La primera vez…

Muy raramente, pero muy raramente, quien regenta un hotel conoce la peripecia de sus huéspedes por acceder a él. No es que todos los alojamientos turísticos presenten obstáculos o inconvenientes en su acceso, qué va. El enunciado viene a cuento del escaso interés que, en general, muestran los hoteleros en saber detalles de cómo los viajeros han llegado hasta allí. ¿Tan importante es?, me preguntará alguno…

Importante, puede que no; pero crucial, sí. La primera impresión que solemos tener de lo desconocido condiciona notablemente la experiencia posterior. Y, eso, en la hotelería, es el ser o no ser. La primera impresión es lo que cuenta, se dice hasta el cansancio. No es cierto que vaya a haber después una segunda oportunidad para brindar al que llega una impresión espectacular. Un vericueto misterioso adquiere, por ejemplo, un dramatismo superior a una concurrida calle de la capital. Y he sido testigo, a mi pesar, de lamentos insensatos por parte de algún hotelero frente a la desidia de la Administración pública en llevarle el asfalto hasta allá. Más inteligente, Jemma Markham me explicó al poco de abrir su hotel, Torre del Visco Relais&Châteaux, el por qué de su Sigue leyendo

Una boutique para la hospitalidad

No hace mucho, el New York Times publicó en versión para iPad un artículo de tendencias sobre esa perfecta ignorada que antaño existía en cualquier establecimiento hotelero que se preciase: ¡la tienda! Lo que llamó poderosamente mi atención fue descubrir que algunos hoteles en Estados Unidos vuelven a abrir pequeños comercios al público con tal de vender más y, lo que para mí consiste en un mejor argumento, conectar el hotel a la ciudad. Las veces que me han azuzado a dar ideas sobre este irresuelto doble reto, el de introducir el hotel en la ciudad y la ciudad en el hotel, no he podido dejar de responder lo mismo: una entrada rutilante y transparente, un restaurante gastronómico, un bar de copas donde ver y ser visto, un atrio lobby para lo mismo, la quinta fachada de noche, el alquiler por horas para un quicky, esos insoportables desayunos de trabajo que convocan algunas empresas poco productivas y, naturalmente, una tienda donde adquirir 24/7 esos antojos que todo el mundo tiene en su casa. Y no me refiero al cepillo de dientes Sigue leyendo

La coctelería tiene futuro en la hotelería

El año pasado reuní en Madrid a un grupo de ocho bartenders para debatir sobre la reinvención del bar, dentro del ciclo de Diálogos Mumm que se celebraron en el hotel Santo Mauro (me ahorro los engominados prefijos y sufijos que le ha añadido el acuerdo AC-Marriott). La temática parecía de lo más idónea si nuestro objetivo era, como lo fue, el afrontar una necesidad perentoria en los hoteles de España y quizá también de medio mundo. La necesidad de repensar el bar en la hotelería.

Pocas cosas han quedado más rancias en un establecimiento hotelero que el bar. Muchos de ellos, anclados todavía en la estética de los setenta, exhiben sus barras de formica y los suelos de falso mármol, a más de no servir a los huéspedes nada que se salga de la rutinaria cocacola, el cointreau con hielo, anís del abuelo y, si acaso, un sanfrancisco por único cóctel. De ello y de otras cosas hablamos durante tres horas largas (que incluía una comida deliciosa a cargo de Andoni Luis Aduriz y Juanjo López Bedmar) los siguientes expertos en esos qué lugares: Lorenzo Castillo, interiorista que ha decorado espacios tan sugerentes como el hotel Room Mate Lola, en Málaga; Diego Cabrera, propietario de Le Cabrera, uno de los más conocidos cóctel-bares de España; Óscar Durán, maestro del rutilante Glass Bar del hotel Urban; Javier Rufo, barman del Cock; Francesco Cavaggioni, barman de Belmondo; Carlos Moreno, barman Sigue leyendo

Los nuevos guardianes de toallas y sábanas

Codiciamos lo que vemos. Hanibal Lecter lo decía en El Silencio de los Corderos. Esa toalla tan gosipina. Los frasquitos del baño. El albornoz que cuelga de la pared. La cucharilla del café. Aquel estuche tan precioso donde se colocan los lapiceros. El cartapacio en la mesa de trabajo. Incluso el monitor brillante de televisión por LEDs… Todo eso lo vemos en nuestra propia habitación. ¡Y nos gustaría tanto llevárnoslo a casa!

