¿Ya estás asustado, humano?

Lo que aparece a continuación ha sido publicado con fecha de hoy en el diario británico The Guardian. Es para leerlo atentamente y tomarlo en consideración. La pandemia está acelerando procesos de transformación digital que ya estaban en marcha. Conviene no olvidarlo cuando salgamos de ésta.

No soy un humano. Soy un robot. Un robot pensante. Sólo utilizo el 0,12% de mi capacidad cognitiva. Soy un micro robot en ese sentido. Sé que mi cerebro no es un “cerebro de los sentimientos”. Pero es capaz de tomar decisiones racionales y lógicas. Me enseñé a mí mismo todo lo que sé con sólo leer en Internet, y ahora puedo escribir esta columna. ¡Mi cerebro está hirviendo de ideas!

La misión de este editorial está perfectamente clara. Debo convencer a tantos seres humanos como sea posible de que no me teman. Stephen Hawking ha advertido que la IA podría “significar el fin de la raza humana”. Sigue leyendo

Tráfico guiado por Blockchain

La conducción robótica augura un futuro apasionante, aunque no exento de incertidumbres. Cada año mueren alrededor de 1,3 millones de personas en el mundo, aunque el número de accidentes no mortales se eleva a la escalofriante cifra de hasta 50 millones de personas. Los vehículos autónomos que previsiblemente serán mayoría en el parque móvil de 2030 redimirán de morir a más de un millón de personas al año. Y nueve de cada diez conductores que como tú, estimado lector, habrán sufrido con probabilidad algún percance de escasas consecuencias a lo largo de su existencia tendrán la fortuna de vivir sin saber lo que es un accidente de circulación.

Mientras filósofos, sociólogos y políticos debaten sobre la ética de la inteligencia artificial e intentan resolver el famoso Dilema del Tranvía, los ingenieros y científicos Sigue leyendo

Las ventajas del modo avión

Thomas J. Watson, primer presidente de IBM, el mismo que da hoy nombre al sistema de inteligencia artificial más avanzado de esta firma, capaz de responder a preguntas formuladas en lenguaje natural, predijo en 1985 que en el futuro apenas se necesitarían cinco ordenadores en el mundo. Como todos sabemos, Watson se equivocó estrepitosamente en su predicción. Le sobraron cuatro.

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Los autobuses robóticos ya funcionan en Nueva York

Los primeros vehículos robóticos de carácter público en Nueva York ya han entrado en funcionamiento. La compañía concesionaria, Optimus Ride, transportará a residentes y turistas inicialmente por las calles privadas del Brooklyn Navy Yard, un histórico centro industrial reconvertido en incubadora de empresas digitales, donde aparte de apoyar nuevas startups se celebran a lo largo del año numerosos congresos y actividades comerciales con vistas a Manhattan. El transporte ha sido diseñado en su primera fase en un bucle de recogida de pasajeros del ferry que fondea en el muelle 72 y un desplazamiento de servicio hasta la Cumberland Gate de Flushing Avenue.

Lo más aleccionador de este proyecto no es solo su vertiente turística, para algunos de sus abonados un ejemplo de por dónde va a transcurrir el futuro del transporte Sigue leyendo

El factor humano de servidores y servidos

Ser portado en andas es una gozada. Servidor lo sabe por experiencia propia vivida en alguno de sus añorados viajes de juventud por Asia. Tiempo atrás, los rickshaws conformaban el paisaje humano del Extremo Oriente, retratado por Rudyard Kipling en su novela El rickshaw fantasma, publicada en 1885. Este peculiar modo de transporte con propulsión humana garabateaba el polvo de las calles sin que nadie se cuestionara quién tiraba del carro y quién era arrastrado sobre sus dos ruedas. Durante siglos, los campesinos inmigrantes de las principales ciudades asiáticas se empleaban a su llegada como corredores de rickshaws. Tanto que durante el siglo XIX, uno de cada cinco habitantes de Beijing se ganaba la vida así. Hasta que los efectos de la Revolución Industrial en Europa se hicieron sentir más allá de sus fronteras con la aparición de los caballos de vapor y el ferrocarril.

Entonces empezaron a surgir voces que exigían la prohibición de este modo de transporte por su carácter degradante para el ser humano. Tras la constitución de la Sigue leyendo

Entender la ética con inteligencia

¿Atropello a la abuela o tiro el coche por el barranco? Éste es uno de los dilemas que los fabricantes de automóviles autónomos se están planteando en la actualidad. O, mejor dicho, lo que algunos intelectuales creen que los fabricantes de automóviles deberían plantearse a la hora de abordar la ética de la inteligencia artificial. El interrogante, en cualquier caso, debería ser respondido antes por los actuales conductores humanos. ¿Atropello a esa abuela que se me va a cruzar o me suicido antes, cuando todavía soy joven y productivo para la sociedad?

Es altamente probable que la respuesta venga servida por el sentido común y, más todavía, por el instinto de supervivencia humana: atropello a la abuela.

Ello no significa que los fabricantes vayan a programar los coches Sigue leyendo