del Camino: recibir a los peregrinos frente al mostrador de recepción, tomar su filiación, asignarles su habitación mientras aguardan en pie, hacerles firmar la ficha de policía… Todo eso sin la menor consideración a su estado sudoroso y descompuesto, su fatiga extrema de caminante, su urgencia de agasajo y relax.

Una nueva generación de establecimientos ha de nacer bajo el signo de la verdadera hospitalidad. Y confío en que a partir de ahora el Doña Mayor de Nico Gutiérrez, con quien hemos estado estos días, sea su avanzadilla.

Lo primero que hará este empresario es destruir el actual expendedor de fichas policiales y convertir todo ese espacio de recepción en una no recepción. Afuera con el mostrador, con los Sigue leyendo