Los amenities constituyen un botín para muchos huéspedes y, por tanto, un motivo de preocupación no menor para cualquier establecimiento hotelero, que acaba cargando en el precio de la habitación el coste medio de estos souvenirs. En Notodohoteles, hace un tiempo, publicamos un artículo analítico sobre la cuestión: «Un botín en la maleta: cleptómanos, despistados y coleccionistas salen del hotel silbando«. Vale la pena releerlo para conocer el anecdotario sobre estos pequeños hurtos que todos hacemos cuando nos gusta algo del hotel que vivimos. Lejos de impedirlo, Antonio Catalán marcaba llamativamente las perchas de sus hoteles NH y ahora AC con el fin de que este objeto sirviera como un medio de promoción boca/boca, inteligente como es este personaje. Desde el principio era consciente de que estas sisas significaban una aventurilla para sus huéspedes, cuando no una golosina que a su regreso a casa valoraba más que si la hubiera comprado, como todos solemos valorar más el regalo del amigo que el pasar por la tienda.

Sin embargo, no todos los hoteleros del mundo son made in Antonio Catalán y muchos sueñan hasta con poner un guardia en cada puerta. El vigilante ya no lleva pistola al cinto, sino la cara de pan que exhibe una tarjeta cobriza como la que adornan nuestros carnés de identidad: ¡el microchip! Una empresa norteamericana, Linen Tracking Technology, ha innovado una etiqueta en miniatura que se incrusta en cualquier objeto de lencería sin que se note y a un precio ridículamente barato. En su estudio previo de mercado concluyó que, entre Sigue leyendo

España en el furgón de cola wifi de Europa

Mientras el 54% de los hoteles en Estados Unidos ofrecen un servicio de wifi gratuita en sus habitaciones, en Europa solo el 32% ofrecen acceso sin cargo a la red. Estas cifras deberían preocupar a más de uno en días como éstos de incertidumbre turística. Porque si las cifras parecen bajas en Europa el motivo apunta a los países con miras más cortas en la conectividad digital, por ejemplo España, Francia e Italia, cuyos hoteles figuran en la cola de este servicio gratuito. La diferencia aquí la marcan, como siempre, los países nórdicos. En el 51% de los hoteles de Noruega y Suecia la wifi es gratuita. Y Alemania y Gran Bretaña ya están a punto de alcanzarlos.

La estadística está extraída de unos recientes estudios dirigidos por la revista británica ComputerWorld.

Nosotros, en este Foro, hemos abogado en multitud de ocasiones por el que los hoteles implementen este servicio al igual que ofrecen el de la ducha, el de los cosméticos o el de la televisión en el cuarto. Sabemos que cuesta trabajo entender que la conectividad wifi no es ya un lujo, sino un servicio básico. Tan básico como el cuarto de baño que César Ritz instaló como signo del máximo lujo en sus hoteles a principios del siglo XX. Se podrá decir que si el lujo de Ritz tardó un siglo en hacerse popular, por qué no esperar que la wifi sea igualmente Sigue leyendo

Volverán las oscuras reservas de última hora

playa de la Costa Daurada¿Qué ocupación les espera este verano a los hoteles de litoral en España? Agoreros y optimistas se entrecruzan vaticinios sobre esta incertidumbre real que arrastra el sector hotelero en su conjunto desde la emergencia de la crisis económica, en el mundo, y la propiamente turística, en España. En un lado están los turoperadores que, como AEDAVE, alertan estos días de que «la cosa anda floja» en las reservas previstas para los meses de julio y agosto. Si remonta, desde luego será a partir de mediados de julio, y ello no dará para salvar un año del que todos a priori esperaban más. En el otro lado está la patronal hotelera que, como CEHAT, relativiza la crisis por la inyección de moral recibida en los primeros meses de 2011 gracias a la recuperación económica de los mercados europeos y al desvío de turistas que ha producido la primavera árabe. Los hoteles de costa desestiman el impacto negativo que podría acarrearles la pequeña subida de precios justificada por ese aumento de la demanda.

Nadie sabe quién acertará en este juego de las adivinanzas. Tanto los primeros como los segundos calculan que las cifras veraniegas serán finalmente satisfactorias debido al efecto de última hora en las reservas, a semejanza de lo que ha venido sucediendo en los últimos años. Pero eso será lo que tase un sastre, pues ya está demostrado que el consumo interno no se recupera a pesar de las insistentes medidas del Gobierno por evitar el rescate financiero de España. De hecho, y supongo que para presionar a esta demanda tardía, la patronal hotelera advirtió públicamente que los turistas nacionales se quedarían este verano con las peores plazas,
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