Viaje hacia los sentidos

Érase una vez una pequeña hotelera madrileña afincada en Sevilla (Hotel Holos) que por arte de birlibirloque conoció a un soñador que hablaba de liturgias. Este soñador, muy Gallardo, le invitó a su casa con la promesa de que haría un viaje hacia los sentidos, ruinas pasadas que darían paso a nuevos pilares del ser (mayo 2008).

La experiencia fue tan inquietante y a la vez tan maravillosa que la pequeña decidió continuar las enseñanzas del maestro retomando el camino hacia la arquitectura de los sentidos (julio 2008). Quería ver si sería capaz de abrir los ojos y ver de otra manera lo que le rodeaba.

La primera parada, como era de esperar, la hizo en Les Cols. Un “castillo de cristal” donde, en la puerta, le esperaba su princesa para tenderle una mano y ayudarle a conectar lo terrenal y lo onírico, la rigidez de la arquitectura y el mundo interior. Esa noche la pequeña creyó tocar el cielo. Soñaba con elementos que estaban y no estaban: la no-cama, el no-grifo, la poza purificadora de lo superfluo… El concepto de no-hotel tomaba carta de naturaleza. ¡Toda una experiencia que es necesario vivir!

Bardenas RealesA la mañana siguiente y después de un “sí” desayuno en una “no” mesa, la pequeña decidió seguir el camino de la huerta y puso rumbo a Tudela, donde hizo su siguiente parada: el Aire de Bardenas. Contenedores de ensueño que emergían de entre los trigales acunándose en un río de piedras. Disfrutó tumbada en el alféizar de la ventana soñando con horizontes lunares donde las Bardenas Reales, los molinos de viento y todas las personas que allí estaban pasaban por la plazuela bailando al son que marcaba Eolo. La arquitectura se volvió más flexible y permitió a la pequeña jugar al escondite con los sentidos. Entre cajas de verduras, tuvo la suerte de volver a compartir con la dueña del lugar y con el Gallardo caballero experiencias y torrijas. Todo un deleite para el espíritu y para el paladar que nadie debería perderse.

La tercera parada fue casi anecdótica: el hotel Tximista, en Estella. Untigua fábrica harinera junto a la carretera, donde la pequeña se dedicó a pasear por su jardín dejando reposar los sentidos. Pasó sin pena ni gloria. ¡No siempre todo va a ser de ensueño! Sin embargo, la pequeña no se conformaba con marcharse de Estella sin hacer los deberes, así que decidió emprender un paseo por el casco histórico de la ciudad -San Pedro de la Rúa, San Miguel- y comprobar cómo los arquitectos de antaño utilizaban también la arquitectura a su antojo en el diseño de las iglesias: columnas que se retuercen como divertimento para solucionar errores, torres que se levantan hacia cielo y claustros que con el tiempo pierden sus muros permitiendo así que se escapen sus plegarias.

Desgraciadamente el viaje hacia los sentidos llegaba a su fin, rumbo hacia el último destino: Hegia, en Hasparren (Francia). Sin embargo y antes de que nuestros caminos se dividieran, el maestro propuso hacer parada y fonda visitando a unos amigos en el hotel Castillo de Gorraiz (Pamplona). Mujeres vestidas de blanco con sus recién estrenados maridos, peinados barrocos que adornaban las cabecitas, chaqués y perifollos se mezclaban con todo un ejemplo de cariño, trabajo, tesón e ilusión de unos hermanos que se nota ponen pasión y dinero en todo lo que hacen. Nos mostraron el ala nueva de su Castillo, donde dijeron haber aplicado a su manera, la visión crítica del caballero Gallardo. La cruz fueron los excesos en su decoración; por ejemplo, esas maravillosas obras de arte firmadas por manolo Valdés y semiocultas tras unas lámparas de fuego… La cara, esos platos y platillos que nos regalaron el paladar adornados con la exquisitez del trato que recibimos. ¡Cada uno a su manera, deberíamos aprender todos a trabajar con la misma pasión que ellos, los hermanos Díez de Ulzurrun, criados a los pechos de la histórica Venta de Ultzama, que sigue regentando la madre de éstos en el puerto de Velate!

