El dato y el ratón

Big-Data

Antes se hablaba del poder de la información y ahora se habla del poder de los datos. En el fondo, la misma cosa es. El interés por llegar al conocimiento a través de la información ha sido una constante en la evolución del ser humano, aunque la visión oscurantista del saber ha suspendido ese proceso en épocas muy diversas. A partir de la Ilustración es cuando el valor de la información trasciende y se convierte en el eje de nuestro mundo económico, político, social y cultural. Y, más recientemente, en el propio ecosistema relacional que nos brinda Internet.

Es tan afanosa la búsqueda de datos en Internet que la compañía más grande del mundo, Google, nació para eso. Se quiera o no, Google simboliza plenamente el momento histórico que vivimos, el del acopio de información y su libre suministro a los Sigue leyendo

Airbnb no es una empresa de transportes

transportesRecuerda el experto en tecnología del New York Times Jim Kersetter que tras la hazaña de Charles Lindbergh en su vuelo en solitario a través del Atlántico, en 1927, las acciones de la compañía ferroviaria Seaboard Air Lines Railroad se disparó en Bolsa porque muchos inversores creyeron que el próximo objetivo sería su transformación en una aerolínea. En realidad, el nombre era una simple alegoría a la velocidad de sus locomotoras. Nada que ver con el naciente transporte aéreo. Pero sirvió para que el caso se estudiara luego en las escuelas de negocios como un desideratum tecnológico para cualquier empresa con vocación de estar a la última. Innovación y vanguardia, aunque la tecnología tenga un relieve marginal en el negocio.

Kersetter ironiza sobre la fiebre actual de las start-ups tecnológicas que ni en sus mayores iconos, como Airbnb o Uber, manejan la capacidad, profundidad, cantidad de inversión o desarrollo punta de algunos grandes fabricantes tradicionales como General Electrics o Siemens, que desde hace un tiempo basan su estrategia de gestión en el llamado Internet de las Cosas. Si estas marcas utilizan tecnologías a gran escala, ¿por qué empeñarnos en llamar a las start-ups empresas tecnológicas y a las tradicionales fabricantes de electrodomésticos?, se pregunta el tecnólogo neoyorquino. Sigue leyendo