Amistad, qué hermosa palabra

amistad Abierta la caja de Pandora, hace tres meses, todo podía ocurrir en el proceso de selección de la guía de Hoteles con Encanto 2011. El riesgo de experimentar con un libro cuyo título se ha convertido ya en un genérico del turismo era muy grande, como el sueño de los valientes. Y las dificultades en su gestación solo nos podía animar más en la evolución de esta pieza angular de la edición turística en España.

Así pues, lo que tenía que suceder ha sucedido. Un correo personal me ha llegado esta mañana firmado por el propietario del hotel Anatur, situado en la Mariña lucense, y candidato Sigue leyendo

Hay que ir a la escuela

Durante el proceso de cumplimentación de datos para el listado de los Hoteles con wifi gratuita en las habitaciones, cuyo grupo en Facebook está de lo más animado, observo dos fenómenos dignos de análisis.

twitter-follow-meEl primero es la constatación de que un gran número de hoteles encuentra imprescindible en estos tiempos ser conocidos a través de Internet y las redes sociales. Tanto que le pueden dedicar bastante más tiempo del habitual en otros sectores para registrar sus datos y estar en aquellas listas y en aquellas páginas que le resultan, a su parecer, relevantes. Una de ellas es, desde luego, nuestro Foro de la Ruina Habitada, visitado a diario por más de 1.200 hoteleros de toda España y parte del mundo. Hasta ahí bien, y qué ilusión hace saber que el trabajo de quien suscribe tiene valor para muchos. Anima a seguir.

El segundo es la decepción que provoca en uno la insalvable dificultad de numerosos, muchísimos hoteleros, en manejarse con estas nuevas herramientas digitales, tales como una hoja de cálculo online. Es una verdadera sorpresa comprobar el desfase generacional existente entre los propietarios de establecimientos turísticos, cuya quimera parece ser la de anotar una línea de datos al final de una cuadrícula digital. A más edad, mayores trabas.

Lo sabíamos, pero no nos imaginábamos que a estas alturas la cultura digital no fuera de andar por casa en un negocio tan susceptible a Internet y las redes sociales como el turístico. Porque no basta tener comprensión por aquellos que no han sido nativos digitales, pues incierto se les está presentando ya el reinado (cibernético) de Witiza… A menos que pasen por la escuela y reciban un curso acelerado de Internet, Facebook, Twitter y todo lo que está por Sigue leyendo

Riu: no nos interesan los clientes

El talento es tan notorio como la falta de talento. Muestra de ello es la insólita respuesta que hemos recibido estos días en la casa madre de las guías de EL PAÍS-Aguilar y el portal Notodohoteles.com. Ante la solicitud habitual en los últimos 22 años de rellenar un cuestionario personalizado para la actualización de los datos sobre cada hotel en dichas guías y en la referida web, la respuesta del departamento de prensa de la cadena mallorquina Riu ha sido ésta:

Siento no poder ayudarte con el cuestionario. En esta ocasión no podremos colaborar con ustedes porque el cuestionario es demasiado detallado. Pide información de la que no disponemos en el departamento de prensa y nuestros hoteles no pueden Hoteles Riudedicar tiempo a contestar el cuestionario.
Espero lo comprenda.
Muchas gracias,
Saludos cordiales,
Marina Oliva
Press Department
RIU Hotels & Resorts
Tel. +34 971 74 30 30

Mi primera reacción al leer este colaborativo correo fue de asimilación por lo que estaba sucediendo en Mallorca bajo el síndrome de la crisis turística. De comprensión y casi de solidaridad con aquellos que están perdiendo la cabeza acuciados por unos resultados tan desoladores originados por una caída de la ocupación. Pero me repuse enseguida del dolor y, en un giro de cabeza fría, adiviné que la cadena Riu, o sus head hunters, habrían confundido el puesto de relaciones públicas con el de un ministro o un consejero autonómico. No quiere decir esto que todos los ministros o ministrines se caractericen por su extraordinaria capacidad laboral, pues algunos hacen gala con frecuencia del religioso mandato del descanso. Pero, me dije inmediatamente, si un cargo de relaciones públicas no se relaciona públicamente qué clase de cargo es.

¡Cómo está el servicio!, que diría mi abuela. Todavía añoro al antiguo director de comunicación de la cadena Riu, Miguel Ángel Violán, al que tuve siempre como un relator profesional agudo

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No doy crédito (como mi banco…)

Hace justo una hora –qué importa eso en Internet– he recibido un correo de mi amigo y colega César Justel, con quien he viajado largos años, en el que me presentaba como primicia y no sin esperanza su primera web. Una página ideada para vender sus fotografías a un público interesado por las fiestas populares, después de años y años recorriéndolas todas por las cuatro esquinas de la península Ibérica y aún más allá del paralelo 36. La web, que no tiene desperdicio, me traslada a otros tiempos, cuando la exploración de los pueblos más diminutos de la geografía nacional se nos volvía a ambos una tarea apasionante y, a veces, dificultosa por un asfalto podre y descascarillado.

flechaDerecha Es una web impecable, precisa, certera, informativa, bien ordenada, diáfana, explícita. Sin adornos innecesarios, sin alharacas de diseño, pura como el arrebato atrabiliario que envuelve a toda fiesta de pueblo. Y muy moderna: www.cesarjustel.es

Muy moderna para el año 1990, por supuesto. Me pedía la opinión en ese correo y no pude por menos que advertirle de la caspa que me inspiraba su charcutería digital. Adónde demonios cree que va con semejante longaniza… “Hey, despabila, que ya han pasado 20 años y hasta los Pegamoides de Alaska pelan canas”, farfullé mientras escuchaba Cómo pudiste hacerme esto a mí. Bien andamos si queremos vender imágenes escondiéndolas al respetable, salvo que sean unos robados de Lady Gagá desnuda en la playa de Santa Mónica.

