12 marcas de lujo elegidas por un robot

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TripAdvisor se ha convertido hoy en una referencia incuestionable en la inspiración turística. Sin embargo, uno de sus flancos más débiles es la manera en que establece sus valoraciones, aparte el porcentaje de comentarios falsos o intencionados que pueda incidir en ellas. La plataforma adopta un promedio en las calificaciones que otorgan sus usuarios a los establecimientos turísticos, lo cual ni es justo, ni deja de serlo. Simplemente provoca desafección en numerosos viajeros que no se identifican con la mayoría de sus usuarios.

Lo mismo sucede cuando el prescriptor es humano y utiliza en su calificación de los servicios turísticos, no solamente el servicio recibido durante el momento concreto de Sigue leyendo

Valor económico de la reputación

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La reputación online es, quiéranlo o no, el ecosistema en el que se basa la economía digital. El buen nombre, que decían los antiguos. Porque en el futuro de la sociedad no es imaginable una convivencia política, económica o cultural sin una transparencia máxima en las relaciones entre individuos. Ese ver y ser visto… Conocerse sin haberse hablado… Compartir sin conocerse… Esa nula posibilidad de ocultación de conductas, hechos o intenciones porque todo se deberá hacer a plena luz del día —que es como suele ocurrir todo en la nube—, determinará la última frontera de la desconfianza mutua, el umbral que traspasado descubre al instante el delito.

La digitalización del turismo comienza a darnos algunas lecciones de cómo nos debemos comportar en sociedad. Irónicamente, la por doquier criticada plataforma Sigue leyendo

La CEHAT quiere otra clasificación hotelera

Por fin el sector hotelero empieza a darse cuenta de la inutilidad del actual sistema de clasificación obligatorio por estrellas y aboga por un modelo un poco más laxo, de libre adscripción, al menos para las Comunidades Autónomas. La propuesta de la CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos) consiste en parametrizar las instalaciones y servicios de los hoteles mediante un sistema de puntos “que las comunidades podrán decidir acatar o no”, según explica su secretario general Ramón Estalella. Un sistema de puntuación similar -supongo- al que este servidor mantiene en su crítica semanal en EL PAÍS desde hace 23 años…

Ya era hora de que nos diéramos cuenta de ello. De que el sistema de clasificación actual está obsoleto y atenta contra la libertad de empresa al ser de carácter obligatorio. Y de que su existencia no es responsabilidad exclusiva de la Administración, sino de un sector hotelero conformista y temeroso de competir a cara descubierta en los mercados internacionales. Lo hemos subrayado varias veces: la hotelería ha mantenido las estrellas porque le resultaba un sistema barato de promoción exterior sufragado por los intermediarios de viajes y sufragado por la Administración pública.

Felicitamos a la CEHAT por oxigenar esta prisión de la libre emprendeduría, aunque sus responsables continúan sin ver el horizonte demasiado claro. La iniciativa no se toma por convencimiento liberal, sino por la supuesta anarquía que representa un Estado, y por tanto un sistema de clasificación obligatorio, fraccionado en 17 subsistemas correspondientes a cada autonomía. Siguen sin comprender que, en puridad, deberían existir tantos sistemas como establecimientos turísticos. No podemos abogar por la diferenciación como cualidad competitiva y, a la vez, amordazar la libertad creativa e innovadora con unos parámetros que obligan a todos por igual.

¿Por igual? No, aún peor. Ramón Estalella señala que mediante este nuevo sistema de valoración por puntos “puedes llegar a tener un hotel de 5 estrellas sin restaurante si ofreces otros servicios de calidad, como una amplia oferta de periódicos, wifi en todas las instalaciones, etc.”

Y yo me pregunto: ¿cómo puedes tener un hotel de 5 estrellas con un suspenso en arquitectura, que es lo que merece la mayoría de los establecimientos pentaestrellados en España?

Fernando Gallardo |