Finalmente y ya volando sin el maestro, pero acompañada de su amor sereno, la pequeña tocó tierras gabachas, donde se las prometía magistrales. Hegia no es un hotel convencional. Es una granja del siglo XVII donde el arquitecto jugó a aproximarse a la Arquitectura de los Sentidos: senderos de retama que te guían hacia el lugar como si de un ritual se tratara, escalera sublime donde las distintas aristas se acercan sin tocarse dejando espacio a las sutilezas, jardines maravillosos que coronan paisajes de cuentos de hadas, habitaciones donde confluyen algunos de los elementos vistos en anteriores paradas y un camino iniciático hacia el mundo del sentido del gusto, donde Arnaud -el propietario- nos esperaba para que compartiéramos con él y con el resto de sus “invitados” su casa y sus liturgias. Todo un lujo de detalles para vivir en comunidad (la pequeña echó de menos un poco de silencio y de intimidad donde perderse con su marido a pesar del entorno y de la preciosa habitación que le tocó en suerte). Habría sido un lugar mágico si el precio que pedían por compartir su mundo no fuera tan excesivo: ¡650 euros!

Aquí terminó la pequeña su periplo, con la convicción de que este camino hacia los sentidos tiene que continuar. No quiere conformarse y pretende seguir aprendiendo, bien sea mediante su propia experimentación (seguro que iniciará nuevos viajes), bien por lo que los demás le cuenten de lo visto y aplicado por ellos.

¿Alguien se anima a compartirlo?

Carmen Ortega, hotel Holos (Sevilla)

Elogio de la luz y el agua

Luz, agua, aire, acero, madera, transparencia de las sombras… Quien ha visitado La Ruina Habitada sabe de lo que hablo. Y de lo que Junichiro Tanizaki ha escrito. Es uno de los tres libros fundamentales del proyecto arquitectónico.

En un viaje exploratorio por las 50 arquitecturas más sugerentes de Japón me quedé pasmado por el trabajo del arquitecto Tadao Ando en las afueras de Osaka. El entorno carecía de magia. Incluso era vulgar. Pero eso no importaba. Al igual que me sucedió en Les Cols, el paisaje estaba dentro. Era una introspección de la forma en medio de la nada. Me refiero al templo cristiano más sereno que jamás se ha construido: la Iglesia de la Luz. Un proyecto surgido de mente de un sintoista como el japonés Tadao Ando.

Éste:

Iglesia de la Luz, Osaka Apenas cuatro planchas de hormigón ilustran de la existencia de algo muy sagrado en la tradición cristiana: la cruz. ¿Cabe mayor sensibilidad? Antaño la iconografía religiosa en el interior de los templos servía a fines didácticos, que los fieles aprendieran a reconocer los personajes bíblicos y el devocionario eclesiástico. Pues de este mismo modo, en la actualidad, los fieles japoneses aprenden que detrás de la divinidad, entre la sombra, emerge la luz. Siempre la luz.

El próximo mes de noviembre emprenderé otro viaje exploratorio por el alma arquitectónica, espacial y sensorial de Japón. Nuestro amigo Tange, participante en una de nuestras jornadas, ya me ha puesto sobre la senda de varios highlights que no me debo perder. Uno de ellos, que traigo ahora a colación, es otro de los trabajos más intimistas de Tadao Ando. Otro templo cristiano, para que algún católico me intente convencer de que la religión se practica mejor con el catecismo en una mano y la fusta en la otra. Afirma el propio Tadao: «Pienso que un espacio sacro debe estar de alguna manera ligado a la naturaleza, lo que no significa que tenga que ver con el animismo o panteísmo.»

Visitaré en la isla de Hokkaido, norte de Japón, el Templo sobre el Agua. Me parece en fotos un lugar lleno de magia, serenidad, humildad, belleza formal y espiritualidad zen. Invita a meditar, a detenerse en el camino de la vida, a dejarse llevar por la quietud del agua, a escuchar los propios latidos del corazón (y puede que alguno también la palabra de Dios). ¿No es esto un ejemplo palpable, audible y táctil de la Arquitectura de los Sentidos?

Iglesia sobre el Agua, Hokkaido

En silencio, pido la paz y la palabra para sugerir que este escenario nos convoque a una emoción colectiva. El estro de diseñar un hotel o un chill out que flote sobre el agua para invitarnos a la idealización de los sentidos. ¿Quién se atreve con ello?

