Renovarse o morir en el fútbol y en la vida

Vicente del BosqueHace ahora cuatro años escribíamos estas líneas sobre el triunfo total de la Roja, la selección española de fútbol. Aplaudíamos, ensalzábamos, las cualidades que la llevaron al podio de los campeones: humildad, discreción, camaradería, orden, disciplina, innovación, estrategia, ingenio, competición, amor propio, entrega, denuedo, entereza, simpatía, desinhibición, sencillez, limpieza y juego bonito. Apuntábamos, además, que el empresariado turístico podía tomar buena nota de lo sucedido y ofrecer a sus huéspedes los mismos argumentos para ganárselos: mucha elegancia, camaradería entre todos los actores del sector, paciencia y ganas de trabajar, pase corto en la gestión y no pelotazo, humildad y no soberbia, esponjamiento del campo y no la edificación del bunker en que muchas veces uno se encastilla frente a los problemas sobrevenidos desde el exterior.

La catástrofe vivida por esta misma selección en el Mundial de Brasil nos debe servir ahora para añadir otra cualidad más a la lista. Una característica que no supimos prever, pero que se convertirá en la asignatura pendiente de España durante los próximos años en todos los órdenes. En el deportivo y en el cultural. En el social y en el tecnológico. Sigue leyendo

Lecciones de rojo y de naranja

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Mucho se ha hablado estos días de las virtudes que han labrado el triunfo de España en el Campeonato Mundial de Fútbol 2010. Incluso hay quienes han vaticinado una remontada del 0,7 por ciento en el PIB como consecuencia esta victoria y gracias a la buena imagen ofrecida por la selección española, la menos tarjeteada de la competición y la que más valores de humildad, discreción, camaradería, orden, disciplina, innovación, estrategia, ingenio, competición, amor propio, entrega, denuedo, entereza, simpatía, desinhibición, sencillez, limpieza y juego bonito ha desplegado durante el campeonato.

No menos comentado la sido el lance de la gran final jugada entre las selecciones de España y Holanda. Los holandeses jugaron sucio, muy sucio. Y no solo por las faltas. Vimos dos acciones muy feas: una devolución de balón al fondo para ganar ventaja sobre el terreno y pitorrearse del público colando un balón al fondo de la portería española cuando la jugada ya estaba anulada por fuera de juego. Comprendo que los jugadores neerlandeses estuviesen desesperados ante la abrumadora posesión de la pelota por parte española y se viera francamente perdida en su estrategia de contención. Pero también lo estuvo Alemania, unos días antes, y los jugadores teutones resistieron con una limpieza tan exquisita como ejemplar. Lo cual podría adelantar que el equipo alemán tiene un enorme futuro, mientras que la selección holandesa será siempre recordada como la sucia. Los holandeses de la calle, que son gente educada y honesta como poca, deberían exigir que esos jugadores no volvieran a Sigue leyendo