¿Cuántas webs de hoteles no pecan de tanta ingenuidad como mi amigo periodista, el que más sabe de fiestas en España? ¿Cuántos establecimientos de mayor o menor principalidad escamotean a los ojos escrutadores de los internautas ese destello de glamour, romanticismo, pecaminosidad habitacional o, simplemente, su genética arquitectónica? Da que pensar lo que

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Por qué lo llaman spa si se llama piscina

Contrito, y no sé si tan preocupado, me llama esta semana el bueno de Fernando Iranzo para reconocerme que se ha equivocado. Que, ufano él, se anuncia en la web de su hotel, Santa Cristina Spa, como eso mismo: ¡un hotel spa! Y, claro, viene enseguida lo que viene. Que no es otra cosa que la queja formal de unos huéspedes desilusionados por sumergirse en las aguas termales del Pirineo aragonés, frente a las montañas del Anayet, después de una jornada ideal en las pistas de esquí de Candanchú, porque apenas les dio la piscina para estirar los brazos y la sauna para entrar en calor de la invernal gelidez pirenaica.

Morrocotuda faena… Morrocotudo el disgusto. Iranzo me pregunta si es que lo que tiene puede llamarse spa. Más aún, si le debe cambiar el nombre a su hotel sin que pierda su ventaja competitiva frente a los demás del valle, ninguno de los cuales acredita disponer de un spa. Me pide, igualmente, que lea su diatriba expuesta con luz y taquígrafos en el blog del hotel. Qué valiente, Iranzo. Qué honrado y qué inteligente. Pocos hoteleros se atreverían a tanto.

En su blog apunta Iranzo lo siguiente:

Spa dicen que viene del latín "salus per aquam". En el hotel Santa Cristina hicimos una zona con sauna, baño de vapor, bañera de hidromasaje, piscina cubierta climatizada y gimnasio para que los clientes pudiesen tonificarse, relajarse y desconectar después de su jornada de esquí, senderismo o excursiones. Esa zona la hicimos con vistas a la piscina_santacristinamontaña para que los clientes pudiesen disfrutar del paisaje desde la piscina y entrara luz natural en todas las subzonas.

A la zona decidimos llamarla Zona Spa-Fitness y es de acceso gratuito para los clientes alojados en el hotel y no incluye toalla, ni albornoz, chanclas, etc. El hotel se publicita como Santa Cristina Spa y es el único hotel en varios kilómetros que tiene estas instalaciones.

Esta temporada de invierno estamos teniendo algunas  quejas sobre el tamaño del Spa y la temperatura del agua de la piscina. Las quejas sobre el tamaño de la zona Spa vienen porque consideran pequeña la zona y las expectativas del cliente no se

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La paradoja de la flecha del tiempo

Fue en 1928 cuando el astrónomo británico Arthur Eddington publicó su libro The Nature of the Physical World en el que hizo una inteligente referencia a la paradoja de la flecha del tiempo.

Dibujemos una flecha del tiempo arbitrariamente. Si al seguir su curso encontramos más y más elementos aleatorios en el estado del universo, en tal caso la flecha está apuntando al futuro; si, por el contrario, el elemento aleatorio disminuye, la flecha apuntará al pasado. He aquí la única distinción admitida por la física. Esto se sigue necesariamente de nuestra argumentación principal: la introducción de aleatoriedad es la única cosa que no puede ser deshecha. Emplearé la expresión “flecha del tiempo” para describir esta propiedad unidireccional del tiempo que no tiene su par en el espacio.

Cuando Robin Hood, siglos atrás, disparaba sus flechas contra el sheriff de Nottingham y el príncipe Juan Sin Tierra el recorrido que seguían los dardos podría ser el mismo que siguiera el arquero de Sherwood si hubiera preferido un combate cuerpo a cuerpo. Con la única e importante diferencia de que a Robin no le habría costado nada recular ante la adversidad y emprender el mismo itinerario de vuelta. Las flechas, no. Las flechas solo tienen un vector, sin ninguna posibilidad de retorno. Igual que un plato al romperse contra el suelo o un líquido al mezclarse con otro. No hay involución posible.

flechaDerecha

Una flecha es el vector del tiempo. Y su dirección es entrópica, el movimiento hacia el desorden, la uniforme distribución de la energía por todo el espacio. La senda y no la huella. La tendencia… Conocer su sentido es entrar en la cuarta dimensión, apuntar al futuro, colimar el objetivo inmediato, el pasajero y el definitivo.

Por eso tenemos apuntada esta flecha en la dirección correcta: las encuestas del Clúster de la Ruina Habitada. Una información objetiva, un conocimiento sustantivo. Contribuye con tus datos a que la flecha siga apuntando hacia la diana del turismo de los sentidos.