Iniciativas nacidas en las Jornadas

Estamos deseando conocer las iniciativas surgentes de estas Jornadas que vienen celebrándose en La Ruina Habitada. Cuéntanos la tuya, si es que ya has puesto en marcha alguna, o si se te ha ocurrido alguna. Empezamos con la del hotel Alameda Palacete, en Cáceres. Su propietaria, Roser, acaba de anunciar que va a potenciar el patio. ¿Cómo vas a hacerlo, Roser? ¿Lo tienes pensado ya? Ahora es Bernat Jofre el que anuncia proyectos en su residencia mallorquina. A ver si concretamos aquí esos no-lugares de los que debatimos en las jornadas.

Taller de Arquitectura de los Sentidos en Chile

En agosto tengo previsto un viaje largo a Chile, en parte por vacaciones personales y en parte por un taller que se va a celebrar en Valparaíso sobre la Arquitectura de los Sentidos aplicada a los hoteles chilenos. Naturalmente, iré acompañado del arquitecto Jesús Castillo Oli, que ha sido invitado conmigo por el organismo transnacional Eurochile, un consorcio para el desarrollo e intercambio económico entre el país andino y la Unión Europea, así como por la Municipalidad de Valparaíso y la consultora chilena Experiencia Austral. El taller tendrá un segmento teórico y otro práctico, con trabajos en la calle (hay 42 cerros en Valparaíso) en los que arquitectos y hoteleros chilenos van a bocetar el reflotamiento de una ruina para su conversión en hotel. Sin duda, va a ser una experiencia apasionante. Única en su género. El viaje se prolongará a la isla de Pascua, donde se acaba de inaugurar el hotel Explora Rapa Nui. Luego volaremos hacia el desierto de Atacama, donde el grupo PRIM (que estuvo representado en nuestra Jornada por Andrés Estaire) tiene prevista una actuación de spa en la naturaleza. En la foto adjunta, véase la muestra de las Termas Geométricas que ha diseñado recientemente el arquitecto chileno Germán del Sol.  Las relaciones con Chile se van a potenciar con estas iniciativas y proyectos venideros. De tal modo, están planteadas ya unas Jornadas en La Ruina Habitada con hoteleros chilenos, en fecha todavía por determinar.

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Pero ya tenemos a alguien que se apunta de oyente en este foro, al que quiero saludar: Daniel Masot González, de la Consultora Latitud Sur y Mi Ciudad de Papel, en la ciudad de Concepción. Su correo es: at.sur@vtr.net

Fernando Gallardo

Curso de innovación hotelera en la UIMP

La semana pasada tuve la suerte de ser llamado a pronunciar una conferencia en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. En mi exposición, aunque no lo creáis, fui breve y muy explícito. Simplemente expresé que cuando se tiene un hotel único, distinto a todos, oferente de sentidos y emociones, cuando el hotel en sí mismo constituye una experiencia, no hay competencia que valga. La originalidad impide toda elección. Resuelve la duda. El hotel se erige en destino turístico en sí mismo. Acompañé mi diatriba de un buen argumentario fotográfico y demostré a los asistentes cómo un hotel como Les Cols, por ejemplo, atraía la curiosidad de los viajeros. Desde arquitectos y diseñadores venidos de todas partes del globo hasta los propios hoteleros, interesados en cómo se vive la experiencia de ser distinto. De ser uno mismo. Un día que tenga tiempo incluiré en este foro el pase de imágenes en Power Point que acompañó mi argumentación. Creo que los responsables de Paradores de Turismo allí presentes, desde su presidente, Miguel Martínez, hasta su director general operativo, David Massip, quedaron muy convencidos de lo que decía. Nuestros paradores siempre han sido un destino único. Fernando Gallardo 

Iniciativas nacidas en las Jornadas

Estamos deseando conocer las iniciativas surgentes de estas Jornadas que vienen celebrándose en La Ruina Habitada. Cuéntanos la tuya, si es que ya has puesto en marcha alguna, o si se te ha ocurrido alguna. Empezamos con la del hotel Alameda Palacete, en Cáceres. Su propietaria, Roser, acaba de anunciar que va a potenciar el patio. ¿Cómo vas a hacerlo, Roser? ¿Lo tienes pensado ya? Me gustaría que concretáramos aquí esos no-lugares de los que debatimos en las jornadas. Fernando Gallardo