El dato y el ratón

Big-Data

Antes se hablaba del poder de la información y ahora se habla del poder de los datos. En el fondo, la misma cosa es. El interés por llegar al conocimiento a través de la información ha sido una constante en la evolución del ser humano, aunque la visión oscurantista del saber ha suspendido ese proceso en épocas muy diversas. A partir de la Ilustración es cuando el valor de la información trasciende y se convierte en el eje de nuestro mundo económico, político, social y cultural. Y, más recientemente, en el propio ecosistema relacional que nos brinda Internet.

Es tan afanosa la búsqueda de datos en Internet que la compañía más grande del mundo, Google, nació para eso. Se quiera o no, Google simboliza plenamente el momento histórico que vivimos, el del acopio de información y su libre suministro a los usuarios del sistema, el de una transición compleja desde los tres sectores tradicionales (primario, agrícola y ganadero; secundario, industrial; terciario, servicios) al sector cuaternario, el de la sociedad del conocimiento. Y los nuevos desafíos que esta sociedad afronta vuelven a tener como eje la información, la saturación de datos que nos acosan y nos dificulta la digestión de nuestro conocimiento.

Dos maneras clásicas tenemos de gestionar el problema. Aquella que reivindica la desconexión temporal o indefinida de Internet, como una vuelta a los orígenes (back to basics), no muy alejada de las corrientes religiosas que advertían contra el conocimiento como arma poderosa del Maligno. Y la que ve en la evolución tecnológica de los grandes datos la resolución de su aturdimiento informativo.

Porque el marasmo informativo de nuestra era no lo causan los datos en sí, sino nuestra univocidad en su búsqueda. Como antaño en las bibliotecas de papel, la navegación por la web nos invita a buscar los datos que queremos a través de consultas mejor o peor definidas y conforme a unos patrones previamente programados. Pero el futuro, increíblemente alentador, es que los datos nos busquen a nosotros en lugar de nosotros a ellos. En esas está hoy la analítica Big Data.

Los analistas de grandes datos tendrán la encomienda de examinar datos en unas cantidades y variedad hasta ahora desconocidas para descubrir patrones ocultos, correlaciones desconocidas y cualquier información útil que proporcione ventajas competitivas traducidas en beneficios para el negocio. El objetivo prioritario es, pues, ayudar a las empresas a tomar las mejores decisiones mediante la captación y la investigación de grandes volúmenes de datos transaccionales que proporcionen mayor inteligencia al negocio .

Apasionante la propuesta, ¿verdad? Lo venimos anunciando desde hace tiempo: los analistas de Big Data son una profesión de futuro. Según un estudio de la MIT Sloan Management Review, el 50 por ciento de las empresas norteamericanas tiene entre sus prioridades el aprender a transformar los datos en negocio. Además de contratar a analistas de datos (matemáticos, estadísticos, ingenieros de datos), la clave radica en instruir a todos los departamentos en el manejo y comprensión del Big Data con el objetivo de optimizar los resultados de estas compañías. Pero la realidad es que, hoy por hoy, tales expertos escasean. Razón por la cual, el presidente Obama hizo en 2015 una exhortación al apendizaje de código.

La salud, la seguridad y la logística han sido los primeros sectores en asumir una estrategia a largo plazo de la analítica Big Data. Sus resultados están hoy a la vista. Desde la Unidad de Prevención del Delito existente en la ciudad de Chicago hasta la precisión con que hospitales privados norteamericanos como el Mount Sinai diagnostican la aparición de enfermedades y las terapias exigidas en su subsanación, la gestión de nuestras vidas está cada día más en manos del Big Data. Con dicha analítica, las aseguradoras han logrado reducir un 4,2 por ciento la cancelación de seguros de salud en pacientes recurrentes y un 2 por ciento la de seguros del hogar.

Según la consultora McKinsey, en 2018 se necesitarán entre 140.000 y 190.000 analistas de datos (data scientist) en Estados Unidos, una demanda que se incrementará a los 4,4 millones de trabajadores en los próximos 10 años, predice el grupo Gartner.

¿Está el sector turístico preparado para asumir su cuota de analistas Big Data? Hoy, las grandes marcas del turismo son plataformas en las que uno busca, compara y reserva su hotel, sus vuelos. La evolución necesaria de estas plataformas será la gestión Big Data del negocio turístico, mediante la cual los hoteles, las aerolíneas, buscarán a sus clientes con una información previa bien seleccionada y precisa de sus necesidades y deseos. Los datos buscarán entonces a los viajeros.

Y si las empresas genuinamente turísticas no empiezan a estar preparadas para afrontar esta transición, mucho me temo que serán otras las que dominen pronto la industria de los viajes y la hospitalidad. Aquellas cuya materia prima es el código de programación.

Fernando Gallardo |

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