La coctelería tiene futuro en la hotelería

El año pasado reuní en Madrid a un grupo de ocho bartenders para debatir sobre la reinvención del bar, dentro del ciclo de Diálogos Mumm que se celebraron en el hotel Santo Mauro (me ahorro los engominados prefijos y sufijos que le ha añadido el acuerdo AC-Marriott). La temática parecía de lo más idónea si nuestro objetivo era, como lo fue, el afrontar una necesidad perentoria en los hoteles de España y quizá también de medio mundo. La necesidad de repensar el bar en la hotelería.

Pocas cosas han quedado más rancias en un establecimiento hotelero que el bar. Muchos de ellos, anclados todavía en la estética de los setenta, exhiben sus barras de formica y los suelos de falso mármol, a más de no servir a los huéspedes nada que se salga de la rutinaria cocacola, el cointreau con hielo, anís del abuelo y, si acaso, un sanfrancisco por único cóctel. De ello y de otras cosas hablamos durante tres horas largas (que incluía una comida deliciosa a cargo de Andoni Luis Aduriz y Juanjo López Bedmar) los siguientes expertos en esos qué lugares: Lorenzo Castillo, interiorista que ha decorado espacios tan sugerentes como el hotel Room Mate Lola, en Málaga; Diego Cabrera, propietario de Le Cabrera, uno de los más conocidos cóctel-bares de España; Óscar Durán, maestro del rutilante Glass Bar del hotel Urban; Javier Rufo, barman del Cock; Francesco Cavaggioni, barman de Belmondo; Carlos Moreno, barman Sigue leyendo